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TEORIA

DE

CASI TODO

 

 

 

 

 

ESPACIO-TIEMPO

VELOCIDAD DE LA LUZ

VIDA-MUERTE

PODER Y VALOR

CIENCIA

LEYES

 

 

 

 

 

 

CARLOS ALBERTO TANCO LOPEZ

 

 

 

 

 

1

INDICE.  

                                                                                                                                        (pág.)

1. INTRODUCCION.                                                                                                         (2)

 

2. ESPACIO-TIEMPO/LIMITE VELOCIDAD DE LA LUZ (et/lvl) y                                  (6)

ESPACIO-TIEMPO/LIMITE VIDA-MUERTE (et/lvm).                       

 

3. TIEMPO/LIMITE VELOCIDAD DE LA LUZ  y  TIEMPO/LIMITE VIDA-MUERTE. (9)

 

4. HACER EN EL TIEMPO.                                                            .                                    (11)

 

5. ESPACIO.                                                                                                                          (16)

 

6. LEYES o REGLAS DE JUEGO.                                                                                       (19)

  

7. CIENCIA  y  PODER/VALOR (p/v).                                                                                (21)

 

7.bis ESQUEMA I.                                                                                                            (26bis) 

 

8. APLICACION DE LA DISTINCION ENTRE

ET/LVL  y  ET/LVM    y    CIENCIA  y  PODER/VALOR:                                                (27)

8.1  Ejemplos.      (27)    

8.2  Filosofía.       (31)

8.3  Matemáticas  (36)

8.4  Física.            (41)

8.5  Derecho.        (45)

8.6  Economía.     (47)

8.7  Politología.   (51)

8.8  Psicología.    (55)

8.9  Sociología.    (58)

8.10 Historia.       (61)

 

9. APLICACION EN EL PENSAMIENTO DE ALGUNOS AUTORES:                           (63)

9.1 José Ferrater Mora.  (63)

9.2 Sigmund Freud.       (68)

9.3 Karl Marx.               (73)

9.4 Karl Popper.            (82)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

2

1. INTRODUCCION.

 

 

En el siglo XX se produjo una gigantesca revolución en las ciencias físicas: atómica, cuántica y relativista, que tuvo efectos de la misma envergadura en la química, cosmología, biología, genética y demás ciencias naturales.

En consecuencia, y ya hace más de cuarenta años, me hice un par de preguntas al respecto:

¿Por qué esa espectacular revolución no había producido el más mínimo efecto en las ciencias sociales o humanas?

Cabían dos alternativas: faltaba la teoría que las vinculara o no todas eran ciencias.

Si la primera parece imposible de encontrar (no hay una sola investigación seria que esté buscando dicha teoría) nos queda sólo la segunda alternativa como válida.

Y entonces: ¿qué son en realidad las mal llamadas “ciencias” sociales o humanas?

Creo que hoy tengo la respuesta para ambas preguntas:

Se trata de una teoría que pretende demostrar la existencia del espacio-tiempo/límite velocidad de la luz (et/lvl) y del espacio-tiempo/límite vida-muerte (et/lvm) como realidades radicalmente diferentes y, en consecuencia que, si el conocimiento de los sucesos del Universo/Naturaleza (U/N), del et/lvl, es ciencia, los estudios humanistas y sociales de las relaciones humanas, del et/lvm,  no son científicos.

 

 

Esta teoría reconoce:

 

Límites del tiempo:

 

El tiempo tiene dos límites:

la velocidad de la luz

y la vida-muerte;

-el límite velocidad de la luz impide que exista la transmisión instantánea de fenómenos o señales: hace que entre suceso y suceso el tiempo transcurra inevitablemente, no esté “congelado”, no se detenga;

-el límite vida-muerte acota el tiempo para todos los seres humanos: hace que el tiempo tenga un comienzo y un final;

 

Transformación.

 

En el U/N solo existen los sucesos y reglas de juego naturales, su propio hacer, no existen los fenómenos y leyes científicos, ni el hacer del hombre.

En realidad, y aunque utilice la ciencia, el hombre no actúa directamente en la transformación del U/N, siem­pre es el propio et/lvl que se transforma a sí mismo, de acuerdo a lo que establecen sus reglas de juego. Incluso la mano humana cuando hace directamente (ejemplo, ahorca) siempre es Naturaleza contra Naturaleza (mano contra cuello).

 

Constante de transformación.

 

Tanto el et/lvl como el et/lvm existen en permanente transformación.

La constante de transformación:

-en el U/N  establece la tendencia al desorden: el et/lvl se transforma desordenándose;

 

3

-en la relación entre los seres humanos establece la tendencia al orden: el et/lvm se transforma ordenándose;

 

Leyes y libertad.

 

En su relación con el U/N, cuando actúa en el et/lvl, el hombre sólo puede hacer lo que sus reglas de juego establecen, son determinantes para él, no puede crearlas, ni modificarlas, ni violarlas.

En el et/lvl el ser humano practica solo el “juego” permitido: no es libre.

 

El hombre, en su relación con el hombre, cuando actúa en el et/lvm, puede hacer lo que sus leyes humanas establecen, pero, como no son determinantes para él que es quien las crea, también puede modificarlas y violarlas.

En el et/lvm el ser humano practica tanto el “juego” permitido como el prohibido: es libre,  

 

 

Descubrimientos. Navaja de Tanco. Revelación salvadora.

 

Durante estos 40 años hubo tiempo también para:

-tres descubrimientos precisamente sobre el tiempo y un cuarto sobre la relación del poder con el valor,

-la creación de la navaja de Tanco,

-y una revelación sobre los graves errores que se pueden cometer cuando se aplican las matemáticas a las relaciones humanas, cuando se usan en el et/lvm.

 

Tiempo.

 

1) Distinguimos dos límites: el tiempo/límite velocidad de la luz y el tiempo/límite vida-muerte

y descubrimos dos espacio-tiempo:

-espacio-tiempo/límite velocidad de la luz (et/lvl)  

-espacio-tiempo/límite vida-muerte (et/lvm)

 

2) Distinguimos el transcurso de la transformación

y descubrimos dos flechas del tiempo:

una, la tradicionalmente conocida, que opera en lo que llamamos transcurso del tiempo y apunta desde el pasado al futuro,

el tiempo transcurre: pasadoàpresenteàfuturo

y otra, que opera en lo que llamamos transformación del tiempo y apunta en la dirección exactamente contraria, opuesta, desde el futuro al pasado,

el tiempo se transforma: pasadoßpresenteßfuturo.

 

3) Distinguimos que el presente es el tiempo del hacer: ni en el pasado (cerrado/imposible) ni en el futuro (abierto/posible) se puede hacer porque el primero ya existió y el segundo no ha existido, el primero ya fue y el segundo no ha sido, el presente es el tiempo del hacer porque es el único que existe, el presente es, está siendo

y descubrimos que, desde su punto de vista, el ser humano: conoce el pasado, ignora el presente y hace en el futuro del et/lvl.

 

4

El ser humano solo puede observar, conocer, el pasado del et/lvl. El presente del et/lvl es un “punto ciego”, es imposible percibirlo, porque cuando el fenómeno del U/N se registra en el cerebro, transcurrió un tiempo velocidad de la luz suficiente como para que el hecho haya dejado de estar en el presente y se encuentre en el pasado del et/lvl. Pero, como solo se puede hacer en el presente: el ser humano hace “a ciegas” en el presente del et/lvl de acuerdo al futuro que prevé.

 

Poder y Valor (p/v).

 

El ser humano es como el rey Midas: todo lo que toca lo convierte en poder y valor.

En el et/lvm todos los objetos e instrumentos, sean materiales o inmateriales, corporales o incorporales, cosas o ideas, tienen poder y valor.

Los propios et/lvm, sean individuales o comunes, también tienen poder y valor.

No existen ni el “puro” poder ni el “puro” valor, todos los hechos del et/lvm participan del carácter de poder y valor que les da el ser humano.

Descubrimos que es imposible separar, disociar el poder del valor, poder y valor (p/v) están indisolublemente unidos, son las “dos caras de una misma medalla”.

 

Navaja de Tanco.

 

Todos estos años he aplicado lo que cariñosa y pedantemente llamo la “navaja de Tanco” y me he divertido mucho: frente a un hecho cualquiera, se trata de ubicar en que espacio-tiempo se produce y encontrar la ley que lo rige, si es un suceso del et/lvm serán leyes creadas por el ser humano modificables y violables; si es un fenómeno del et/lvl serán reglas de juego creadas por el U/N no modificables ni violables,

 

La revelación salvadora.

 

También estos cuarenta años, me permitieron vivir una experiencia que no terminó en bancarrota porque, poco antes de que tal sucediera, se me reveló el grueso error de aplicar las matemáticas a las relaciones financieras en el et/lvm.

Había creado una empresa de crédito, creía que la tasa anual efectiva (TAE) de las matemáticas financieras existe en la realidad y esperaba ganar lo que ella establece.

Algo tan sencillo y con tan pocas variables en juego como la fórmula de la TAE (cuatro variables, conociendo tres cualquiera calcula el valor de la cuarta) no podía estar equivocada con respecto a la realidad: ¡y sin embargo lo estaba!

Sirva como ejemplo lo que me pasó: como todos los vales que tenía firmados por mis deudores eran con plazo de un mes y por un monto con un 10 % de interés simple de recargo, por cada € 100 que prestaba ganaba solo € 10 en un año y no los € 427 que establece la TAE.

La conclusión se reveló obvia:

la TAE no existe en el mundo real, en el et/lvm (actividad financiera), sino solo en el et/lvm (teoría matemáticas financieras) y, entonces:.

las matemáticas no son el lenguaje en que se expresan las leyes del et/lvm ni, en consecuencia, las “ciencias” humanas o sociales que las estudian.

(Si le interesa el tema, su explicación técnica la encuentra en la pág. 36 y sig.).

 

 

 

 

5

Esta teoría permite plantear y explicar ciertas paradojas:

 

-por qué fenómenos fundamentales del et/lvl no son poderes/valores en el et/lvm y sucesos de inmenso poder/valor en el et/lvm  no existen en el et/lvl;

 

-cómo es posible que, actuando científicamente, cumpliendo es­trictamente lo que las leyes del et/lvl determinan, se produzca, sin embargo, la violación de una ley del et/lvm; 

 

-por qué, adelantos científicos, mejores conocimientos del et/lvl, pueden producir retrocesos humanos, peores condiciones de vida en el et/lvm.

 

-por qué, por más que “rasquemos” un cohete con ojiva nuclear no aparece una lanza, pero a poco “rascar” un hombre de hoy sale un Cromagnon.

 

 

Abreviaturas usadas.

 

U/N:    Universo/Naturaleza.

et/lvl:   espacio-tiempo/límite velocidad de la luz.

et/lvm: espacio-tiempo/límite vida-muerte.

p/v:      poder/valor.

 

 

Horóscopo Chino.

 

En su momento, una amiga me leía con especial cuidado y mucho énfasis el Horóscopo Chino con las predicciones para 1992, “año del Mono” (obviamente yo soy mono y de ahí la importancia que le daba) “en su conjugación con el horóscopo occidental” (en mi caso Sagitario):

El mono.

Será noticia, esté donde esté, no pasará inadvertido. Su luz iluminará el universo. …

Mono sagitario: Sentirá alas en los pies y no dejará nada por hacer. … sentará un precedente en su profesión, inventando una teoría revolucionaria.” (Subrayado y negrita del original)

(Ludovica Squirru. Horóscopo Chino. Predicciones 1992. Basadas en el I Ching. Edición Internacional. Editorial Planeta. Buenos Aires, septiembre 1991, págs. 299 y 302)

Como, para ese entonces, ya había hecho los descubrimientos, creado la navaja y vivido la revelación, mientras leía, yo pensaba que la predicción se refería a mi teoría, esta teoría, pero como no me animaba a comunicarla, decidí esperar por si aparecía otra con mayores méritos para ser la “teoría revolucionaria”.

Gracias a “Dios” y a la “paciencia China” dieciséis años después, en agosto del año 2008, decidí hacerla pública, y aquí estamos, mi teoría y yo.

¿Será, por fin, esta teoría la que cumpla la predicción?

¿Habrá alguien por ahí que esté de acuerdo y la confirme?

 

He andado y leído mucho y, por suerte, también he olvidado mucho.

Soy selectivo: recuerdo lo que ha ido confirmando mi teoría.

¡Bienvenidos los que tengan recuerdos diferentes!

 

 

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2. ESPACIO-TIEMPO/LIMITE VELOCIDAD DE LA LUZ (et/lvl) y

ESPACIO-TIEMPO/LIMITE VIDA-MUERTE (et/lvm). 

 

 

La historia del ser humano se conoce como la historia de las relacio­nes del hombre con la naturaleza y del hombre con el hombre, aunque le haya llevado la mayor parte de su existencia distinguirlas.

 

El ser humano llama ciencias físicas o naturales a las que estudian la relación hombre-naturaleza: los hechos del Universo/Naturaleza (U/N) y las reglas de juego que los regulan. 

 

Hoy sabemos que el U/N es un continuo de espa­cio-tiempo indisolublemente ligado, que no se puede fracturar, separar, con una constante: la velocidad de la luz.

Ningún suceso se puede producir o trasmitir a mayor velocidad que la de la luz, en menor tiempo del que tarda la luz en hacerlo.

Es decir, el U/N es un continuo de espacio-tiempo en el cual el tiempo tiene un límite insuperable: la velocidad de la luz.

 

Podemos entonces establecer que los fenómenos del Universo/Naturaleza y las leyes que los rigen existen en el espacio-tiempo/límite velocidad de la luz.

El espacio-tiempo/límite velocidad de la luz es el conjunto de los sucesos que se producen en, o transforman el, Universo/Naturaleza y de las reglas de juego que los regulan.

 

Y llama ciencias sociales o humanas a las que estudian la relación hombre-hombre, la relación del hombre consigo mismo y con los demás hombres: los hechos del ser humano individual o social y las leyes que los regulan.

 

Los hombres existen como hombres vivos y no como muertos o no nacidos, porque el ser humano antes de nacer no existe y después de morir tampoco existe.

(En la legislación uruguaya, para que el concebido adquiera derechos, debe nacer viable y vivir 24 horas de vida natural y el muerto pierde todos sus derechos y obliga­ciones que pasan a sus sucesores).

 

El hombre tiene conciencia, sabe, que el “mundo” (U/N y demás hombres) existía antes de él nacer: lo “ve” en el mar, el campo y el sol por un lado, y en padres y abuelos por otro; y sabe que el mundo va a seguir existiendo después de él morir: quedarán flores, ríos y estrellas por un lado, e hijos y nietos por otro.

 

Pero, a su vez, el hombre tiene conciencia, sabe, que él, como ser humano individual, antes de nacer no existía y después de morir dejará de existir, que el hombre existe entre dos límites: el de la vida y el de la muerte.

Y esos límites son total y absolutamente intransferibles: ningún ser humano puede nacer ni morir por otro; en su nacimiento y en su muerte el ser humano está solo, nadie puede ocupar su lugar y hacerlo por él.

(Todos sabemos hoy que no es sacrificando doncellas que vamos a evitar ni la peste ni la muerte).

 

Para cada ser humano individual, la existencia del hombre (él mismo y los otros) y la existencia del U/N (su totalidad) tienen un límite insuperable: su propia vida-muerte.

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Y el hombre tiene conciencia, sabe, además, que ese límite vida-muerte lo tienen todos los seres humanos sin excepción.

El hombre es el único animal que tiene conciencia, sabe, que se muere y que es capaz de decírselo a sí mismo y a los demás.  

 

¿De qué límite se trata? ¿Que limita la vida-muerte?

Evidente­mente limita el tiempo, el tiempo de existencia del hombre y de su posibilidad de relacionarse con los demás hombres. En el continuo espacio-tiempo como existencia del hombre y de la relación hombre-hombre, el tiempo también tiene un límite insuperable: la vida-muerte.

Nos hemos encontrado con el tiempo/límite vida-muerte, que podemos llamar, metafóricamente, tiempo/límite “velocidad” de la vida-muerte, para que se haga más evidente, su radical diferencia con el tiempo/límite velocidad de la luz.

 

¿Donde lo ubicamos?

Vimos que el U/N (incluido el hombre como un fenómeno de su auto-transformación) existe en el espacio-tiempo/límite velocidad de la luz.

Evidentemente, no podemos sustituir el tiempo/límite velocidad de la luz por el tiempo/límite vida-muerte y sostener que, a partir de la aparición del hombre, el U/N existe en el continuo espacio-tiempo/límite vida-muerte (et/lvm).

El U/N todavía no se ha “enterado” de que el hombre existe, y el hombre desaparecerá sin que el U/N se llegue a enterar que alguna vez existió.

En el caso del individuo y no de la especie, esto es siempre patéticamente cierto. El individuo ni siquiera logra que todos los demás seres humanos se enteren de su existencia, por mayor que sea su fama.

Por lo tanto, el tiempo/límite vida-muerte no puede sustituir el tiempo/límite velocidad de la luz.

 

Podríamos plantear, entonces, que el U/N sigue existiendo en el e-t /lvl, y que el hombre en su relación con el hombre existe en el espacio-tiempo/límite velocidad de la luz/límite vida-muerte (et/lvl/lvm).

Pero no parece más acertado que el planteo ante­rior de sustitución.

Porque no es posible la existencia de un continuo espacio-tiempo con dos tiempos/límites radicalmente diferentes “al mismo tiempo”, si el espacio-tiempo es un continuo inquebrantable, no puede “admitir” dos tiempos distintos simultá­neamente.

Por lo tanto, el tiempo/límite vida-muerte no puede estar agregado en el et/lvl, (más adelante veremos que la vida y la muerte si están en el et/lvl como suceso, pero no como tiempo/límite).

 

No hemos logrado ubicar el tiempo/límite vida-muerte ni como sustituto de, ni sumado al, tiempo/límite velocidad de la luz. Nos ha quedado “colgado en el aire”, “fuera” del único espacio-tiempo reconocido.

 

¿Es posible la existencia de un fenómeno fuera de todo espacio-tiempo?

No, no es posible.

Los hechos existen siempre y cuando exista el espacio-tiempo, y el espacio-tiempo existe siempre y cuando existan los fenómenos: son condición necesaria y suficiente de su mutua existencia.

 

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Por lo tanto, debemos reconocer que existe otro espacio-tiempo diferente del espacio-tiempo/límite velocidad de la luz, un nuevo espacio-tiempo creado por el hombre, al que podemos llamar: espacio-tiempo/límite vida-muerte (et/lvm).

 

Podemos entonces establecer que los fenómenos de la relación del ser humano consigo mismo y con los demás y las leyes que los rigen existen en el espacio-tiempo/límite vida-muerte.

El  espacio-tiempo/límite vida-muerte es el conjunto de los sucesos que se producen en, o transfor­man la, relación del hombre con el hombre, sea consigo mismo o con lo demás y de las reglas de juego que los regulan.

 

El hombre descubre que no solo puede matar al hermano (según la Biblia) o al padre (según Freud) sino algo más radical: que puede matar al otro cualquiera que sea.

En el reconocimiento y comunicación por el hombre de la muerte propia y del otro, y de que puede provocar ambas, es posible que se encuentre el origen del et/lvm.

Creemos que fue su primer descubrimiento científico y su primer poder/valor creado.

La ciencia y el poder/valor nacen juntos y todavía permanecen juntos, confundidos.

 

El et/lvl es único para todo el U/N.

Las leyes que rigen el et/lvl son las mismas en toda su extensión.

 

El et/lvm es múltiple: existen tantos et/lvm (individuales) como seres humanos exis­ten, y además, todos los  et/lvm (comunes) creados en las relaciones entre los hombres.

En la relación mínima entre dos seres humanos, ya existen, por lo menos, tres et/lvm: el individual de cada uno y el común a ambos, cada uno con sus propias reglas de juego.

Las leyes que rigen los et/lvm son diferentes para cada uno.

 

El hombre existe en un pequeñísimo intervalo del et/lvl mientras existe en la totalidad de su et/lvm (individual). Para el hom­bre ningún hecho de su et/lvm (individual) le es “ajeno”, está “fuera”, mal que bien los conoce a todos y cada uno, mientras ignora prácticamente todos los sucesos que se producen en el et/lvl, en el U/N. 

El hombre “recorre” todo su et/lvm (individual), una parte más o menos importante de los et/lvm (comunes) que integra y una parte prácticamente despreciable del et/lvl, del U/N.  

 

El ser humano se separa del U/N, se independiza de sus reglas de juego, creando un “mundo” diferente al que pertenece como especie natural, otro mundo “fuera” del et/lvl, crea un mundo a su “gusto y medida” del  cual es “dueño y señor”: el et/lvm con sus propias leyes que el hombre establece, modifica y viola por sí y ante sí.

 

El hombre existe, simultáneamente, en el equilibrio inestable del et/lvl y el et/lvm, con la pretensión siempre “latente” de crear en el et/lvm leyes inmo­dificables y determinantes como las del et/lvl, y de poder crear, modificar o violar las reglas de juego del et/lvl como lo hace con las del et/lvm.

 

 

 

 

 

 

 

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3. TIEMPO/LIMITE VELOCIDAD DE LA LUZ Y TIEMPO/LIMITE VIDA-MUERTE.

 

 

La vida y la muerte son fenómenos del U/N, del et/lvl, regidos por sus leyes.

Que el hombre logre impedir la vida y producir la muerte, no significa que pueda crear la vida y prohibir la muerte.

Impedir la vida es impedir el nacimiento.

El hombre lo logra a través del mal llamado control de la natalidad (en realidad es control/impedimento de la concepción) que va de la esterilización al cálculo del período de ovulación pasando por los dispositivos intrauterinos y las pastillas, y a través del aborto (control/impedimento de la natalidad en sentido estricto) que no es legal­mente aceptado, pero si practicado, en todas las sociedades. (Es importante destacar que aún las que consideran el aborto como delito no lo tipifican como homicidio, es decir, el feto no es considerado un ser humano).

Después del nacimiento no se trata de impedir la vida, sino de provocar la muerte, habida cuenta que en las sociedades modernas no es de recibo la solución espartana de arrojar por el monte Taigeto a los niños nacidos con malformaciones o tarados.

El hombre puede impedir la vida y producir la muerte, porque en ningún caso está violando, modificando o creando una ley natural: todas las técnicas de impedimento de la vida y de provocación de la muerte son leyes y hacer del et/lvl, del U/N.

 

El ser humano no puede crear la vida por sí mismo, a pesar del bebé de probeta, porque, una vez más, es el U/N el que produce las células y hace que su unión se transforme en un ser humano vivo.

El et/lvl no solo establece las condiciones para la existencia de la vida, sino que también, es quien la crea.

Tampoco puede prohibir la muerte por más longevo que se haga, y aunque no abandone nunca su sueño de inmortalidad.

La inmortali­dad que no logra en el U/N, en el et/lvl, el ser humano la crea en el et/lvm, en la relación entre los hombres: es posible que se mantenga el conocimiento/representación de su existencia, su recuerdo, en las generaciones venideras, en los et/lvm futu­ros, posteriores a su existencia en el et/lvl.

(Aquiles ya eligió morir joven en el et/lvl y transformarse en “inmortal” en el et/lvm, a morir viejo en el et/lvl y dejar también de exis­tir como recuerdo en el et/lvm.)

 

La vida y la muerte son fenómenos del U/N, del et/lvl, que hacen posible que exista el et/lvm. El et/lvm no es una entelequia, no es una creación del hombre desligada, fuera del et/lvl, sino que hunde sus raíces en él: si no existe el hombre en el et/lvl tampoco existe el et/lvm.

 

La vida-muerte produce el límite del tiempo en la relación entre los hombres en el et/lvm, nuevamente es el “ancla” en el et/lvl que en este caso impide que el hombre cree para él un tiempo sin límite.

Pero el tiempo en “si mismo”, la “esencia” del tiempo, el tiempo que se crea en la relación del hombre con el hombre cuando sabe que su existencia tiene un comienzo y un fin, un extremo inicial que es el nacimiento y otro final que es la muerte, es tiempo/límite vida-muerte. Su transcurso y su transformación se realizan en el et/lvm y no en el et/lvl.     

 

 

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¿Por qué límite vida-muerte y no límite vida o límite muerte simplemente?

Porque no existe la vida sin la muerte, ni la muerte sin la vida, ambas son mutuamente condición necesaria y suficien­te de la existencia de la otra.

¿No serán dos límites en lugar de uno?

La vida en un extremo y la muerte en el otro, que el tiempo sea lo que “queda en el medio”, “entre” el límite vida (en realidad límite nacimiento) y el límite muerte. Creemos que no, que siempre se trata de un solo y único límite, que una vez “actúa” como vida y otra como muerte, porque al ser humano no le queda el límite vida en una “punta” y el límite muerte en la otra, sino que pasa toda su existencia con el límite vida-muerte “a cuestas”, forman un todo inescindible, infracturable, no puede “andar” la vida por un lado y la muerte por otro.

De cualquier manera, creemos también, que hablar de límites vida-muerte no quita ni agrega nada más que la “s”.

 

El tiempo/límite vida-muerte no es homogéneo, no es uniforme, no es fraccionable en unidades iguales, por lo tanto no es posible cuantificarlo, ni medirlo. Cada et/lvm tiene su propio tiempo, que además varía permanentemente de acuerdo a múltiples circunstancias, por lo que existen “infinitos” tiempos/límite vida-muerte, sin patrón o unidad de medida común, (de ahí “las horas que se hacen eternas y los años que pasan volando”). 

 

El tiempo límite/velocidad de la luz es homogéneo, es uniforme, es fraccionable en unidades iguales, por lo tanto es posible cuantificarlo y medirlo.

 

En los et/lvm (comunes), se usan generalmente fracciones del tiempo/límite velocidad de la luz, para medir los intervalos de tiempo: año, día, hora, segundo, etc.

(Permiten, por ejemplo, darle un orden temporal a la relación entre los seres humanos, del que ella misma carece: dos personas no quedan de encontrarse cuando, de acuerdo a su tiempo/límite vida-muerte es el momento adecuado, porque es muy difícil que coincida y prácticamente no se encontrarían nunca, sino que lo hacen estableciendo día y hora determinados del tiempo/límite velocidad de la luz para el encuentro. Ni que hablar que fábricas, comercios y oficinas, no podrían funcionar si quienes en ellas trabajan no lo hicieran de acuerdo al tiempo/límite velocidad de la luz).

En los et/lvm (individuales) también se usan, pero con mayor dependencia del tiempo/límite vida-muerte.

(De ahí que, el comienzo de las dietas para adelgazar o el dejar de fumar, siempre quedan para un día y hora que sistemáticamente se va postergando).

 

Hay una expresión que dice: “el tiempo lo cura todo, hay que darle tiempo al tiempo para superar una aflicción”, que parece una redundancia, pero que en realidad no significa más que el distingo del tiempo/límite velocidad de la luz y el tiempo/ límite vida-muerte: hay que esperar que transcurra un tiempo/límite velocidad de la luz suficiente, como para que, el suceso, que ya se lo reconoce superado en él, pueda también aceptárselo como superado en el tiempo/límite vida-muerte.

La expresión entonces debería decir: “hay que darle tiempo/límite velocidad de la luz al tiempo/límite vida-muerte para superar una aflicción”.

El Diccionario de la Lengua Española (Real Academia Española. Madrid 1984) dice: “Dar tiempo al tiempo; fr. fam. esperar la oportunidad o coyuntura para una cosa.”

Debería decir: “esperar en el tiempo/límite velocidad de la luz la oportunidad o coyuntura en el tiempo/límite vida-muerte para una cosa”.

 

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4. HACER EN EL TIEMPO.

 

 

Al tiempo se lo conoce como tiempo pasado, tiempo presente y tiempo futuro. Tratemos de ubicar en cuál de ellos se realiza el hacer. Hasta que no los distingamos, estaremos hablando de et/lvl y et/lvm indistintamente.

 

Comencemos con el tiempo pasado.

¿Que es el pasado? 

El pasado es el tiempo de los hechos que ya fueron: no es posible impedirlos en el pasado, no es posible modificarlos en el pasado, no es posible crearlos en el pasado. En el pasado los sucesos fueron exactamente los que fueron y no es posible que sean otros.

El pasado es el tiempo de lo imposible.

En el pasado no es posible “entrar” ni a repetir, ni a impedir, ni a modificar, ni a crear fenómenos.

El tiempo pasado está “cerrado”.

El suceso pasado, como pasado, ya no existe.

Por lo tanto, en el tiempo pasado no es posible que se realice el hacer.

 

Continuemos con el tiempo futuro.

¿Que es el futuro? 

El futuro es el tiempo de los sucesos que serán: es posible repetirlos o modificarlos, es posible impedir que se produzcan y es posible crear nuevos. En el futuro el hecho será siempre otro y es posible que sea cualquiera.

El futuro es el tiempo de lo posible.

En el futuro es posible “entrar” a repetir, a impedir, a modifi­car y a crear fenómenos.

El tiempo futuro está “abierto”.

En el futuro todo es posible, pero, al mismo tiempo, nada es posible: el hecho futuro, como futuro, todavía no existe.

Por lo tanto, en el tiempo futuro tampoco es posible que se realice el hacer.

 

Finalicemos con el tiempo presente.

¿Que es el presente?

El presente es el tiempo de los fenómenos que son: repitiendo, impidiendo, modificando y creando hechos. El tiempo presente es “lo que es”, es “lo que está siendo”, no se trata del total de las posi­bilidades, pero tampoco de la total imposibilidad.

El presente es el tiempo de lo imposible-posible.

El presente no está totalmente cerrado como el pasado ni total­mente abierto como el futuro: el presente está cerrando lo que ya fue (pasado) y abriendo lo que será (futuro).

El tiempo presente está “cerrado-abierto”.

El presente está haciendo imposible, cerrando, lo  pasado que, como tal, ya no existe; y está haciendo posible, abriendo, lo futuro que, como tal, todavía no existe. El presente es el cruce de la existencia del pasado y del futuro, existen como presente-pasado y como presente-futuro.

El hecho presente, como presente, existe.

En realidad, en el presente es en el único tiempo que el fenómeno existe.

El presente es el tiempo del hacer.    

 

 

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En el pasado los hechos ya fueron (cuando fueron presente) y en el futuro los sucesos serán (cuando sean presente), es decir, entre el pasado y el futuro existe una radical diferencia: el pasado ya transcurrió por el presente, el futuro todavía no lo ha hecho.

El pasado fue, transcurrió, y el futuro será, transcurrirá: el pasado es siempre anterior al futuro, el futuro es siempre poste­rior al pasado.

El pasado anterior y el futuro posterior, el pasado antes y el futuro después, establecen la dirección del transcurso del tiempo: desde el pasado hacia el futuro.

El tiempo transcurre pasadoàpresenteàfuturo.

 

El presente es:

imposible (presente-pasado) - posible (presente-futuro) y

cerrado (presente-pasado) - abierto (presente-futuro).

Si el presente es cerrado/imposible-abierto/posible y el trans­curso del tiempo se realiza en la  dirección pasadoàpresenteàfuturo: ¿como se transforma el pasado en presente y éste en futu­ro?. Creemos que es igualmente pertinente plantear la pregunta en el sentido inverso: ¿como se transforma el futuro en presente y éste en pasado?.

En realidad, ésta es la forma correcta de plantear la pregunta, porque nos permite ubicarnos en el presente abierto/posible (presente-futuro), mientras que la pregunta anterior, que parece más lógica porque se plantea en los términos en que el tiempo transcurre, no tiene respuesta posible: nos ubica en el presente cerrado/imposible (presente-pasado).

Al ser el tiempo de lo cerrado/imposible, el pasado no puede transformarse, al ser el tiempo de lo abierto/posible el futuro si puede transformarse.

Por lo tanto hacer, estrictamente hacer, solo se puede hacer en el presente-futuro, en el tiempo de lo posible, y no en el pre­sente-pasado, en el tiempo de lo imposible.

El pasado ya hecho y el futuro por hacer, el pasado terminado y el futuro por empezar, establecen, en sentido opuesto al anterior, la dirección de la transformación del tiem­po: desde el futuro hacia el pasado.

El tiempo se transforma pasadoßpresenteßfuturo.   

 

El tiempo transcurre pasadoàpresenteàfuturo.

El tiempo se transforma pasadoßpresenteßfuturo.   

 

En el tiempo como transcurso el pasado “empuja” el presente hacia el futuro y en el tiempo como transformación el futuro “remol­ca” el presente desde el pasado. 

El pasado como transcurso “expulsa” el presente y el futuro como transformación lo “atrae”.

 

Repitamos entonces, la pregunta correcta: ¿como se transforma el futuro en presente y éste en pasado?.

Si el futuro es abierto y el pasado cerrado, la respuesta es por demás obvia: “cerrándose”.

Y el hacer, que solo es posible en el presente, para producir el fenómeno que se propone, debe cerrar el futuro.

Se producirá exactamente el hecho proyectado si logra cerrar el futuro desde el presente, haciendo imposible que se produzca un suceso distinto.

 

¿Que hacer para cerrar el futuro desde el presente?.

Ahora sí, corresponde, que hagamos el distingo entre et/lvl y et/lvm.

 

 

 

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¿Que hacer para cerrar el futuro desde el presente en el et/lvl?

A pesar de que el futuro es el “reino” de las posibilidades, en el et/lvl solo son posibles los fenómenos que sus leyes establecen, y será la ciencia la que nos permitirá conocerlas.

Para la ciencia, es decir, para el hombre, las reglas de juego del U/N son inmodificables y determinantes: no puede crear, ni modificar, ni violar las leyes que rigen el et/lvl, se producirán, estrictamente, los hechos que ellas establezcan. Lo que, a primera vista, parece una gran limitación, pero que, en el tema que nos ocupa, se transforma en una gran ventaja. 

Si la ciencia conoce la regla de juego del et/lvl que rige el suceso que se propone producir, éste será estrictamente el propuesto, y será imposible que se produzca otro diferente.

La ciencia “trae” al presente el fenómeno futuro, que de acuerdo a la ley del et/lvl correspondiente está inmodificablemente determinado, y logra lo que pretendíamos: cerrar el futuro desde el presente.

 

La ciencia cierra el futuro desde el presente “trasladando” el futuro al presente: pre-ve, pre-dice, pre-cierra, pre-determina en el presente el suceso que se ha de producir en el futuro.

En el cierre del futuro por traslado del futuro al presente se origina el carácter predictivo de la ciencia: la  predic­ción se realiza. 

 

Y ese futuro pre-visto, pre-dicho, pre-cerrado, pre-determinado, desde el presente, ve, dice, determina, cierra, a su vez, el hacer del presente: para que se produzca el suceso futuro, la ley del et/lvl establece, también determinada y estrictamente, que fenómenos se deben producir previamente.

De ahí surge, se origina, el carácter experimental de la ciencia: se pueden producir repetidamente los mismos hechos previos, para comprobar si se produce siempre o no, el fenómeno,  pre-visto, pre-dicho, pre-cerrado, pre-determinado.

 

¿Que hacer, para cerrar el futuro desde el presente, en el et/lvm?

La respuesta parece obvia: hagamos lo mismo que en el caso de la ciencia, conocer la regla de juego del et/lvm que rige el hecho propuesto y “traerlo” al presente, para cerrar el futuro trasladando el futuro al presente. 

Pero, en el et/lvm, la ley que rige sus fenómenos es modifica­ble y no determinante: en el et/lvm es posible que el suceso que se produzca no sea estrictamente el propuesto, es posible que sea distinto, sea otro.

En el et/lvm, hasta el instante en que el futuro se transforma en presente, la ley puede ser violada, modifica­da, y el suceso no ser el que ella establece. 

 

En el et/lvm no es posible cerrar el futuro desde el presente trasladando el futuro al presente.

No se puede cerrar totalmente el futuro con el simple traslado del futuro al presente, siempre queda el “hueco”, “agujero” de la posible modificación o violación de las leyes y, llegado el caso, que el fenómeno que se produce sea diferente del propuesto.

El conocimiento/representación del et/lvm es no predictivo: como no existe el cierre del futuro por traslado del futuro al presente, como siempre es posible la modificación o violación de la ley, el futuro pre-visto, pre-dicho, no está pre-cerrado, pre-determinado desde el presente, y es posible que la predicción no se realice.

Y ese futuro pre-visto, pre-dicho, no cerrado, no determinado desde el presente, ve, dice, pero no cierra, no determina, el hacer del presente:  para que se produzca el suceso futuro, la regla de juego no establece, determinada y estrictamente, sin posibilidad de modificación o violación, que fenómenos se deben producir previamente.

 

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El conocimiento/representación del et/lvm es no experimental: no se pueden producir repetidamente los mismos fenómenos previos, ni comprobar si se produce siempre o no el hecho pre-visto, pre-dicho, porque es posible que todos ellos sean distintos, diferentes cada vez que se realiza el experimento.

 

Se pueden producir tanto el traslado del futuro como del pasado al presente. Y ambos son posibles, porque el tiempo trans­curre en la dirección pasadoàpresenteàfuturo y se transforma en la dirección pasadoßpresenteßfuturo.

Cuando el hombre traslada el pasado al presente, conoce/representa los fenómenos como (durante el) transcurso del tiempo, y cuando traslada el futuro al presente conoce/representa los fenómenos como (durante la) transformación del tiempo.

 

Cuando se traslada el pasado al presente se habla de las causas (motivos) de los fenómenos, se los relaciona como causas (moti­vos) unos de otros (se trata del por qué).

Cuando se traslada el futuro al presente se habla de los efectos (fines) de los hechos, se los relaciona como efectos (fines) unos de otros (se trata del para qué).

En el transcurso del tiempo, la causa, el motivo (el pasado) produce el efecto, el fin (transcurre hacia el presente), y en la transformación del tiempo, el efecto, el fin (el futuro) se realiza creando su causa, motivo (se transforma en presente).

 

Cuando se proyecta la construcción de un avión o un automóvil, se traslada del futuro el vehículo “terminado”, y se lo va trans­formando en piezas y elementos cada vez más simples que corres­ponden a futuros más cercanos, hasta llegar a aquéllas por las cuales comenzar a producirlo en el presente.

No se comienza proyectando las tuercas y tornillos sino el avión o automóvil que las usará, no se comienza produciendo el avión o el automóvil sino las tuercas y tornillos que usará.

 

 

Navaja de Tanco.

 

El et/lvm (individual), el ser humano, hace para producir efectos en el espacio-tiempo.

Para realizar el hecho que se propone debe aplicar la “navaja de Tanco”: ubicar en que espacio-tiempo se produce y encontrar la ley que lo rige, si es un suceso del et/lvm serán leyes humanas modificables y/o violables; si es un fenómeno del et/lvl serán reglas de juego naturales no modificables ni violables.

Es imposible actuar eficazmente sin la previa determinación del espacio-tiempo en que se produce el hecho y la identificación de la ley que lo regula, para saber que hacer es fundamental distinguir el et/lvm del et/lvl.  

Parafraseando a Jesús: “dad al hombre lo que es del hombre y al Universo/Naturaleza lo que es del Universo/Naturaleza “.

 

El ser humano decide que hacer de acuerdo a lo que necesita o desea:

--si se trata de un hecho del et/lvm, conocida la ley que lo rige, elige libremente una de tres alternativas:

1) aceptarla, 2) modificarla (si tiene el p/v de hacerlo) o 3) violarla (siempre tiene el p/v de hacerlo).  

--si se trata de un hecho del et/lvl, conocida la ley que lo rige, no tiene libertad de elegir alternativas:

solo puede aceptarla, no puede modificarla ni violarla.

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(Las historias de Moisés y la Bella Durmiente son posibles porque el ser humano es libre de violar la orden recibida)

 

 

Relación del et/lvm (individual) con el tiempo del et/lvl: conocer y hacer.

 

En el fútbol, si el portero espera ver por donde pasa la pelota la línea del arco, cuando se entera ya se produjo el gol. Durante el tiempo que transcurre para que la señal luminosa llegue al cerebro y se transforme en percepción del lugar y velocidad de la pelota, ésta siguió su trayectoria y está dentro del arco: la posibilidad de atajarla quedó en el pasado. El portero debe anticiparse, debe hacer de acuerdo al futuro, “volar”, antes de tener la información de donde estará exactamente la pelota en el preciso momento en que pueda interceptarla, para que, cuando ese suceso se haga presente en el et/lvl, si calculó bien y en su trayecto no hubo jugadores que la desviaran, la atrape o la rechace.

Ello se debe a que el límite velocidad de la luz “obliga” al tiempo a transcurrir e impide observar el presente de los sucesos del et/lvl: siempre transcurre tiempo desde que se produce el hecho hasta que el cerebro lo percibe.

 

Desde su punto de vista el et/lvm (individual) no puede conocer el presente del et/lvl, es un “punto ciego” que tiene “prohibido” percibir.

 

La percepción del fenómeno del et/lvl nunca es simultánea con su presente, siempre es posterior, se produce cuando el suceso ya está en el pasado del et/lvl.

Desde su punto de vista, el et/lvm  (individual) solo puede conocer el pasado del et/lvl.

 

Es imposible conocer el presente del et/lvl.

Pero, solo se puede hacer en el presente.

Desde su punto de vista,  el et/lvm (individual) hace “a ciegas”, actúa en el futuro del et/lvl: el portero debe “volar” cuando la llegada de la pelota todavía está en el futuro, para que cuando se ponga a su alcance en el presente pueda atajarla.

 

Desde su punto de vista el et/lvm (individual), el ser humano: conoce el pasado, ignora el presente y hace en el futuro del et/lvl.

 

El conocimiento/representación transforma el hecho de cualquier espacio-tiempo en un suceso presente del et/lvm (individual) cognoscente.

El et/lvm (individual) puede conocer y hacer en su propio presente.

Pero, como para comunicar, transmitir a los demás et/lvm necesita hacer en el et/lvl, es imposible que el et/lvm (individual) perciba el presente de todos los demás et/lvm, siempre conoce los hechos cuando ya están en el pasado de éstos.

 

En el único presente que puede conocer y hacer el et/lvm (individual), el ser humano, es en el suyo propio, de todos los demás et/lvm y del et/lvl solo puede conocer el pasado, ignorar el presente y hacer en el futuro.

 

 

 

 

 

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5. ESPACIO.

 

 

Así como el tiempo indica el momento del hacer, el espacio es el lugar donde se hace: espacio y tiempo son lugar y momento del hacer, de la acción.

El espacio es el lugar donde se producen los fenómenos del et/lvl y el et/lvm y donde actúan los sentidos para captarlos: se ven, escuchan, gustan, olfatean, tocan, en fin, se perciben, se sienten, los hechos.

 

 

El espacio en el et/lvl.

 

El conocimiento/representación del espacio del U/N es matemático y geométrico.

Las matemáticas son el lenguaje en que se comunican las ciencias naturales o físicas que estudian el et/lvl.

 

De acuerdo a las matemáticas, el espacio en el et/lvl tiene tres dimensiones visibles: es alto, ancho y profundo. En él se producen los hechos y existen los objetos del U/N.

A pesar que es imposible de imaginar o “ver” más de tres dimensiones, como las  matemáticas lo permiten, la teoría física de las supercuerdas (que pretende ser una teoría del “Todo”) establece un espacio/tiempo de once dimensiones, de las cuales: una corresponde al tiempo, tres al espacio que vemos y siete al espacio que no vemos porque se encuentran “curvadas”, “plegadas” o “enrolladas”.

 

Todavía se discute si el espacio existe sin materia, si se crea junto con la materia o es independiente. La materia y la energía (recordar su íntima relación según la ecuación e=mc2) constituyen el espacio del U/N (los últimos cálculos darían: 4,5 % materia visible, 0,5 % neutrinos, 23 % materia oscura y 72 % energía oscura) y se transforman de acuerdo a sus propias leyes.

Si, parece hoy aceptado por la cosmología, que el espacio (en realidad el et/lvl) se encuentra en expansión, es decir, que el U/N se expande y lo hace a velocidad creciente.

Y debemos recordar que hay nuevas teorías que sostienen que el big bang, el origen del et/lvl, se produce en un U/N previamente existente, lo que supone hablar de Multiverso en lugar de Universo. 

 

En la física cuántica, el principio de “incertidumbre” o “indeterminación” de Heissenberg establece la imposibilidad de conocer/representar simultáneamente el lugar y el momento, la posición y velocidad, de una partícula: cuanto con mayor precisión conocemos su posición más “difuso” se nos hace su momento, y a la inversa.

La observación afecta el suceso, nunca podemos saber exactamente cuál hubiera sido de no ser observado: solo conocemos la probabilidad con la que se puede producir de acuerdo al momento y lugar de que se trate, en algunos la probabilidad será casi nula (estará cercana al 0%) y en otros será muy alta (cercana al 100%), pero nunca la podremos conocer con total certeza (nunca será del 0% o del 100%).

 

El hombre es materia (literalmente polvo de estrellas), y, en cuanto tal, se encuentra inmerso en el espacio del et/lvl y sometido a todas sus leyes.

 

 

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Pero, afortunadamente, en su diario quehacer, en las físicas relativista y clásica que son las que se aplican al conocimiento/representación del espacio donde se mueve y actúa normalmente el ser humano, no se trata de la probabilidad, es posible conocer con certeza el momento y el lugar, saber cuando y donde se pueden producir los hechos, por ejemplo, conocer con exactitud el lugar y la hora de llegada de un avión.

 

 

El espacio en el et/lvm.

 

El conocimiento/representación del espacio de la relación entre los hombres no es matemático ni geométrico.

Las matemáticas no son el lenguaje en que se comunican las ciencias humanas o sociales que estudian el espacio del et/lvm.

 

El espacio en el et/lvm no tiene nada que “ver” con las dimensiones, no tiene dimensiones: no es alto, ancho ni profundo.

 

Es un espacio creado por el ser humano en su relación con los demás.

Todo espacio físico (et/lvl) necesita la presencia del hombre para que se transforme en un espacio humano (et/lvm).

El espacio sigue siendo el lugar donde se sienten los sucesos. Nuevamente, para no ser una entelequia, el espacio del et/lvm hunde sus raíces en el espacio del et/lvl.

 

La materia no necesita p/v porque existe independiente de la existencia del hombre.

En cambio, el p/v necesita todo tipo de materia para transformarla en sus instrumentos y objetos (edificios, vehículos, armas, libros, bastón de mando, etc.), aunque solo una le es indispensable: la materia hecha ser humano.

El espacio del et/lvm incluye también objetos e instrumentos de p/v inmateriales, que no existen en el espacio del et/lvl: nación, honor, amistad, familia, derechos de autor, de crédito, de marca, de llave, de clientela, software, etc.

 

Los objetos e instrumentos de p/v materiales (incluidos los hombres) e inmateriales y su orden  jerárquico, constituyen el espacio de las relaciones humanas y se transforman de acuerdo a sus propias leyes.

 

Espacio del Estado.

En la actualidad, el espacio más grande continua siendo el que constituye el Estado, como lo demuestra la Comunidad Europea, que a pesar de su avance integrador, no ha logrado crear un espacio único que los abarque a todos, porque mantiene la independencia de los Estados que la forman. Y también lo demuestra el proceso inverso: la desaparición de los Estados URSS y Yugoslavia y la aparición de numerosos Estados independientes con menores espacios.

Materialmente, se integra con el espacio terrestre (es el territorio dentro de sus fronteras con subsuelo incluido), el espacio marítimo (se extiende hasta 200 millas a partir de la costa también con subsuelo incluido), el espacio aéreo (es la atmósfera que accede a ambos) y con todos los seres humanos que lo habitan.

Inmaterialmente se integra con el Derecho y los órganos que crea, tiene dos monopolios: 1) de dictar la ley y hacerla cumplir, a través del Gobierno (Poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial) y la Fuerza (Fuerzas Armadas y Policía) y 2) de emisión de papel moneda (a través del Banco Central).

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Se establecen sus límites físicos y legislativos a través del Derecho Internacional y la guerra. 

 

Espacio de la familia.

Es el más inmediato, el primer espacio material y normativo donde actúa el ser humano después de nacer. Al comienzo su comportamiento es casi exclusivamente biológico, mientras se va produciendo su incorporación al et/lvm a través del aprendizaje del lenguaje y las reglas de juego.

Cuando ya mayores dejan la vivienda familiar y crean un nuevo hogar, lo que hacen es abandonar el espacio físico (del et/lvl), pero se llevan “a cuestas” parte del espacio familiar (del et/lvm) con los p/v, su orden jerárquico y las leyes que lo integran.

 

Habíamos visto que, para ordenar, organizar el et/lvm, era fundamental el tiempo del reloj del et/lvl y, ahora vemos, que también lo es su espacio, el Estado necesita de territorio, las fábricas y oficinas de locales, la familia de vivienda, etc.

(Un ejemplo que permite recordar la importancia del espacio a quienes llegan tarde a sus citas: en la ciudad de Madrid, España, si para ti es igual llegar una hora después a un encuentro porque desprecias el tiempo, entonces, yo desprecio el espacio, te cito en la Plaza de Cibeles y te espero en la Plaza Mayor.)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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6. LEYES O REGLAS DE JUEGO.

 

 

Las leyes o reglas de juego son las que ordenan, regulan, rigen los fenómenos, hechos, sucesos, tanto en el et/lvl como en el et/lvm.   

Pero, que se las llame igual no quiere decir que sean iguales.

La ley en el et/lvl se aplica a la materia, a lo que hace, a su comportamiento.

La ley en el et/lvm se aplica al ser humano, a lo que hace, a su conducta.

 

Leyes o reglas de juego en el espacio-tiempo/limite velocidad de la luz (et/lvl).

 

Son las que regulan los sucesos del et/lvl.

Las establece el propio U/N, y por eso, generalmente, se las llama leyes naturales.

 

El hombre no tiene “ni arte ni parte” en su creación.

No puede crearlas, ni modificarlas, ni violarlas, no puede producir un fenómeno diferente al que la ley establece, ni impedir que se produzca.

El ser humano en su relación con el U/N, cuando actúa en el et/lvl, solo puede hacer lo que las leyes naturales le permiten, lo que ellas establecen.

Practica solo el “juego” permitido.

 

Para el ser humano las reglas de juego del et/lvl, del U/N, son inmodificables, inviolables y determinantes.

(Ejemplos:

Hay una ley del et/lvl que establece que el hombre no puede volar. Pero el hombre vuela y parece que ha podido producir un fenómeno que viola lo que ella establece. En realidad no lo ha logrado: desde el módulo que va a la Luna hasta la mochila del “hombre cohete”, pasando por el planeador, el avión y el helicóptero, nunca es el hombre que vuela, sino máquinas que vuelan y transportan al hombre en su vuelo. Y las máquinas vuelan porque así lo estable­cen las reglas de juego del et/lvl.

En el et/lvl hay una ley que establece que los rayos X afectan el organismo del hombre. Pero el hombre no es afectado y parece que ha podido impedir que se produzca el fenómeno establecido por ella. En realidad no lo ha logrado: es el plomo que lo protege el que impide que sea afectado, porque una regla de juego del et/lvl establece que los rayos X no atraviesan el plomo.)

De ahí surgen el carácter predictivo y experimental de la ciencia.

 

En el et/lvl los sucesos se producen conti­nuamente, no “paran” nunca. El U/N se encuentra en permanente transformación. Y la segunda ley de la termodinámi­ca establece que, la constante de transformación, es el crecimiento de la entropía, el aumento del desorden.

El U/N, el et/lvl se transforma permanentemente desordenando.

 

Las leyes son las mismas para todo el et/lvl.

Es imposible que existan reglas de juego diferentes para regir los mismos fenómenos del U/N.

De ahí surge el carácter acumulativo de la ciencia, del conocimiento/representación del et/lvl: cada ley que se conoce, se “suma”, se acumula al conocimiento ante­rior.

 

El U/N no tiene prevista ninguna sanción para quien viole sus leyes porque no la necesita: las leyes del et/lvl son inviolables.

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Leyes o reglas de juego en el espacio-tiempo/limite vida-muerte (et/lvm).

 

Son las que rigen, ordenan, regulan los fenómenos, hechos, sucesos, del et/lvm.

Las establece el propio hombre. Por eso, generalmente, se las llama leyes humanas.

 

En su creación se trata de la “lucha” entre los et/lvm que son capaces de crearlas.

Pueden ser muchos (parlamento con pluralidad de partidos políticos) pocos (familia) o uno (empresa unipersonal).

Una vez dictadas las reglas de juego se trata de su cumplimiento: el ser humano cuando actúa en el et/lvm puede hacer lo que sus leyes establecen pero también puede violarlas.

Practica tanto el “juego” permitido como el prohibido. 

 

Para el ser humano, las leyes del et/lvm, son modifica­bles, violables y no determinantes. 

No cualquier et/lvm (individual o común) puede crear o modificar directamente cualquier regla de juego: cada et/lvm en particular siempre tendrá, simultáneamente, la posibilidad de hacerlo con algunas y la imposibilidad de hacerlo con otras.

Pero, al ser las leyes del et/lvm modifica­bles y no determinantes, siempre habrá un et/lvm que pueda crearlas o modificarlas directamente y, de acuerdo a lo abierto o cerrado que sea su acceso, los demás et/lvm podrán participar o no, con sus poderes/valores, en la lucha por establecerlas.

De ahí surgen el carácter no predictivo y no experimental de las ciencias sociales.

 

Las leyes son las que regulan la existencia, capacidad y ámbito de los objetos e instrumentos de p/v, los valores que se pueden obtener, lograr y los poderes que se puede detentar, ejercer, en un et/lvm determinado.

Son las que establecen, para cada et/lvm, sus poderes/valores y escala u orden jerárquico.

Pero las reglas de juego se crean por la “lucha” de los poderes/valores, y un cambio en éstos o en su orden jerárquico puede llevar a la modificación de aquéllas.

 

También en el et/lvm los hechos se producen continuamente, no “paran” nunca. El et/lvm se encuentra también en permanente transformación. Pero, la constante que opera es diametralmente opuesta a la del et/lvl: establece la tendencia al orden.

La relación entre los seres humanos, el et/lvm, se transforma permanentemente ordenando.   

(De ahí que todas las revoluciones, por más radicalmente libertarias que se propongan ser, terminan siempre con la creación de un “nuevo orden”).

 

Cada et/lvm tiene sus propias leyes, distin­tas a las de los demás et/lvm. Los mismos hechos están regidos por diferentes reglas de juego.

De ahí surge el carácter no acumulativo del conoci­miento/representación del et/lvm: conocer las leyes de un et/lvm determinado, no significa conocer las de otro; por mayor que sea la cantidad de reglas de juego que se conozcan de un et/lvm determinado, no se está sumando, acumulando conocimiento con respecto a los demás et/lvm.

(Por eso, cuanto con más detalle conozco la historia, psicología, sociología, política, economía de los habitantes de Uruguay menos conozco la de los habitantes de China).

 

En el et/lvm la ley debe establecer la sanción aplicable para el caso de incumplimiento porque es violable.

 

 

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7. CIENCIA Y PODER/VALOR.

 

 

La ciencia es una creación del hombre en el et/lvm.

Las llamadas ciencias naturales o físicas le permiten conocer/representar el et/lvl, sus fenómenos y las reglas de juego que los rigen. 

Si generalmente se llama ciencia a ese conocimiento, pensamos que no corresponde llamar también ciencia, al conocimiento/represen­tación del et/lvm.

Olvidarnos que se trata de dos espacio-tiempo radicalmente diferentes, y hablar de ciencias sociales o humanas, nos “lleva de la mano” a una pretensión imposible: encontrar en el et/lvm leyes del tipo de las naturales, que sean inmodificables y determinantes para el hombre. 

(Con la salvedad de las teorías reduccionistas, que al intentar reducir las ciencias sociales a las ciencias físico-químicas (vía la ciencia biológica), sostienen que la relación del hombre consigo mismo y con los demás hombres, existe sólo en el et/lvl).

 

 

Ciencia.

 

La ciencia, el conocimiento científico, existe en el et/lvm. Desde el lenguaje y la escritura, hasta los símbolos lógicos y matemáticos, todos son objetos e instrumentos que existen sólo en la relación entre los hombres: el  et/lvl no se entera de su existencia. 

La ciencia es una creación humana que solo tiene significado para los seres humanos.

 

Los et/lvm (individuales) de los científicos, crean un et/lvm (común) científico con sus hechos regulados por sus propias reglas de juego.

La propia ley científica, como suceso del et/lvm (común) cien­tífico, está regida por las leyes de éste. Son las reglas de juego de la comunidad científica las que establecen si una ley es científica o no.

Las llamadas revoluciones científicas no “revolucionan” en realidad el et/lvl, sino el et/lvm (común) científico: la nueva ley científica descubierta, por ser conocimiento de una ley del et/lvl, debe ser, más tarde o más temprano, reconocida por la comunidad científica.

Las revoluciones científicas las pueden produ­cir, tanto un et/lvm que forme parte del et/lvm (común) cientí­fico, como uno que esté “fuera” de él. 

 

La ciencia es el conocimiento/representación de los sucesos y reglas de juego del U/N.

La ciencia es el conocimiento/representación en el et/lvm del et/lvl.

El hombre no puede por intermedio de una ley científica crear, modificar o violar una ley del U/N: las reglas de juego del et/lvl son inmodifica­bles, inviolables y determinantes para el hombre.

 

Los fenómenos y las leyes científicas deben corresponderse unívoca­mente con los fenómenos y las leyes naturales, de no hacerlo, pierden su carácter científico, dejan de ser conocimiento del et/lvl; mientras que los fenómenos y leyes naturales no pierden su carácter de tales, aunque no se correspondan puntualmente con los hechos y reglas de juego científicos.

La objetividad de la ciencia deriva, precisamente, de esta asime­tría. 

A pesar de que existe en el et/lvm, la ciencia siempre es objetiva, porque es el conocimiento de fenómenos y leyes que no crea, ni modifica, ni viola; si pretende que puede hacerlo, se subjetiviza y deja de ser ciencia.

 

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En realidad, y aunque utilice la ciencia, el hombre no actúa directamente en la transformación del U/N, siem­pre es el propio et/lvl que se transforma a sí mismo, de acuerdo a lo que establecen sus reglas de juego: desde el primitivo que  lascando piedra contra piedra es naturaleza “contra” naturaleza, hasta la máquina robotizada, que no es otra cosa que un “pedazo” de naturaleza transformando la naturaleza. Incluso la mano humana, cuando hace directamente (ejemplo, ahorca) siempre es naturaleza contra naturaleza (mano contra cuello).     

La ciencia no crea la ley natural ni transforma el suceso: cuando el hombre actúa científicamente en el et/lvl no es su hacer el que crea o transforma, sino que es siempre y únicamente el hacer del U/N.

La ciencia, el suceso y ley científicos, le permiten al hombre elegir, entre los hechos y leyes naturales, los más útiles para la satisfacción de sus deseos, intereses, necesidades, los más apropiados para la producción de objetos e instrumentos de poder/valor.

Pero en el et/lvl, el fenómeno y la ley que lo rige no se trans­forman en científicos, siguen siendo tan naturales como si el hombre no hubiera intervenido, siguen siendo hacer del et/lvl y no hacer del hombre.  

En el U/N solo existen los sucesos y reglas de juego naturales, su propio hacer, no existen los fenómenos y leyes científicos, ni el hacer del hombre.

(En el et/lvl el vuelo del  Challenger es tan natural como el de un pájaro, su explosión, tan natural como la de una supernova, son todos fenómenos que se producen y se rigen por sus leyes, siempre se trata de su hacer).

 

Desde el punto de vista del ser humano, en cambio, existen ambos, los hechos y reglas de juego naturales como hacer del U/N en el et/lvl, y los sucesos y leyes científicas como hacer del hombre en el et/lvm.

 

Cuando aplica la ciencia, cuando usa la técnica, el hombre hace hacer al U/N, hace que el et/lvl (de acuerdo a sus propias leyes) produzca el fenómeno que él se propone: aquél que mejor satisfaga su deseo, aquél que sea más útil, más apropiado como instrumento u objeto de poder/valor.

(Desde la manipulación genética al uso de satéli­tes, desde la producción de alimentos a la de puentes, desde el palo de amasar a la máquina, desde la energía nuclear al molino de viento, siempre es transformación del U/N realizada por el propio et/lvl, nunca es realizada por el hombre.)

 

El conocimiento/representación del et/lvl, la ciencia, es acumu­lativa, predictiva y experimental.

 

 

Poder/valor (p/v).

 

El ser humano es como el rey Midas: todo lo que toca lo convierte en poder y valor (p/v).

En el et/lvm todos los objetos e instrumentos, sean materiales o inmateriales, corporales o incorporales, cosas o ideas, tienen poder y valor.

Los propios et/lvm, sean individuales o comunes, también tienen poder y valor.

No existen ni el “puro” poder ni el “puro” valor, todos los hechos del et/lvm participan del carácter de p/v que les da el ser humano.

Es imposible separar, disociar el poder del valor, poder y valor (p/v) están indisolublemente unidos, son las “dos caras de una misma medalla”.

 

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(Ejemplos:

El dinero, instrumento  creado para cuantificar el valor, cuando alguien lo posee en gran cantidad no se le llama valioso sino poderoso, porque el dinero tiene valor y otorga poder.

El arte, que se lo supone puro valor, pero que le otorga al artista el poder de la fama.

El valor del sujeto-objeto amado y el poder que tiene sobre el amante.

Las religiones, de un enorme valor espiritual y de un tremendo poder material.

El gobierno argentino, como poder, empeñado en una guerra “sucia” (que simul­táneamente es una lucha de valores) contra su población, con más de 10.000 desaparecidos en su haber, logra la adhesión de todo el pueblo en su defensa de los valores de integridad y soberanía (que simultáneamente es poder Etático) frente a Inglaterra en la guerra de las Malvinas).            

 

El poder es la posibilidad de crear, modificar y/o violar, las reglas de juego de otro et/lvm (individual o común) diferente del propio.

También es el poder de satisfacer el deseo, necesidad, placer, interés del et/lvm (individual o común) de que se trate. 

 

El valor es la aptitud, cualidad, utilidad, propiedad de satisfa­cer el deseo, necesidad, placer, interés del et/lvm (individual o común) de que se trate.

También es el valor de la posibilidad de crear, modificar y/o violar las leyes de otro et/lvm (individual o común) diferente del propio.

 

El valor del poder hace que el objetivo del et/lvm cuyo poder es mayor sea obtener el p/v de que se trate, y no, simplemente, destruirlo.

El poder del valor hace que el objetivo del et/lvm cuyo poder es menor sea ofrecer algún p/v a cambio ya que, no puede, simplemente, apropiárselo. 

 

En la relación entre los seres humanos, lo destacable no es que un et/lvm reconozca el poder, sino que esté dispuesto a obedecerle, lo considere un valor a respetar; lo destacable no es que reconozca el valor, sino que, para lograrlo, esté dispuesto a dar otro valor a cambio, lo considere un poder a respetar.

 

Los p/v son objetos e instrumentos creados por el hombre en el et/lvm, que le permiten actuar en su transformación, en su relación consigo mismo y con los demás.

El p/v del objeto o instrumento, debe ser reconocido por un et/lvm diferente del propio, para que pueda ser utilizado en la relación del hombre con el hombre.

(Ejemplo: esta teoría debe ser reconocida válida  por un et/lvm diferente del mío, para que pueda  utilizarla como objeto o instrumento de p/v en mi relación con los seres humanos, aunque todo indica que va a ser difícil que tal suceda: un sociólogo pedida su opinión contestó “no puedo estar de acuerdo, vivo de sostener que la sociología es una ciencia” y un economista comentó “no puedo opinar, porque la teoría se desarrolla a un nivel de abstracción mucho más alto que el de la economía”.).

 

Los p/v están ordenados en una escala u orden jerár­quico, que va del “superior”,  más importante y menos modificable, al “inferior”, menos importante y más transable.

Permanentemente pueden incorporarse nuevos p/v, variar su ubicación en la escala e incluso desaparecer del orden jerár­quico.

 

Por un principio de “economía”, cambiarlos siempre resulta “oneroso”, los p/v y su escala tienden a quedar fijos, a quedar establecidos “de una vez para siempre”, aunque nunca puedan

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transformarse en inmodificables. Los p/v y su orden jerárquico son esencialmente modificables, aunque su fijeza, su transformación en principios o paradigmas por un prolongado período haga parecer lo contrario.

 

No existen los p/v y orden jerárquico indis­cutibles, absolutos, verdaderos para todos los et/lvm que han sido, son y serán, ni tampoco para un mismo et/lvm a través de toda su existencia: los p/v y su escala, así como las leyes, son distintos de un et/lvm a otro y en cada et/lvm están en permanente transformación.

(De ahí que cada ser humano es un “mundo” distinto a los demás).

 

Los et/lvm tienen la posibilidad de que sus p/v y escala sean diferentes a los que establecen las leyes de los et/lvm en que participan.

(De ahí la posibilidad de las vidas ocultas y la sorpresa cuando se hacen públicas).

 

Los et/lvm intentan integrar o relacionarse con los et/lvm que tienen sus mismas reglas de juego, p/v y orden jerárquico, y de no encontrarlos o no lograrlo, intentan imponerlos a los et/lvm con los que se vinculan. 

(De ahí la permanente pretensión, de cada uno de sus integrantes, que el otro miembro de la pareja cambie).

 

En el et/lvm se trata de la lucha permanente de los p/v.

El p/v hace las veces de “átomo” en el et/lvm.

 

En el et/lvl no existen ni el poder ni el valor, el U/N no se entera de su existencia, ni registra su significado.

(La Naturaleza “tragándose” los templos de Angkor en Camboya).

 

Si el p/v no es un fenómeno del et/lvl regido por sus leyes, la ciencia no es el instrumento adecuado para su conocimiento/representación.

 

Si en el et/lvm todo es p/v, el instrumento adecuado para conocer/representar sus hechos y reglas de juego será, indefectiblemente, un p/v.                

En el et/lvm todo es p/v y su conocimiento/representa­ción también es p/v: en el et/lvm, aparentemente, “todos los gatos son pardos”, todo es igual, es lo mismo.

Si así fuera en realidad, el conocimiento sería imposible, porque se basa, precisamente, en las diferencias.

Por ejemplo, si reconocemos  los obje­tos es porque los colores son distintos, si todo fuera del mismo color y tono, no distinguiríamos nada, los objetos se confundi­rían unos con otros y con el fondo; bien que lo saben los magos, que permanentemente lo usan como recurso.   

Pero, no todo es igual, no todo es lo mismo.

Por el contrario, cada et/lvm (individual o común) tiene sus propios p/v, escalas y leyes diferentes de las que tienen los demás, son todos p/v pero p/v distintos: los gatos no son todos pardos.

 

Todos los bienes y fenómenos del U/N usados en el et/lvm son instrumentos u objetos de p/v.

En el et/lvm  incluso el hombre es un instrumento u objeto de p/v.

Así como en el et/lvl el hombre no hace directamen­te sino que hace hacer al U/N, también en el et/lvm el hombre no hace directamente como ser humano “desnudo”, sino como el instrumento u objeto de p/v que es.

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(Ejemplo. Juan Carlos de Borbón sale a conjurar el “Tejerazo”, con un mensaje televisado dirigido a la población y especialmente a las FFAA, vestido de militar: no es el ser humano Juan Carlos de Borbón el que hace, sino el instrumento u objeto de p/v Rey de España y supremo comandante de las FFAA y cuando Juan Carlos hace en su casa tampoco es el ser humano que hace, sino el p/v padre o esposo).

 

El conocimiento/representación del et/lvm es no acumulativo, no predictivo y no experimental, no es ciencia.

 

 

Ciencia del poder/valor y poder/valor de la ciencia.

 

Ciencia es el conocimiento/representación en el et/lvm del et/lvl.

La ciencia es un fenómeno del et/lvm.

Poder/valor es todo fenómeno del et/lvm.

 

Como ciencia es el conocimiento/representación de los hechos del et/lvl y los poderes/valores son fenómenos del et/lvm:

no existe la ciencia del poder/valor, el poder/valor no es cien­tífico.   

 

Como la ciencia es un fenómeno del et/lvm y todo suceso del et/lvm es poder/valor:

la ciencia es poder/valor, existe el poder/valor de la ciencia.

 

La ciencia que conoce/representa el et/lvl no invoca a Einstein como autoridad para que se acepte una ecuación, sino que a la inversa, es la ecuación la que hace de Einstein un científico respetado, no se trata de la lucha de p/v sino de conocer/representar la ley que rige el fenómeno y es la ecuación la que lo hace, no Einstein.

A los físicos les alcanza con una ecuación para ponerse todos de acuerdo, a los cientistas sociales no les alcanza con ríos de tinta para ponerse de acuerdo solo dos de ellos.

En las ciencias sociales o humanas que estudian el et/lvm, siempre se invoca algún científico con “autoridad” dentro de la ciencia de que se trate, para respaldar lo dicho, sea a favor o en contra, porque se trata de conocer/representar los p/v y las leyes que los rigen, que son creaciones humanas. 

Como consecuencia, el conocimiento del et/lvm crea “escuelas” con seguidores más o menos fanáticos: anarquismo, marxismo, freudismo y muchísimos “ismos” más.

Mientras que en las ciencias físicas no existe, ni existió, ni existirá nunca una escuela newtoniana o einsteniana, es imposible crear el feynmanismo, porque se trata del conocimiento del et/lvl que establece sus propias leyes en forma totalmente independiente del p/v que les pueda adjudicar el hombre.

Los “verdes”, el ecologismo, ambientalismo, adjudicando especiales p/v al conocimiento científico crean una catarata de nuevos “ismos” donde no corresponde. La discusión científica si la Tierra se encamina a una nueva glaciación o al calentamiento global (que indica que todavía no sabemos como se comporta el clima) no se puede resolver en una lucha de p/v: los fenómenos que se producirán en el et/lvl serán los que sus leyes determinen (hasta que no las conozcamos no sabremos como actuar correctamente) y los p/v no “tocan pito” en el U/N.

 

Por el lado de la ciencia, del et/lvl,  hace poco tiempo nos pusimos de acuerdo: sus teorías, leyes y ecuaciones son inmodificables e inviolables y, para que sean válidas, es necesario que su aplicación haga que el U/N se transforme de acuerdo a ellas.

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Hoy, un niño de 12 años puede tener mayores y mejores conocimientos científicos que los que tuvo Leonardo da Vinci en toda su vida.

De ahí que en la segunda mitad del siglo XX se encontraban vivos el 99 % de todos los científicos que han existido.

(Por más que “rasquemos” un cohete con ojiva nuclear no aparece una lanza).

 

Por el lado de los p/v, del et/lvm, nunca nos hemos puesto de acuerdo: como son esencialmente modificables, siempre estamos hablando de los mismos p/v (moral, ética, bien, mal, verdad, falsedad, libertad, amor, felicidad, religión, justicia, etc.) aunque les adjudiquemos distinto contenido, se trata siempre del “mismo perro con distinto collar”.

Hoy un niño de 12 años  puede tener p/v iguales a los de los primeros homínidos.

De ahí que sigamos invocando como autoridades en p/v a quiénes vivieron hace 2.500 años.

(A poco “rascar” un hombre de hoy sale un Cromagnon).

 

Este libro.

-como tal, como libro, como creación en el et/lvm: es p/v;

-en todo lo que trata de los sucesos y reglas de juego del et/lvl: es ciencia;

-en todo lo que se refiere a los hechos y leyes del et/lvm: es p/v.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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8.1 APLICACION EN EJEMPLOS.

 

 

Gravedad.

 

Se trata de un fenómeno del et/lvl establecido por una ley natural y, en consecuencia, reconocido por una ley científica, que establece la atracción universal de los cuerpos según las ecuaciones de Newton y la curvatura del espacio-tiempo de acuerdo a las de Einstein.

Como fenómeno del U/N siempre existió, indepen­dientemente de que el hombre la conociera. Hoy: 1) junto con las fuerzas nuclear fuerte, nuclear débil y electromagnetismo integra las únicas cuatro fuerzas conocidas que actúan en el et/lvl y 2) las leyes de Newton se aplican a distancias relativamente cercanas y velocidades muy inferiores a la de la luz y las de Einstein continúan confirmándose, agujeros negros mediante.

En el et/lvm no hay ninguna ley humana que establezca la gravedad. Es un hecho no significativo para el et/lvm, que ni se entera si se produce o no. No existe ningún instrumento de p/v que permita crear, modificar o violar la ley natural que la establece.

Por lo tanto, la gravedad es un fenómeno exclu­sivo del et/lvl.

 

 

“Mi reino por un caballo”. (Ricardo III, W. Shakespeare).

 

No es un hecho producido por la transformación del U/N. En el et/lvl no existe ninguna ley natural que lo esta­blezca, y en consecuencia, tampoco existe una ley científica. Es un suceso no significativo para el et/lvl, ni la naturaleza ni la ciencia se enteran si se produce o no.

Por lo tanto, se trata de un fenómeno exclusivo del et/lvm.

No existe una ley humana que lo establezca, pero se pretende crear una que lo haga.

Se produce un cambio en la escala de poderes/valores, el p/v montar un caballo pasa a ocupar el primer lugar desplazando al p/v ser rey. 

Se propone un intercambio de p/v, que en una situación normal se consideraría una locura o un “soberano” disparate.

En el et/lvm (batalla) se crean reglas de juego propias, que no puede cambiar el rey por si solo, que establecen que montar un caballo sea la diferencia entre la vida y la muerte: que un caballo tenga más p/v que un reino. Se puede ejercer/tener mayor p/v montando un caballo que siendo rey.

Cuanto más cerca del tiempo límite vida-muerte se plantea una situación, más claramente se aprecia que en el comportamiento, en la conducta, en la relación entre los seres humanos, en el et/lvm, todo gira en torno al p/v.

 

 

Petróleo.

 

El petróleo existe en el et/lvl. De acuerdo a lo que la ley natural establece y la ley científica reconoce, el petróleo es producto 100 % de la auto-transformación durante millones de años del U/N (de ahí su condición de no renovable) y 0 % del trabajo del hombre (de ahí que los países que lo poseen carecen de argumentos que justifiquen o validen su existencia). 

Su extracción y elaboración de derivados, es producto de la transformación realizada por la máquina, que sigue  siendo transformación realizada por el propio U/N y no por el trabajo del hombre.

 

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En el et/lvm el petróleo satisface múltiples necesidades humanas y su apropiación/posesión lo transforma en un objeto o instrumento de p/v con valor de cambio totalmente independiente del ínfimo valor del trabajo humano invertido y con poder de intervenir en la creación de las reglas de juego y lucha de p/v que regulan su intercambio.

Los et/lvm (Estado) que tienen el monopolio de la producción de petróleo, pueden establecer, a su arbitrio, su valor de cambio dentro de sus fronteras (precios bajos).

Un grupo de ellos crea la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) con la intención de poder hacerlo, además, en el et/lvm (mercado internacional) mediante acuerdos que limitan la oferta de la cantidad de barriles diarios (precios altos).

Pero, en este caso opera el mercado, porque la demanda se encuentra en otros Estados que simultáneamente pretenden lo contrario, lograr la baja del precio del petróleo, y lo intentan mediante el aumento de su stock y su sustitución por objetos-instrumentos de p/v tales como fuentes energéticas alternativas, derivados hechos con materiales de otro origen, etc.

En consecuencia, el et/lvm (mercado internacional) del petróleo logra precarios equilibrios porque la magnitud mundial de los p/v que luchan en él lo hacen inestable y volátil.

 

 

Homicidio.

 

Un hombre mata a otro, que duerme, partiéndole el corazón de varias cuchilladas.

En el et/lvl no se crea, modifica, ni viola ninguna ley natural, sino que, por el contrario, el homicida cumple con la que esta­blece que el ser humano indefectiblemente se muere: al et/lvl y sus leyes le resultan indiferentes el momento y lugar, la causa y las circunstancias de la muerte.

Desde el punto de vista de la ciencia que es conocimiento/representación de las reglas de juego del et/lvl, se usa uno de los tantos procedimientos que la ley científica establece como idóneos para producir la muerte: se le destroza el corazón.

El homicida actúa de acuerdo a las leyes natural y científica y por eso logra matar.

En el et/lvm (Estado) de que se trata, Uruguay, el homicida viola la ley humana que establece la prohibición del homicidio y por eso se le sanciona con la pena de penitenciaría. Con las agravantes de premeditación y alevosía: para el et/lvm y sus leyes son fundamentales el momento y lugar, la causa y circunstancias de la muerte.

En el et/lvm (individual): para el matador se trata del p/v de violar las reglas de juego en un et/lvm diferente del propio, mientras que para el muerto (y sus deudos) significa la pérdida de su existencia, la desaparición de su propio et/lvm (individual) con sus p/v.

 

 

Explosión demográfica.

 

En unos et/lvm (Estado) el hombre descubre leyes y fenómenos del et/lvl que le permiten producir medi­camentos que curan y/o evitan enfermedades, disminuyendo la mortalidad infantil y adulta, y haciendo que aumente el número de los et/lvm (individuales) que existen simul­táneamente, que aumente la población.

En dichos Estados, la posibilidad de que los seres humanos no mueran prematuramente, no se transforma en un creci­miento explosivo de la población: el orden jerárquico de sus p/v establece las familias poco numerosas, con dos o tres hijos a lo sumo y aún la libertad de elegir no dejar descendencia: cuando se logra disminuir significativamente la tasa de mortalidad, la tasa de natalidad ya ha bajado o está haciéndolo también de igual manera, hasta

 

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que ambas casi se equilibran y la población de dichos Estados deja prácticamente de crecer.

 

En otros et/lvm (Estado) sus reglas de juego y p/v estable­cen la procreación sin límite y la paternidad irresponsable de sus habitantes por la vida-muerte de los niños que traen al mundo, produciendo una tasa de natalidad muy alta, porque la limitación del crecimiento de la población la realiza el et/lvl con la muerte por enfermedad o por hambre, produciendo una tasa de mortalidad también muy alta.

Como los medicamentos son fenómenos del et/lvl regidos por sus leyes y actúan como hacer del U/N en el ser biológico del hombre, se los puede usar en cualquier et/lvm (indi­vidual), independientemente de a que et/lvm (Estado) pertene­ce, se los puede usar incluso, en aquellos et/lvm donde no son conocidos ni científicamente ni como p/v: se puede vacunar sin que quien reciba la vacuna entienda de que se trata.  

Cuando en dichos et/lvm (Estado) se usan los medicamentos que evitan la muerte prematura por enfermedad, se logra disminuir mucho y muy rápidamente la tasa de mortalidad, pero, al no modi­ficarse simultáneamente los p/v de los et/lvm (individuales) no se logra otro tanto con la elevada tasa de natalidad, la población comienza a crecer muy rápidamente y se produce lo que se llama “explosión demográfica”, con una patética consecuencia: queda la muerte por hambre como único límite establecido por el U/N al crecimiento demográfico. 

(El hambre es un suceso del et/lvl que puede producir la muerte, tanto por falta de alimento (también un fenómeno del et/lvl, sequía, plagas, etc.) como por una decisión del et/lvm (individual) de que se trate: al usarse como p/v en la lucha por modificar leyes, como en el caso del ayuno de los militantes del IRA en su enfrentamiento con Margaret Tatcher, o al no poder cambiar sus p/v y orden jerárqui­co de acuerdo a las nuevas reglas de supervivencia, como en el caso de los que se negaron a comer carne humana en la tragedia de los Andes.)   

Cuando emigran, pueden crear dentro de la sociedad receptora, et/lvm (comunes) marginales con un crecimiento “explosivo” de su “población”, iguales a los existentes en los países de donde provienen.

 

En los et/lvm (Estado) modernos se crean reglas de juego que establecen una paradójica solidaridad: a los et/lvm (individuales) que limitan su procreación porque son responsables por sus hijos (aunque pueden desear tener más), por medio de los impuestos, se los hace también responsables de los hijos en demasía de los et/lvm (individuales) de paternidad irresponsable.

(Chile, con notorios avances en sus variables macro-econó­micas, no ha logrado bajar su tasa de natalidad en los et/lvm de menores recursos, comprometiendo la posibilidad de una rápida y significativa mejora de sus variables sociales.

En la segunda mitad del siglo XX los et/lvm (Estado) más poblados del mundo trataron de detener su crecimiento explosivo sin lograrlo:

China, estableció leyes que obligan a casarse después de los 28 años de edad y prohíben tener más de un hijo, que son permanen­temente violadas y hoy se ignora cuantos millones de chinos existen que no figuran en ningún registro oficial.

India, que en los años 1950/60 fracasó en su intento de estirilización masiva de los hombres y a partir del 2020 se transformará en el país más poblado de la Tierra).

 

 

 

 

 

 

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Compromiso de celebrar matrimonio y construcción de la casa para futuro hogar.

 

Dos et/lvm (individuales) crean la ley (el contrato es ley entre las partes) en su et/lvm(común) que establece que ambos van a cele­brar matrimonio e inician simultáneamente en el et/lvl la cons­trucción de una casa donde ir a vivir después de contraídas las nupcias.

 

El casamiento no se celebra y la casa se termina.

Uno de los et/lvm (individual) desiste del matrimonio y no se produce el suceso establecido por la regla de juego del et/lvm (común), que es, para el ser humano, violable, modificable y no determinante.

El otro et/lvm (individual) no puede celebrar el casamiento pre-acordado pero logra terminar la casa pre-vista: el et/lvm (indivi­dual) que pudo cambiar o violar en el et/lvm (común) la ley que establecía el casamiento, no logra cambiar en el et/lvl las reglas de juego que rigen la construcción de la casa.

 

 

“En las relaciones humanas la realidad siempre supera la ficción”.

 

Es inevitable que así sea.

En el et/lvm (sociedad) -por más “calenturienta” que pueda ser la imaginación del et/lvm (individual) creador de la ficción- entre los miles de millones de seres humanos que la integran siempre habrá otro que la supere en los hechos: creando desconocidos, originales p/v y normas o violando de manera increíble las leyes establecidas.

En el et/lvm el ser humano es libre.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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8.2 APLICACION EN FILOSOFIA.

 

 

Conocimiento.

 

Frente a un hecho cualquiera se trata de aplicar la navaja de Tanco: ubicarlo en el espacio-tiempo que se produce, límite velocidad de la luz o límite vida-muerte, usar la ciencia o poder/valor según corresponda y encontrar la ley que lo rige.

 

El conocimiento, ya sea del et/lvl o del et/lvm, siempre es representación en el et/lvm, regido por sus propias leyes, con sus propios p/v.

En el caso de la ciencia, es conocimiento/representación en el et/lvm del et/lvl, y en el caso del p/v, es conocimien­to/representación en el et/lvm del propio et/lvm.

 

Si dos o más et/lvm tienen un conocimiento/representación diferente de un mismo fenómeno y su respectiva ley, dependerá de que et/lvm logre imponer sus objetos e instrumentos de p/v, logre crear las reglas de juego que establecen cual de ellos es el conocimiento “correcto” o “verdadero”,  para que se transforme en obligatorio para los demás et/lvm.

(La Iglesia y Galileo)

 

Objetivo y Subjetivo.

 

La objetividad en el conocimiento no la produce la separación objeto-sujeto sino la imposibilidad de modificar y/o violar las reglas de juego.

El conocimiento es objetivo cuando el sujeto que conoce el hecho no puede modificar ni violar directamente las leyes que lo rigen, porque: en el caso del et/lvl es el propio U/N quien las establece y en el caso del et/lvm es otro quien las dicta. El conocimiento objetivo solo es posible si las reglas de juego son creadas por otro espacio-tiempo “fuera” del et/lvm (individual) que conoce.

En el et/lvm es, además, la imposibilidad de cambiar directamente los poderes/valores o su orden jerárquico. 

(En la socialización del niño, en su incorporación al y del mundo exterior natural (et/lvl) y humano (et/lvm), se trata, precisamente, del aprendiza­je de que no siempre es él, por si y ante si, quien establece las reglas de juego, que existe un mundo exterior “objetivo” que lo hace, aún contra su voluntad).

 

En el U/N la imposibilidad de cambiar y/o violar sus leyes es permanente, porque crea sus propias reglas de juego y es un espacio-tiempo que siem­pre está fuera del et/lvm (individual) que lo conoce.

El conocimiento/representación del et/lvl, la ciencia, es siem­pre objetiva o no es ciencia.

 

En el et/lvm, por el contrario, aunque el sujeto no pueda modificar las reglas de juego porque la posibilidad de hacerlo directamente la tienen otros et/lvm, como siempre tiene la posibilidad de violarlas, su conocimiento puede no ser objetivo.

(De ahí la aparición de imposibles intentos de cambiar las leyes, pero si de violarlas, como los del terrorismo y el delirio). 

En el caso que el et/lvm pueda modificarlas, ya no se tratará de conocimiento objetivo, sino de la creación o el cambio de leyes, de la lucha de los objetos e instrumentos de p/v de los distintos et/lvm que pueden hacerlo, y recién con respecto a las reglas de juego nuevas o

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modificadas, se planteará nuevamente el conoci­miento objetivo, la imposibilidad, a su vez, de crearlas o modi­ficarlas directamente.

Por eso, cuando se trata del p/v se producen las eternas discusiones sobre quien es más o menos objetivo: en la evaluación que hace cada et/lvm de la posibilidad de modificar o crear directamente las leyes que rigen los sucesos, interviene, permanentemente, la subjetividad,  el “voluntarismo”.

(De ahí  que el ser humano sea el único animal capaz de “tropezarse dos veces con la misma piedra”, por ejemplo, quien intenta más de una vez cambiar las reglas de juego que rigen su relación con el otro, pero no lo consigue y se produce nuevamente el suceso que pretendía evitar).

 

 

Libertad y determinismo, azar y necesidad.

 

Se trata de las leyes que rigen los fenómenos: se producen estricta­mente los que ellas establecen, se trata de la necesidad, del determinismo o es posible que se produzcan otros distintos, se trata del azar, de la libertad. 

 

En el et/lvl sus reglas de juego son para el hombre determinantes, inmodificables e inviolables: se producen estrictamente, son necesarios, están determinados, los sucesos que ellas establecen y no es posible que se produzcan otros diferentes.

 

En el et/lvl no existen, para el hombre, la libertad ni el azar.

 

Si el et/lvl dejara algún “pedazo” suyo “libre al azar” sería con respecto a “si mismo” y no con respec­to al hombre.

Si lo dejara librado al hacer del hombre, si este pudiera establecer sus leyes, ya no se trataría del et/lvl, seria un espacio-tiempo con reglas de juego no determinantes y modificables, impredecible: el hombre podría jugar a ser “Dios”.

 

La indeterminación o incertidumbre cuántica no es un “agujero” por donde el hombre pueda “entrar” a establecer las leyes del et/lvl.

Que no sepamos todavía si la incertidumbre es real o se debe a la ignorancia de la ley que la rige poco importa, sea por lo que fuere, siempre, para el hombre, la propia indeterminación cuántica es determinan­te, no va más allá ni se queda más acá de lo que las reglas de juego del et/lvl permiten.

“Dios no juega a los dados” (dijo Einstein). No sabemos si lo hace, lo que podemos asegurar es que, si juega a los dados, es él quien lo hace y no significa que el hombre pueda hacerlo: no es el hombre quien crea el juego de dados y sus leyes, ni siquiera es el que juega.

 

En el et/lvm, sus leyes son, para el ser humano, no determinantes,  modificables y violables: no se producen estrictamente, no son necesarios, ni están determinados, los fenómenos que ellas establecen, siempre es posible que se produzcan otros distintos.

 

En el et/lvm existen -para el ser humano- la libertad y el azar.

 

Si el ser humano en el et/lvm pudiera crear leyes inmodificables e inviolables para él, ya no se trataría del et/lvm, sino de un espacio-tiempo en el que su hacer sería necesario, estaría determinado, desaparecerían la libertad y la responsabilidad, el ser humano ya no sería el

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constructor de su propio destino: no podría crear, modificar ni violar las leyes que rigen su conducta, su hacer.

 

 

Libre albedrío y responsabilidad. 

 

La libertad es la posibilidad de establecer, cambiar, violar las leyes del espacio-tiempo de que se trate.

 

En el et/lvl, determinante para el ser humano, no tiene la libertad, sea por azar o porque se lo propone, de crear, modificar o violar la regla de juego y el suceso que regula. 

(Fleming descubre científicamente (en el et/lvm) la penicilina por azar, pero no es azaroso que la penicilina destruya las bacterias, ni es por una ley creada por Fleming, sino por el et/lvl, que el fenómeno se produce).

 

En el et/lvl el ser humano no es libre y, en consecuencia, no es responsable: la libertad y la responsabilidad no son fenómenos del et/lvl.

 

En el et/lvm, no determinante para el ser humano, tiene la libertad, sea por azar o porque se lo propone, de crear, modificar o violar la ley y su correspondiente fenómeno.

(Un accidente carretero puede deberse a una violación de la ley de tránsito del et/lvm pero nunca de una regla de juego del et/lvl).

 

El ser humano no tiene siempre la libertad de crear o modificar directamente la ley de que se trate, pero si tiene la libertad de violarla directamente (aún en el caso de la obediencia debida) y le queda siempre la última libertad: el suicidio, que, aunque termina con su et/lvm (individual), también termina con su responsabilidad.

El suicidio es el último poder a ejercer, la última libertad a practicar, el último valor a perder por el ser humano.

 

Tiene además, la libertad de mantener en su et/lvm (individual) sus propios p/v y escala u orden jerárquico diferentes a los que establecen las leyes de los et/lvm de que participa.

(Por eso el hombre es capaz de sentirse libre encerrado en una cárcel).

 

En el et/lvm el ser humano es libre y, en consecuencia, es responsable: la libertad y la respon­sabilidad son fenómenos del et/lvm, son p/v.  

El libre albedrío solo existe en el et/lvm, no existe en el et/lvl.

 

(Cuando el hombre dice que es auténtico, que actúa como el ser humano que es, despojado, libre de la influencia de los hombres poderosos y de las cosas valiosas, ¿que quiere decir?: nada, mal que le pese siempre pensará, será y actuará como un objeto o instrumento de p/v.)

 

A la tensión de vivir al “mismo tiempo” en dos espaciotiempo radicalmente diferentes: el et/lvl y el et/lvm; el ser humano suma la tensión de vivir “a caballo” entre: el “orden” (el et/lvm se transforma ordenando) y la “libertad” (en el et/lvm el hombre es libre). 

 

 

 

 

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Verdad y falsedad.

 

Tanto en el et/lvl como en el et/lvm los hechos y sus  reglas de juego, son lo que son, son siem­pre verdaderos, es imposible que sean falsos.

Ni la apariencia (movimiento del sol), ni la simulación (hacerse pasar por otro) transforman en falso el suceso como tal, en su existencia, en su realidad; sí hacen falso el conocimiento pero no el hecho que sigue siendo lo que siempre fue: una apariencia o una simulación

La verdad y la falsedad no existen en el espacio-tiempo de los fenómenos y leyes, sino en el et/lvm del conocimiento y la representación.

Son categorías de p/v creadas por el hombre en su relación con el hombre que le permiten distinguir el conocimiento/representación de la realidad del que no es tal.

 

El conocimiento verdadero es el que representa los fenómenos y leyes tal cual son en realidad, el conocimiento falso representa los hechos y reglas de juego diferentes a su realidad.

El conoci­miento verdadero permite conocer/representar la realidad; el conocimiento falso lo impide.

 

Como el hombre no puede dejar de actuar, pero, obviamen­te, no lo hará de acuerdo a un conocimiento que sepa falso, se encuentra obligado, en principio, a considerar a todos y cada uno de  sus conocimientos/representaciones como verdaderos.

Es decir, sea su conocimiento/representación falso o verdadero, el hombre siempre actúa como si fuera verdadero y solo dejará de hacerlo cuando reconozca que es falso.   

 (De ahí aquello de que “la confianza mata al hombre”, de que “no debe creer en todo lo que le dicen ni en todo lo que ve”, de la posibi­lidad permanente de que exista la mentira, de que un conocimiento/representación falso se considere verdadero).  

 

Si la ciencia estuviera en el U/N, fuera un fenómeno del et/lvl, sería siempre verdadera, no sería nunca falsa. Pero, al ser conocimiento/representación en el et/lvm del et/lvl el conocimiento científico puede ser falso. Sin embargo, una vez que el conocimiento científico es verdadero, es decir, representa el et/lvl, ya no puede devenir falso, porque el et/lvl es determinante e inmodificable para el hombre.

(Eso no impide que en el et/lvm se logre negar el conocimiento de la ley del et/lvl, como hizo la inquisición con Galileo obligándolo a retractarse).

 

En el caso del p/v es diferente. Como cada et/lvm puede cambiar sus p/v, un p/v que en un momento es real puede dejar de serlo en otro momento y su conocimiento/representación, que en el primer momento es verdade­ro porque se corresponde con un p/v real, deviene falso en el segundo momento, cuando el p/v deja de serlo. 

“Sorpresas te da la vida, la vida te da sorpresas...”,  porque el sujeto se encuentra con que en el et/lvm (común) donde actúa, le han cambiado las reglas de juego o los p/v o su orden jerárquico, a él no se lo reconoce con el p/v que se le adjudicaba y ya no puede utilizar los instrumentos y objetos de p/v que estaba acostumbrado.

(De ahí la expectativa del reencuentro con un viejo amigo: ¿sufriremos la decepción que ya no tenemos p/v en común o la alegría de haber realizado el mismo proceso de cambio de los p/v y su orden jerárquico?).

 

 

 

 

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El bien y el mal.

 

En algunos et/lvm (Estado) el mal es que una mujer cometa adulterio y el bien es que la matemos a pedradas.

En otros, no está ni bien ni mal que la mujer cometa adulterio y está muy mal matarla a pedradas.

 

¿Qué es el bien? ¿Qué es el mal?

El bien y el mal no existen en el et/lvl, no son producto de la transformación del U/N. No existe ninguna ley Natural ni Universal que los establezca.

El bien y el mal son una creación del ser humano en el et/lvm, son p/v.

Con su distinción se pretende cumplir con la constante de transformación del et/lvm: ordenar la relación entre los seres humanos: el bien es lo que se debe hacer y el mal lo que no se debe hacer, hacer el bien es una conducta aceptada mientras que hacer el mal no lo es.

Hoy el bien y el mal continúan invocándose con el mismo objetivo.

(Lo prohibido, el tabú, fue de los primeros p/v usados para establecer las leyes que rigen el et/lvm).

 

En la filosofía han sido motivo de permanente atención con escasos resultados: no hay todavía dos filósofos que se hayan puesto totalmente de acuerdo sobre el tema.

Todo parece indicar que, como se trata de p/v muy abstractos, con infinidad de conductas posibles (con todos los matices que cada una pueda tener), y que, como solo se permite ser bueno o ser malo sin matices (no se puede ser un poco bueno y un poco malo porque se perderían los límites de su distinción), es muy difícil que alguna vez se logren acuerdos significativos.

Además, nadie puede asegurar que, lo que hoy dicta la norma como bien y como mal, mañana se mantenga vigente: en el et/lvm las leyes son esencialmente modificables y violables en cualquier momento.

(El ejemplo de ayer si, hoy no, mañana quizás, nada más y nada menos que con el establecimiento de la pena de muerte en los Estados Unidos de América)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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8.3 APLICACIÓN EN MATEMATICAS.

 

 

Se trata de la relación de las matemáticas con el et/lvl y el et/lvm.

 

 

Espacio-tiempo/límite velocidad de la luz (et/lvl).

 

Todo parece indicar que las matemáticas son el idioma en que está escrito el libro del et/lvl, del U/N (como dijo Galileo).

Aunque (como dijo Einstein) lo extraordinario no es comprender las leyes que rigen los fenómenos del et/lvl sino que ellas existan, es decir, lo increíble no son las ecuaciones matemáticas sino que el U/N se transforme de acuerdo a ellas.

 

Las matemáticas son una creación del hombre en el et/lvm que, entre otros usos, le permiten conocer/representar los sucesos y las reglas de juego del et/lvl.

Hay veces que teoremas, ecuaciones o geometrías han tenido que esperar nuevas teorías científicas para ser aplicadas (el caso de Einstein y su teoría de la relatividad que usó matemáticas ya elaboradas), y, otras veces, los físicos le han demandado a los matemáticos que desarrollen los teoremas, ecuaciones o geometrías que expliquen sus teorías, (en el paradigmático caso de Newton, él mismo creó las matemáticas que necesitaban sus nuevas teorías físicas).

Pero siempre, las leyes del et/lvl se han expresado matemáticamente para ser aceptadas científicamente como tales.

 

 

Espacio-tiempo/límite vida-muerte (et/lvm).

 

Las matemáticas no son el idioma en que se expresa y comunica el et/lvm.

 

La dificultad del uso de las matemáticas no es debida a que en el et/lvm aumente la cantidad de variables, a que se tengan que tomar en cuenta más variables que en el et/lvl, sino a que sus valores pueden cambiar en cualquier momento y lugar sin ningún patrón matemático (en forma totalmente arbitraria, de acuerdo a la decisión del et/lvm que tenga el p/v de hacerlo) e incluso pueden llegar a desaparecer como variables vinculadas al fenómeno de que se trate sin “previo aviso”.

De ahí surge la creación del instrumento “ceteris paribus” en la economía, que es el que le ha permitido ser la única ciencia social o humana donde se han aplicado con cierto éxito las matemáticas. Pero es un tema que dejamos para cuando hablemos de la economía.

 

Cuando se utilizan las matemáticas en el conocimiento/representación de los fenómenos y leyes del et/lvm, se pueden cometer grandes y graves errores, porque se trata de reglas de juego que, permanentemente, pueden ser cambiadas o violadas.

Cuando tal sucede, el conocimiento/representación de la realidad del et/lvm deja de ser verdadero y deviene falso.

 

 

 

 

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Falsa aplicación de las Matemáticas Financieras a la realidad del et/lvm.

 

Un ejemplo de aplicación errónea de las matemáticas a sucesos del et/lvm: el caso de las empresas de crédito regidas por la tasa anual efectiva establecida por las matemáticas financieras.

 

En Uruguay es común que, hasta gente que se supone “bien informada”, crea que las Empresas Administradoras de Crédito (EAC) cobran en dinero “contante y sonante” la tasa efectiva anual en los créditos o préstamos que otorgan. Para el Banco Central del Uruguay (BCU) la tasa efectiva anual (TAE) es la misma que la tasa interna de retorno (TIR).

 

Comenzamos con el cuadro I.

 

 

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Según surge del Cuadro I, para que los deudores paguen y las EAC cobren la TAE o TIR publicada por el BCU, son imprescindibles seis condiciones o supuestos simultáneamente verdaderos:

 

1) Que todos los deudores paguen sus cuotas (capital e interés) exactamente el día previsto en los vales, es decir, se supone que no existen morosos ni préstamos incobrables, que no hay deudores atrasados ni deudores que no pagan nunca.

2) Que se capitalice todo el interés, es decir, se supone que la EAC no gasta nada del interés cobrado, que la administración y cobranza de los créditos la realiza gratuitamente.

3) Que cada mes que pasa aparezcan más cantidad de deudores dispuestos a sacar préstamos, es decir, se supone que la demanda crece indefinidamente, que el mercado no tiene límite.

4) Que la actividad financiera permanezca “congelada” durante todo un año, es decir, se supone que la tasa de interés efectivo anual es exactamente la misma durante todos los días del año.

5) Que el precio del dinero aumente permanentemente y sea más caro el prestado a corto plazo, es decir, se supone que la tasa de interés simple aumenta todos los meses durante el año y que los préstamos de plazos cortos tienen tasas mayores que los de plazos largos.

6) Que los impuestos al patrimonio, a la renta y a los activos bancarios no se pagan.

 

Son seis condiciones simultáneamente necesarias para que la EAC cobre la TAE, son seis supuestos falsos:

 

1) La morosidad e incobrabilidad si existe.

Los préstamos dados por la EAC son de montos pequeños, se otorgan en el mismo momento que son solicitados, con muy escasos controles y requisitos, a personas de muy bajos ingresos y nulo respaldo patrimonial, lo que aumenta notoriamente el riesgo de la cobranza.

Siempre hay deudores que se atrasan y otros que dejan de pagar. Cada mes es grande la suma de intereses que no se cobran, que la EAC no dispone para capitalizar, para aumentar el monto de los préstamos dados el mes siguiente. La morosidad e incobrabilidad impiden, incluso, que la EAC cobre la tasa simple anual del préstamo, (en el Cuadro I, el 48,2 %).

2) Cada mes, la EAC si gasta el interés cobrado.

Lo que cobra como interés, es la ganancia bruta con la cual paga su presupuesto de gastos, sueldos, impuestos, cargas sociales, etc., y logra su ganancia líquida. Es el mismo caso de la venta contado realizada por el comerciante, que no puede utilizar el ingreso generado por la tasa de ganancia, para aumentar las ventas del mes siguiente, porque lo gasta. En consecuencia, la EAC no puede capitalizar el interés que cobra, no puede transformarlo en interés compuesto, en tasa efectiva anual.

3) El mercado de los créditos si tiene límite.

Los préstamos dados mensualmente no pueden crecer indefinidamente, tienen un techo. No existe una demanda 100% elástica, no aumenta por “generación espontánea” todos los meses la cantidad de deudores esperando que les ofrezcan préstamos .

Independientemente del tamaño que pueda tener, el mercado siempre tiene un límite: una determinada cantidad de consumidores con un determinado ingreso per cápita, que no puede crecer a voluntad de la EAC. Además, en un mercado libre como el uruguayo, con cientos de empresas compitiendo, ni siquiera puede aspirar a monopolizarlo: rápidamente cada EAC se ubica en una franja del mercado que determina su nivel de actividad, la cantidad total de dinero que puede prestar mensualmente.

 

 

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4) La tasa de interés efectivo anual varía permanentemente.

En el mercado la competencia impide que los precios se mantengan idénticos y, normalmente, el aumento de la oferta, produce la baja de precios. El interés es el precio del dinero y no escapa a estas reglas. Nunca en la historia de nuestro país (ni de ningún otro, que sepamos), la TAE se ha mantenido idéntica durante todos los días de un año, y salvo expectativas de devaluación, inflación o suba de las tasas internacionales, su tendencia es a la baja. En el caso del Cuadro I es imposible que la tasa se mantenga en el 116,2 % todos los días del año.

5) El interés simple mensual del préstamo no aumenta permanentemente y el de corto plazo es menor que el de largo plazo.

Del Cuadro I surge que el interés simple mensual del préstamo sube permanentemente desde el 4,0 % mensual correspondiente al vale del primer deudor a pagar en 12 cuotas, hasta el 6,6 % mensual correspondiente a los vales de los últimos deudores a pagar en 1 cuota.

Así como no existe una TAE idéntica para todos los días de un año, tampoco existe un interés simple que suba exactamente del 4,0 % al 6,6 % mensual durante un año.

Surge también del Cuadro I, que la tasa de interés simple anual de los préstamos de corto plazo 79% (1 a 3 cuotas) son muy superiores a las de largo plazo 48% (10 a 12 cuotas), pero en la realidad de las EAC sucede al revés: los préstamos de 1 a 3 cuotas tienen tasas inferiores a los de 10 a 12 cuotas, porque cuanto mayor el plazo del préstamo mayor el riesgo de incobrabilidad, de devaluación y de inflación.

6) Los impuestos al patrimonio, a la renta y a los activos bancarios si se pagan.

La EAC que no pague al Estado los impuestos en tiempo y forma, como supone la existencia de la TAE, cometería delitos sancionados penalmente y además terminaría pagando mucho más por multas y recargos.

 

Alcanza con un solo supuesto falso para que no exista la TAE o TIR y resulta que ninguno de los seis supuestos es verdadero.

 

CONCLUSIÓN: en el mundo real, ni los deudores pagan, ni las Empresas Administradoras de Crédito cobran, el interés que establece la Tasa Anual Efectiva.

 

El ejemplo que casi me lleva a la bancarrota.

 

En el caso de una EAC que otorga todos los meses, durante un año, préstamos por un total de € 100, a pagar en una cuota mensual total de € 110:

-de acuerdo a la tasa efectiva anual que es de 427 %, la EAC prestó € 1.200, cobró € 5.470 y ganó € 4.270.

-de acuerdo a la realidad, al final de los doce meses, lo único que se mantiene igual es lo que la EAC prestó € 1.200 (€ 100 por mes), pero cobró € 1.320 (cuota mensual de € 110) y ganó €120, mucho menos que lo establecido por la TAE, es decir, en la realidad ganó mensualmente un 10 % (prestando € 100 y cobrando € 110) y ganó en un año también un 10 % (prestando € 1.200 y cobrando € 1.320), y no el 427 % previsto por la TAE.

¿Dónde fueron a parar los € 4.150 de ganancia de diferencia?, a ningún lado, simplemente nunca existieron.

La tasa de interés que realmente se paga, se cobra y se gana. es la que corresponde al interés simple que establece el vale del préstamo.

Mutatis mutandis es idéntico el caso del comerciante o productor y la tasa interna de retorno.

 

 

 

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Las comparaciones pueden ser odiosas.

 

Un comercio (zapatería, tienda, etc.) que establece su precio de venta con un 50 % sobre su precio de compra y rota su capital mensualmente, lo hace con una tasa interna de retorno (TIR) del 24.277 %.

Para una estación de servicio, que vende la nafta con un 4 % sobre su precio de compra y rota semanalmente el capital, la TIR es del 1.451 %. 

Con un capital de € 1.000 invertido el 1 de enero, después de un año, el 31 de diciembre:

- El comercio ganó € 242.770

- La estación de servicio ganó € 14.510.

- La EAC ganó € 1.162, según resulta del Cuadro I.

Se demostró que la empresa EAC no gana esos “míseros” € 1.162 y tampoco los comerciantes ganan esos cientos de miles porque, en el mundo real y por las mismas causas, también para ellos son falsos los supuestos de la Tasa Interna de Retorno.

 

Una pequeña historia.

 

Había una vez tres náufragos: un físico, un químico y un contador-economista.

Cada uno tenía una lata de comida y ninguno tenía abrelatas. ¿Cómo abrir las latas?

El físico dijo: la someto a la acción del calor del sol, que dilata su contenido, haciendo saltar la tapa.

Y el físico comió.

El químico dijo: la meto dentro del agua del mar para que las reacciones químicas corroan la lata y se abra.

Y el químico comió.

El contador-economista dijo: cuando el físico abrió su lata, la comida saltó y perdió parte de su contenido y cuando el químico abrió la suya, también perdió parte de la comida que se derramó en el mar. Yo no perderé comida y abriré mi lata en un santiamén, sin esperar las acciones físicas ni las reacciones químicas.

Me alcanza con un solo supuesto: ¡tengo un abrelatas!

Y el contador-economista se murió de hambre, esperando que el único y falso supuesto se hiciera realidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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8.4 APLICACIÓN EN FISICA.

 

 

El tiempo: transcurso y transformación.

 

 

La paradoja de los hermanos gemelos.

 

Se trata de un experimento imaginario propuesto de acuerdo a la teoría de la relatividad especial de Einstein: dos hermanos gemelos se separan, uno se queda en la tierra y el otro sale en un viaje de ida y vuelta con velocidad cercana a la de la luz. Cuando regresa al cabo de unos años los gemelos se encuentran con que el que viajó ha envejecido mucho menos que el que se quedó, la causa: las aceleraciones próximas a la velocidad de la luz, enlentecen la transformación del tiempo para el viajero, haciendo que envejezca más despacio.

 

Nos merece los siguientes comentarios:

1º) Aunque todavía queda algún físico confundido con la relatividad creyendo que para cada uno de los gemelos es el tiempo del otro el que se ralentiza (menudo embrollo cuando se reencuentren), la mayoría sostiene que solo el tiempo del gemelo que viaja se enlentece porque es el sometido a las aceleraciones que producen el fenómeno.

Entonces, se debe ser muy cuidadoso de no entrar por la ventana el tiempo absoluto u observadores privilegiados, ¿el que viaja es capaz de darse cuenta o establecer matemáticamente que su tiempo se enlenteció y en que medida lo hizo?, no se pudo enlentecer absolutamente, siempre es relativamente que lo hace ¿con respecto a que tiempo?, al tiempo de su hermano es imposible: se encuentran lo suficientemente separados como para haberlo perdido como tiempo de referencia, incluso, el gemelo que no viajó podría haber acelerado o frenado su movimiento sin que su hermano viajero se enterara.

2º) La propia vida común y corriente puede producir el mismo efecto: aunque para ambos pasen igual cantidad de años, uno de ellos envejece mucho más que el otro.

3º) Aunque se acepte que es para uno solo de los dos gemelos que se enlentece el tiempo, para ninguno de ellos el tiempo deja de transcurrir, ninguno se hace más joven de lo que era en el momento de separarse, ni siquiera se mantiene igual de joven, los dos envejecen. 

4º) Lo que creemos más decisivo: el gemelo que se fue de viaje no regresa a un momento anterior al de su partida, porque si lo hiciera, ambos serían igual de jóvenes. A pesar de viajar casi a la velocidad de la luz, no logró volver al pasado, la aceleración, la velocidad, le sirvieron para “dilatar” el tiempo (nuevamente ¿que tiempo? si no existe el tiempo absoluto, para él tiene que haber sido un tiempo tan “normal”, sin “dilataciones”, como el del que no viajó), pero no para hacerlo reversible. Y tan irre­versible se mantiene el tiempo que no logra a su regreso volver al pasado, sino que llega al reencuentro con su hermano en el futuro, en un momento muy posterior al de su partida: logró enlentecer la transformación del tiempo pero no logró evitar el transcurso del tiempo.

 

 

El gato de Schrödinger.

 

Se trata de otro experimento imaginario propuesto por Schrödinger (creador de la ecuación que lleva su nombre y establece la función de onda en la física cuántica): un gato encerrado en

una caja junto a un elemento radioactivo que al desintegrarse rompe una ampolla que contiene un veneno que lo mata.

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Mientras no se abra la caja, mientras no se observe dentro, la probabilidad de la emisión de radiación es de 50% si y 50% no y, en consecuencia, el gato no está ni vivo ni muerto, se encuentra en un estado “vivo-muerto”, está un 50% vivo y un 50% muerto.

 

Nos merece los siguientes comentarios:

1º) Todo ser vivo, no solo el gato de marras, mientras existe lo hace inmerso en un proceso de vivo-muerto, donde, nunca hay que olvidarlo, la muerte siempre le termina ganando la partida a la vida: bien que lo saben las compañías de seguros cuando realizan sus cálculos actuariales, que establecen los porcentajes de muerto o vivo que tiene un sujeto de acuerdo a su edad; es decir, suponiendo que existieran cálculos actuariales respecto a los gatos, cuando esté en la edad que tiene una chance de 50% de estar vivo o muerto, voy a tener que observar específicamente al gato de que se trate (esté o no dentro de una caja) para saber en que estado se encuentra;

2º) El experimento imaginario tiene un supuesto oculto muy “fuerte”: el gato se mantiene totalmente inmóvil durante todo el tiempo que se espera para realizar la observación, porque, de moverse, podría ser él quien rompe la ampolla causando su propia muerte y dejándonos sin experimento; el experimento imaginario comienza mal, suponiendo algo imposible: que un gato quede tan quieto como si ya estuviera muerto y embalsamado;

3º) Mientras no se realiza la observación, mientras no se transforma el futuro en presente, el gato está vivo-muerto, pero, transcurrido cierto tiempo estará irremediablemente muerto, porque los gatos son mortales y más rápido se mueren si, según el supuesto, no puede moverse para comer y beber: se trata simplemente de esperar que transcurra el tiempo suficiente, que en el caso no es mucho, para que el hecho se produz­ca, para que el gato deje de estar 50% vivo y quede 100% muerto, sin nece­sidad de ninguna observación posterior que lo “precipite”, lo realice, o, apenas lo confirme.

4º) No abrir la caja, no observar, detiene la transformación del tiempo futuro en presente, pero no detiene el transcurso del tiempo pasado a presente: el gato siempre termina muriendo, solo es cuestión de tiempo.

 

 

El tiempo es irreversible.

 

Ya vimos que uno de los fundamentos de la teoría de la relatividad especial es que la velocidad de la luz no es relativa sino absoluta: es siempre de casi 300.000 kilómetros (exactamente 299.792.458 metros) por segundo, independientemente de la velocidad con que se muevan la fuente emisora y el observador.

Es la constante del et/lvl que impide la transmisión instantánea de los fenómenos y señales que establecía la teoría de Newton de la gravedad. La observación del et/lvm (individual), por más cercano que se encuentre en el et/lvl lo observado, siempre será de fenómenos y señales que ya sucedieron, que están en el pasado, la velocidad de la luz constante “obliga” al tiempo a transcurrir, el pasado “avanza” sobre el presente, lo “empuja” hacia el futuro siempre más allá del alcance del observador. Este proceso permanente impide la reversibilidad del tiempo.

El tiempo es irreversible porque nunca deja de transcurrir desde el pasado hacia el presente. Puede modificarse la transformación del tiempo de futuro en presente (puede enlentecerse como en el experimento imaginario de los gemelos) pero no se puede impedir, y menos revertir, el transcurso del tiempo.

 

 

 

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El ser humano solo puede conocer el pasado del et/lvl.

El límite velocidad de la luz del tiempo impide que el presente del et/lvl sea simultáneo con el presente del ser humano

El et/lvm (individual) solo puede hacer en el presente del et/lvl pero, como no lo conoce, hace “a ciegas”, hace en lo que para él es el futuro del et/lvl. El ser humano hace en el presente del et/lvl de acuerdo al futuro que prevé.

 

Desde su punto de vista el et/lvm (individual): conoce el pasado, ignora el presente y hace en el futuro del et/lvl. 

 

Ya vimos también que “detener, estirar, enlentecer” la transformación del tiempo, como en el experimento imaginario del viaje del hermano gemelo se plantea, no produce la reversibilidad del tiempo.

Entonces, la simetría CPT, con respecto a T (el tiempo) no significa su reversibilidad sino que el tiempo transcurre pasadoàpresenteàfuturo y se transforma pasadoßpresenteßfuturo.

 

Proponemos el experimento imaginario de la pelota de béisbol.

 

El béisbol es un deporte cuyas jugadas combinan fenómenos del et/lvl regidos por sus leyes y sucesos del et/lvm regidos por las suyas.

La trayectoria de la pelota lanzada por el pitcher y golpeada por el bateador, la trayectoria de la pelota desde que sale de la mano del pitcher hasta que se detiene en el suelo luego de bateada y no atrapada, está regida por las leyes del et/lvl.

A pesar de que nadie ha visto todavía una pelota que levantándose del suelo se dirija hacia el bate y luego de pegar en él llegue a la mano del pitcher, como se trata de un fenómeno del et/lvl, es posible que las leyes físicas establezcan que se trata de una jugada reversible y por lo tanto realizable.

Posible si no fuera por un par de inconve­nientes.

Estamos en un juego de béisbol, donde el jugador después de batear corre, pero no como un efecto establecido por las reglas de juego del et/lvl, resultado de haberle pegado con el bate a la pelota, sino porque así lo establecen las leyes del béisbol en el et/lvm para evitar ser ponchado, ser sacado del juego.

Así, aunque las leyes físicas establezcan la reversibilidad de la jugada, si se trata de un partido de béisbol, no será posible realizarla, porque la pelota se levantará del piso pero no encon­trará el bate, mejor dicho, ni siquiera encontrará al bateador, que queda “fuera” del fenómeno reversible, su posición no está establecida por las leyes físicas que rigen la trayectoria de la pelota, y por lo tanto no es “revertido” por ellas a su puesto de bateador.

Pero supongamos más, supongamos que no solo la pelota se levanta del suelo y va hacia el bate, sino que además, el bateador era novato y no atinó a correr (recordemos que las leyes del et/lvm no son determinantes para el hombre, que puede tanto hacer como no hacer lo que ellas establecen) quedándose quieto en su puesto: para que se produzca la reversibilidad se necesita además que en el preciso instante que golpeó la pelota se haya convertido en estatua para que la pelota, cuando regrese, rebote en su bate en forma exactamente inversa a como antes la golpeó, llegue a la mano del pitcher y la reversibilidad del fenómeno tenga un final feliz.

Como vemos, por más que la ley física establezca su reversibilidad, la jugada de béisbol se “niega” a ser reversible en los hechos. Parecería que en el caso, la única posibilidad de reversibilidad del suceso, estaría dada por la reversibilidad total, la rever­sibilidad de todos los fenómenos que producen la jugada, el bateador tendría que “descorrer” y “desbatear” y el pitcher tendría que “deslanzar”, exactamente a la inversa de como antes lanzaron, batearon y

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corrieron, (sería muy divertido observar cómo, después de tanto “descorrer”, resulta que el sujeto que comienza transpirado y sucio termina fresco y limpio). Y para que tal suceda, solo es posible si el tiempo es reversible. 

Supongamos, entonces, que el tiempo es reversible y pasemos la jugada en “reversa”.

Para que sea posible, la reversibilidad del tiempo tendría que crear un determinismo que no existía antes, mientras los fenóme­nos se producían al “derecho”, porque, si la posición en el campo de juego sigue regida por una ley del et/lvm, el bateador podría decidir no “descorrer” y, nuevamente, adiós reversibilidad.

Para que la supuesta reversibilidad del tiempo en el et/lvl hiciera reversible la jugada, debería transformar en inmodi­ficables y determinantes para el hombre las reglas de juego del et/lvm, la reversibilidad del tiempo físico debería crear la imposibilidad de que el bateador modifique o viole la ley del et/lvm que establece su regreso al lugar de partida (transportando directamente al bateador a su puesto) para que cuando la pelota se levante del suelo y vaya hacia el lugar donde debe estar el bate lo encuentre exactamente en la posición adecuada para que se pueda realizar la jugada al “revés”. Y, en consecuencia, las leyes del et/lvm tendrían que transformarse en determinantes para el hombre que no podría modificarlas ni violarlas.

Es decir, que aun aceptando el supuesto de la reversibilidad del tiempo en el et/lvl, no se logra hacer la jugada del partido de béisbol temporalmente reversible, porque de lo contrario, la física se estaría aventurando “fuera” del espacio-tiempo que conoce/representa (el et/lvl) y creando determinismos en un espacio-tiempo, el et/lvm, donde no existen.

 

(Una anécdota.

Era el partido final de un campeonato de fútbol en un pueblo llamado Canelones, en Uruguay, del cual soy oriundo. Estaban 0 a 0 y transcurría el último minuto del encuentro cuando, en una jugada que era la mejor que se había hecho, el puntero derecho queda solo camino al arco luego de eludir dos defensas y el portero. Toda la hinchada de su club se pone de pie y empieza a gritar ¡Gol! ¡Gol! ¡Gol!, pero, justo antes que la pelota cruce la línea del gol el puntero la agarra con la mano. Nadie puede creer lo que está viendo. Se produce un silencio absoluto, la gente no respira, las moscas no vuelan. Y mientras patea la pelota lejos, fuera de la cancha, se escucha la voz del puntero derecho decir: “Gol si yo quiero”. Y no quiso.).

 

 

Las leyes de la física. El tiempo presente en el et/lvl.

 

Las leyes conocidas de la física no se aplican: a espacios menores de la longitud de Planck (10 a la menos 35 metros) ni a intervalos menores del tiempo de Planck (10 a la menos 43 segundos). Como se ignora que sucede a escalas menores, podría ser que el et/lvl no fuera continuo, sino que la estructura del U/N se presentara “grumosa”, “espumosa”, “discontinua”.

 

Vimos que desde el punto de vista del ser humano es imposible conocer el presente del et/lvl, pero también, que el presente es el único tiempo en que existe el et/lvl y, por lo tanto, que el ser humano en realidad hace en el presente del et/lvl pero “a ciegas”, de acuerdo al futuro que prevé.

El tiempo presente: ¿es continuo o discontinuo? ¿se puede medir?

El tiempo (¿y la longitud?) de Planck: ¿es el límite del tiempo (¿del espaciotiempo?) presente en el et/lvl?

¿El presente “dura” desde menos infinito a menos tiempo-longitud de Planck?

 

 

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8.5  APLICACION EN DERECHO.

 

 

El Derecho no existe en el U/N, el et/lvl no se entera de la existencia del Derecho.

El Derecho solo existe en el et/lvm, es una creación del hombre en su relación con el hombre.

 

El Derecho opera de acuerdo a la constante de transformación del et/lvm: estableciendo el orden.

 

Establece las leyes del et/lvm (Estado) moderno y de los et/lvm (individuales y comunes) que lo integran. En caso de lucha de p/v que no logre ser ordenada por las propias reglas de juego del et/lvm de que se trate, será el Derecho que lo haga.

(Por ejemplo, los conflictos familiares que escapan al arreglo de las partes involucradas y son sometidos a la justicia.) 

 

El Derecho es el conjunto de las leyes o reglas de juego que ordenan los fenómenos, hechos, sucesos que se producen en el conjunto de los et/lvm que integran el et/lvm (Estado) de que se trate.

Es el conjunto de normas que rigen la conducta huma­na, la relación del hombre con el hombre.

 

Su característica fundamental, que lo distingue de la moral o ética y las normas de trato social, es la aplicación de la sanción, de ser necesario, por medio de la coacción, de la fuerza.

Y la sanción se establece, precisamente, porque en el et/lvm, para el hombre, las leyes son no determinantes, modificables y violables: la sanción se aplica cuando la regla de juego es no cumplida o violada. 

 

Los sujetos, et/lvm (individuales), que viven “al margen o fuera de la ley”, no viven sin ley, sino con otra ley, no se trata de la ausencia de reglas de juego, de la anomia, sino de la existencia de normas diferentes. Han creado un et/lvm (común) en el cual las leyes que ordenan los hechos que en él se producen son distintas a las establecidas por el Derecho, han modificado las normas del Derecho creando sus pro­pias reglas de juego. Son  leyes humanas tanto unas como otras: el Derecho y el “código mafioso”.

Si las leyes humanas fueran, para el hombre, determi­nantes e inmodificables, sería imposible que se produjeran hechos que obedecieran a leyes diferentes a las del Derecho, como es imposible que se produzcan fenómenos de acuerdo a reglas de juego diferentes a las naturales.

 

 

Derecho natural.

 

En su afán de establecer leyes que escapen a la permanente posibilidad de su cambio en el et/lvm, el hombre ha creado una teoría o doctrina jurí­dica conocida como iusnaturalismo o Derecho natural.

Ella sostiene que hay ciertas normas que son inherentes a la persona, al ser humano, que no pueden modificarse. El hombre desde su nacimiento, por el simple hecho de ser humano, posee ciertos Derechos inalienables que ningún sistema jurídico puede desconocer.

El Derecho natural sería un Derecho que estaría fuera del alcance de la posibilidad que tiene el hombre en el et/lvm de crear y/o modificar sus leyes.

 

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Incluso en caso de contradicción entre una ley reconocida por el iusnaturalismo y una creada por el hombre en un et/lvm determinado, será aquélla la que prime sobre ésta, la primera siempre será válida y la segunda nula.

 

Ya del propio nombre de la doctrina: “Iusnaturalismo” o “Derecho Natural” se desprende su pretensión de poner ciertas leyes fuera del alcance modificador del hombre. Pretende que dichas normas sean en el et/lvm como las verdaderas reglas de juego naturales son en el et/lvl: inmodificables y determinantes para el hombre.

Nótese algo muy significativo: solo pretende que sus leyes no se modifiquen, porque reconoce que su violación es inevitable.

 

No corresponde entrar en la discusión si existen o no leyes inherentes al ser humano por el simple hecho de serlo, ni de qué origen tienen, si divino o por la propia “naturaleza de las cosas” o por un pacto social, y menos aún en el tema de cuales serían en definitiva los derechos que comprenderían, porque los argumentos y derechos no dejan de ser poderes/valores que en su lucha y de acuerdo a los que venzan darán un fundamento e impondrán un contenido diferente a las leyes.

Queremos simplemente destacar que la existencia de la doctrina es posible porque se trata de las leyes del et/lvm, esencialmente modificables y violables por el hombre.  

En el caso del conocimiento del et/lvl, de la ciencia, no existe ningún “naturalismo”, ninguna  teoría “naturalista” porque no es necesaria: sus leyes son directamente naturales, son esencialmente inmodificables e inviolables por el hombre.

 

Principios Generales de Derecho.

 

Cabe recordar que, mutatis mutandis, se puede decir lo mismo de los Principios Generales de Derecho, que son una creación doctrinaria que pretende demostrar la existencia de normas que ningún Derecho Positivo puede dejar de establecer y que debe aceptar como válidas y vigentes mientras no las haya incorporado en su legislación.

A pesar de todo su prestigio y de todos los “ismos”, escuelas y grandes juristas que pueden invocarse en su apoyo, los Principìos Generales de Derecho también siguen siendo leyes del et/lvm esencialmente modificables y/o violables por el ser humano.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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8.6 APLICACION EN ECONOMIA.

 

 

Dinero.

 

Es un poder/valor, un instrumento u objeto creado por el ser humano en el et/lvm en su relación económica con los demás. No existe en el et/lvl, el U/N no se entera de su existencia.

 

En su origen actúa en el presente, en el intercambio de mercan­cías, como precio.

Es el que cuantifica y realiza  el valor de cambio de los bienes.

 

Luego, permite el traslado del pasado como riqueza, producto de su atesoramiento o de su ahorro.

 

Por último, permite el traslado del futuro como crédito. Sea al comercio, a la producción o al consumo, el crédito permite trasladar al presente bienes y servicios que se hubieran producido o consumido en el futuro. 

 

 

Valor de cambio.

 

El valor de un objeto o instrumento de un et/lvm (individual o común) es valor de cambio cuando los demás et/lvm lo reconocen como un poder a respetar (no pueden apropiárselo directamente), están dispuestos a dar otro valor a cambio.

El valor de cambio es el poder del valor del objeto o instrumento de p/v.

 

 

Sobre mercado y planificación.

 

Nos referimos a mercados nacionales y a planificación centraliza­da en un et/lvm (Estado) determinado.

 

Tanto el mercado como la planificación centralizada son instru­mentos de p/v, creados por el hombre en el et/lvm, que le permiten establecer reglas de juego que regulan el intercambio y distribución de bienes y/o servicios (que, a su vez, no son más que objetos e instrumentos de p/v).

Se usan alternativamente, es decir, si se establece el mercado no opera la planificación y a la inversa la planificación elimina el mercado. 

Tanto en uno como en otro, si se usa el p/v dinero, se realiza y cuantifica el valor de cambio de los bienes y servi­cios como precio.

 

No son fenómenos del et/lvl, producto de la transformación del U/N. No existe ninguna ley natural y en conse­cuencia tampoco científica que establezca el mercado o la planificación y regule el intercambio y la distribución.

Pero, la planificación centralizada pretende ser científica.

Y el origen de tal pretensión se encuentra en el carácter predictivo de la ciencia: en la posibilidad de cerrar el futuro por traslado del futuro porque es imposible cambiar las reglas de juego.

 

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Planificar consiste, precisamente, en predecir la calidad y cantidad de los bienes y servicios que se van a producir y el valor de cambio, el precio al que van a ser intercambiados y distribuidos.

Se cierra el futuro por traslado del futuro y el hacer del presente se reduce a realizar, cumplir las etapas del plan.

Además, como la gran mayoría de los bienes y/o servicios que se planifica producir son o utilizan objetos materiales producto de la transformación del U/N (son fenómenos del et/lvl regidos por sus leyes), la planificación se “contagia” de su carácter científico, que, como tal, si es predictivo. 

Nada más natural, nada más científico, nada más fácil.

Nada más alejado de la realidad del et/lvm: insumos que no se producen en cantidad suficiente o que no llegan en el momento adecuado, bienes de  mala calidad, cosechas que se pierden porque nadie las levanta antes de la lluvia, explotaciones mineras y agropecuarias expoliadoras de la naturaleza, industrias contaminantes, máquinas obsoletas que se rompen y no se encuentran los repuestos, bienes y/o servicios producidos en harta demasía por algún ejecutor que pretende hacer méritos, otros tantos producidos con escandalosa escasez por administradores indolentes, servicios que no se cumplen, ausentismo permanente, objetivos inalcanzables, mentiras en la información de lo que se ha hecho o dejado de hacer, ningún estímulo a la innovación porque el plan ya tiene previsto científicamente el hacer de los próximos 5 años y, mientras tanto, ningún mecanismo, ningún instrumento que opere inmediatamente corrigiendo tantos desajustes, nadie es responsable de nada, todos esperan las instrucciones del omnisapiente y omnipotente  planificador, porque, al fin y al cabo, las predicciones cientí­ficas siempre han de cumplirse.

 

En el et/lvm (Estado) planificado se producen hechos distintos a los que establecen las leyes del plan, por lo que es evidente que fueron violadas y cambiadas sin que el planificador lo supiera.

Cuando por fin se entera y modifica las reglas de juego, para adaptar el plan a las nuevas realidades, su carácter científicamente predictivo se ha hecho añicos, el planificador ya no pre-ve, pre-dice, sino que pos-ve, pos-dice.

El resultado es que el precio de los bienes y/o servicios ya no significa nada, se ha perdido  totalmente la relación de p/v entre ellos: el planificador, al establecer por si y ante si (dice que científicamente) el valor de cambio de los bienes y servicios, en esas idas y venidas, termina haciéndolo tan subjetiva, tan arbitrariamente, que ni él mismo sabe si el precio que ha fijado tiene algún asidero objetivo.

 

Si la objetividad en el et/lvm está dada por la imposibilidad de modificar o cambiar directamente, en otro et/lvm diferente del propio, las reglas de juego, los p/v o su jerarquía, es necesario crear un et/lvm (común) al que puedan acceder todos los p/v interesados, para que su lucha, su competencia, establezca el valor de cambio o precio objetivo (evitando que un et/lvm por si sólo, subjetivamente, pueda fijarlo) del bien o servicio de que se trate.           

 

Ese et/lvm (común) ya está creado: es el mercado.

 

El mercado logra satisfacer, además, dos requisitos fundamentales establecidos por el hacer y el et/lvm:

1) vimos, que en la transformación del tiempo el hacer solo es posi­ble en el presente, y el mercado es, precisamente, un instrumento que opera en el presente,

 

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2) vimos, que en el et/lvm las leyes se crean en la lucha de los p/v y el mercado es, precisamente, donde se produce la lucha de p/v.

El mercado opera permitiendo, en relación directa con su liber­tad de acceso y transparencia de información, que se conozcan y actúen, que luchen, que compitan, la mayor cantidad posible de et/lvm (individuales y comunes), de objetos e instrumentos de p/v relativos a los bienes y servicios de que se trate. A medida que el acceso y la información se dificultan, sea por trabas creadas por los et/lvm que lo integran o impuestas por el et/lvm (Estado), el mercado como tal se va desvirtuan­do hasta llegar al monopolio donde, el valor de cambio, el precio, ya no es el resultado de la lucha, de la competencia de los objetos e instrumentos de p/v, y el mercado ya no es mercado.

 

El et/lvm (mercado) permite establecer el valor de cambio o precio objetivo de los bienes y servicios porque las leyes que lo regulan las crea la confrontación de los et/lvm (con sus objetos e instrumentos de p/v) que lo integran.

 

Por el contrario, para el et/lvm (individual) del planificador, el valor de cambio o el precio de los bienes y servicios deja de ser objetivo, se subjetiviza, ya que tiene la posibilidad de crear o modificar directamente las leyes que lo establecen en otros et/lvm fuera del propio.

 

Además, y también como diferencia con la planificación, el merca­do no pretende ser predictivo, no actúa cerrando el futuro por traslado del futuro.

El mercado actúa directamente en el tiempo de la transformación, del hacer: en el tiempo presente y por lo tanto permite, hasta el “último instante”, el traslado del futuro, del pasado, y fundamentalmente, el cambio de las reglas de juego de acuerdo al resultado de la lucha de los objetos e instrumentos de p/v. (Actividad del banquero Rotschild en el mercado de Londres, primer enterado, mediante palomas mensajeras, del triunfo inglés en la batalla de Waterloo).

El mercado es el instrumento de p/v que mejor se adapta al carácter no predictivo del et/lvm. Al operar directamente en el presente hace que, cuando se produce la transformación del futuro en presente se realice en forma práctica y objetivamente ajustada a la realidad del momento.

La creación de mercados futuro de bienes no hacen más que confirmarlo: se trata de pura especulación, de simples apuestas sobre su valor de cambio cuando el futuro se transforme en presente, sin ninguna posibilidad de predeterminar esos precios futuros.

 

La planificación, con su pretensión de cerrar el futuro por traslado del futuro, con su pretensión de predicción científica (paradójicamente para quienes sigan pensando que existen las cien­cias sociales) está muy lejos de hacerlo y más se aleja cuanto mayor es el “pedazo” de et/lvm (sociedad) cuyas leyes pretende imponer.

 

 

La máquina y el crédito.

 

La máquina es un “pedazo” de naturaleza (los elementos que la componen y los efectos que produce están regidos por las leyes del et/lvl) transformando la naturaleza.

 

La máquina “rompe” la escala humana de transformación del U/N.

Produce una cantidad de bienes descomunalmente mayor que la que podría producir el conjunto más diligente y capacitado de seres humanos. La máquina produce en el tiempo presente bienes que hubieran necesitado de un largo tiempo futuro para ser hechos.

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Así como la conservación de la cosecha permitió al ser humano trasladar bienes del pasado al presente, la máquina le permite trasladarlos del futuro al presente.

 

El dinero ya había probado sus bondades para permitir el traslado de bienes futuros como crédito a los comerciantes que traían mercaderías de tierras lejanas: la mercancía de otro lugar es, a los efectos de la sociedad que la recibe, traslado de bienes futuros.

Ahora, el dinero como crédito a la producción, permite el traslado al presente de los bienes futuros que produce la máquina.

Pero no alcanza, esa mayor cantidad de bienes del futuro que se trasladan al presente necesita venderse y, para lograrlo, también se debe trasladar el consumo de bienes y servicios del futuro al presente: surge el crédito al consumo.

La máquina es la responsable de la aparición de dos nuevos tipos de crédito:

el crédito a la producción y el crédito al consumo.

(Una anécdota: la primer máquina para usar en el hogar que se vendió en cuotas a principios del siglo XX fue la máquina de coser de marca Singer)

 

 

La maldición del “ceteris paribus”.

 

La posibilidad de cuantificar que produce la existencia del dinero en la economía, la distingue de todas las demás ciencias sociales o humanas y hace muy tentadora la aplicación de las matemáticas a su conocimiento/representación, porque, aparentemente, solo se trata de números.

Aunque aplicarlos a la realidad no ha resultado tan fácil, porque los p/v inmateriales son difíciles de cuantificar (por ejemplo, en Uruguay hasta fines del siglo XX los jueces no aceptaban la indemnización económica por el homicidio culpable o doloso de una persona, en razón de que el inmenso valor moral de la vida no podía degradarse al materialista valor de cambio), y, porque cuando se cuantifican los p/v materiales, siempre pueden ocurrir imprevistos que los modifiquen.

 

Para evitar las dificultades y sorpresas los economistas decidieron recurrir al “ceteris paribus”.

Es una locución latina que significa: permaneciendo el resto constante. Es usado en el análisis económico para variar un factor mientras se “congela” el resto: se estudia el comportamiento de una variable mientras todas las demás se consideran constantes.

Es el cielo y el infierno de la economía.

Permite aplicar las matemáticas al conocimiento/representación del et/lvm, pero, al “precio” de utilizar variables supuestamente inmodificables que no existen en la realidad: en el et/lvm la única constante que opera es la posibilidad permanente de modificar y/o violar las leyes y el p/v de todas y cada una de las variables de que se trate.   

Por lo tanto, por más “objetivo” que se pretenda ser, siempre resultará totalmente arbitraria la elección de las variables que se tomarán como constantes, con la consecuencia de las permanentes “sorpresas” que produce la actividad económica con respecto a las teorías que pretenden explicarla. Hasta el día de hoy, ninguna gran crisis (ni que hablar de las pequeñas) ha podido ser prevista por los economistas con la suficiente antelación para poder evitarla: siempre aparece alguna variable que no se queda “congelada”  o que “rompe” las previsiones, o alguna ley que es modificada o violada, y las desencadenan. Cuando la crisis se “instala”, se hace añicos la “ciencia” económica, ya nadie sabe cuál será su alcance ni cuánto durará, es decir, nadie tiene idea de qué hacer “científicamente”, “matemáticamente”, para arreglar el descalabro.

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8.7 APLICACION EN POLITOLOGIA.

 

 

Poder.

 

El poder es la posibilidad de crear, modificar y/o violar las leyes de otro et/lvm diferente del propio.

 

El poder es una creación del hombre que existe solo en el et/lvm, en la relación de los seres humanos. No existe en el et/lvl.

 

El poder se ejerce sobre los hombres a través de las cosas o de los propios hombres.

A través de las cosas: ya directamente en los objetos en si, con instrumentos tales como la destrucción de bienes, ejecución, decomiso, expropiación, censura, cierre, etc.; ya pecuniariamente, por su equivalente en dinero, con instrumentos tales como el impuesto, multa, indemnización, peaje, etc.

A través de los propios hombres: ya cercenando su libertad con instrumentos tales como la prisión, confinamiento territorial, destierro, proscripción, censura personal, penitencia, expulsión, excomunión, etc.; ya menoscabando su integridad físico-psíquica con instrumentos tales como la tortura, la muerte, la amenaza, la “confesión”, la “paliza”, etc.

Pero siempre, no hay que olvidarlo, sea a través de las cosas o de los propios hombres, el poder en última instancia se ejerce sobre los hombres. El poder, tal como aquí lo entendemos, es una creación humana para ser ejercida pura y exclusivamente sobre seres humanos. Así, hasta la destrucción total de un objeto animado o inanimado, carece de sentido y no significa nada, si no está de alguna manera relacionado con otro ser humano diferente del que ac­túa. Como mucho, será la demostración para quien lo practica que pue­de hacerlo en cuanto al objeto en si, pero no querrá decir que podría hacerlo si hubiera otro ser humano enfrente interesado en el mismo objeto, es decir, no demuestra que ese hombre realmente tenga el poder de hacerlo frente a, o sobre, o contra, otro hombre.

 

Hoy lo encontramos generalmente institucionalizado, des­de la familia hasta el Estado. Nos interesará más adelante el que se refiere a este últi­mo, por ser en Uruguay, sin duda, el que reclama para sí con éxito el uso exclusivo y legítimo de la coacción física, de la fuerza. Los demás poderes de la sociedad civil (sindicatos, prensa, partidos políticos etc.) dependerán en su existencia y ejercicio del desarrollo de la sociedad y del “visto bueno” del poder-Estado.

Los distintos poderes serán ejercidos por los hombres, que ocupen los cargos institucionales o se ubiquen en los lugares que normativamente los habiliten para ello, sobre los demás hombres.

 

 

Poder absoluto.

 

En la dinámica del poder obran fuerzas centrípetas, rige la ley de la concentración: en el centro se depositarán decantados los menos hombres (concentración subjetiva) y los más atributos (concentración objetiva).

Cuanto más concentrada se encuentre su posesión y mayores sean sus atributos, más reflejará su ejercicio los vericuetos de la conciencia individual: en la cúspide del poder, como colofón necesario e ineludible, habrá un hombre solo, y su soledad irá de la mano con la magnitud del poder que posea, aumentará en relación directa con ésta.

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El poder, cuando no tiene oposición, otro u otros poderes que también participen en la creación o modificación de las leyes pierde objetividad, se subjetiviza.

El poder absoluto corrompe absolutamente porque subjetiviza absolutamente, se pierde totalmente la objetividad: no se recono­ce la existencia de ningún et/lvm “exterior”, con sus reglas de juego y p/v propios y diferentes, todas las leyes, sin excepción, son directamente modificables por quien lo posee.

Todo el et/lvm (común) y los et/lvm que lo integran, se transforman en una prolongación del et/lvm (individual) del que detenta el poder absoluto, cualquier capri­cho subjetivo se transforma en ley objetiva para los demás et/lvm. 

(Calígula haciendo balar como ovejas a los senadores romanos, Idi Amín haciendo arrodillar al embajador británico ante su presencia, Trujillo matando al marido que se opuso a que su esposa (también la mató a ella) tuviera relaciones con él).

 

 

Legitimidad.

 

El poder de un et/lvm es legítimo cuando los et/lvm cuyas reglas de juego puede crear o modifi­car lo reconocen como un valor a respetar, están dispuestos a obedecerlo.

La legitimidad es el valor del poder.

 

El poder que solo se ejerce a través de la violación de las leyes, pero que no es capaz de modificarlas ni crearlas, es un poder efímero y que necesita de acciones cada vez más espectaculares para mantener su existencia, que paradójicamente lo alejan cada vez más de su legitimación, de su reconocimiento como un valor digno de respeto y obediencia.

(Su ejemplo paradigmático es el terrorismo).

 

El poder se ejerce para lograr un objetivo pre-establecido. El poder “ciego”, sin proponerse previamente metas que alcanzar, será ejercido “a tontas y a locas” y estará destinado a perecer rápidamente.

Puede pretender más de un objetivo, puede cambiarlos, pero siempre el poder debe tener un objetivo fundamental a lograr, que sea el que le de su razón de ser, que será la última ratio de su existencia, su función de sentido, su fin.

El objetivo fundamental del poder deberá ser un valor compartido por los et/lvm en los que se ejerce para lograr ser obedecido, para que se lo reconozca legítimo.

 

El poder, siempre, tiene un origen (naturaleza).

Origen como génesis, nacimiento, comienzo, inicio.

Naturaleza (en sentido parecido al que se le da en derecho a la naturaleza jurídica) como esencia, meollo, carácter propio.

El poder para devenir legitimo deberá tener origen en hechos y/o conductas aceptadas, su “pecado original” debe ser redimido, al mismo tiempo que se está produciendo, por quienes lo ejercen y quienes lo obedecen, su creación solo podrá realizarse con la aceptación de unos y otros.

Su naturaleza deberá mantenerse sin menoscabos, sin desnaturalizarse, para continuar concitando obediencia.

 

El poder, para perpetuarse, no puede basarse en la nuda fuerza strictu sensu, ni aún en el caso del poder-Fuerza. Siempre necesitará reconocerse como un valor por los sujetos dominadores y dominados, presentarse como legítimo frente a quienes lo poseen y quienes lo obedecen.

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La legitimación se produce por la aceptación del origen (naturaleza) del poder: debe ser valioso, no debe sentirse ni considerarse espúreo, desnaturalizado, y a través de la realización de su objetivo fundamental: quienes lo ejerzan y quienes lo obedezcan tendrán que compartirlo, como valor a lograr, para que su ejercicio y su obediencia adquieran sentido.

 

Origen (naturaleza) y objetivo fundamental, no solo son la base sobre la que se asienta y se erige la legitimidad del poder sino que además son los dos elementos que “identifican” el poder de que se trata, lo distin­guen nítidamente de los demás poderes, lo hacen uno y, en muchos casos, úni­co. Así los poderes del Estado (poder-Estado, poder-Gobierno y poder-Fuerza) generalmente son únicos, sin “dobles” (salvo el caso de federación de Estados independientes) aunque se establezca su aparente “duplicación” (la estricta limitación a que están sometidas las divisiones municipales, provinciales y estaduales en razón del territorio y la materia, hacen que en realidad sus poderes no sean un “doblaje” de los poderes del Estado central), mientras que en la sociedad civil, también generalmente, se dan los poderes “dobles”, “múltiples”, todos de igual categoría, espacio y materia de ejerci­cio: pluralidad de partidos políticos, de órganos de prensa, de sindicatos, etc.

 

 

Poder-Estado.

 

La sociedad y el Estado son creaciones del hombre en su relación con los demás hombres, no son creaciones del U/N, existen en el et/lvm, no existen en el et/lvl.

En el mundo moderno no existe la sociedad sin poder-Estado, ni éste sin aquélla, pero no son reducibles el uno al otro.

 

El poder-Estado se desdobla en poder-Gobierno y poder-Fuerza, los engloba a ambos. No puede existir basado solo en el poder-Fuerza: necesita de la norma de derecho como reguladora; ni tampoco basado solo en el poder-Gobierno: necesita de la coacción física para hacer cumplir lo que establece la ley a quién no lo haga y/o la viole.

Origen (naturaleza) del poder-Estado: ser el todo del poder-Gobierno y poder-Fuerza y la parte indisoluble e irreductible con la sociedad civil del país de que se trate.

Objetivo fundamental del poder-Estado: regular, organizar soberanamente como poder supremo, las relaciones sociales entre los hombres dentro de un espacio geográfico determinado, actuar de acuerdo a la constante de transformación del et/lvm: ordenando, el país de que se trate.

Soberanía: posibilidad de un poder-Estado de establecer sus propias leyes con independencia de cualquier otro. La soberanía es la libertad del poder-Estado.

 

El poder-Gobierno está integrado por los poderes legislativo, ejecutivo y judicial.

Su unión puede realizarse manteniendo su respectiva separación, independencia y control mutuos (democracia) o anulándolos (dictadura y totalitarismo).

El poder-Gobierno establece el vínculo o puente entre la sociedad civil y el poder-Estado.

Puede realizarse como dominio de aquélla sobre éste (democracia), como dominio de éste sobre aquélla (dictadura), o como dominio y apropiación de la sociedad civil por el poder-Estado (totalitarismo).

Origen (naturaleza) del poder-Gobierno: ser la unidad de los poderes que lo integran y el vínculo o puente entre la sociedad civil y el poder-Estado. 

Objetivo fundamental del poder-Gobierno: mejorar la convivencia y aumentar el bienestar de los integrantes de la sociedad civil del país de que se trate.

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El poder-Estado detenta el monopolio de la coacción física, de la posibilidad de hacer cumplir sus leyes o reglas de juego por la fuerza, el monopolio del poder-Fuerza.

La existencia de un poder-Fuerza fuera del poder-Estado solo es posible con su aceptación (compañías privadas en Irak) o por su impotencia (la guerrilla en Colombia).

Origen (naturaleza) del poder-Fuerza: ser el rasgo específico, la calidad única, la piedra miliar, que distingue el poder-Estado de todos los demás poderes.

Objetivo fundamental del poder-Fuerza: garantizar la existencia y el logro de los objetivos fundamentales al poder-Estado y al poder-Gobierno, frente a los demás poderes-Estados y a los poderes de la sociedad civil.

 

Tanto el origen (naturaleza) como el objetivo fundamental de los poderes Estado, Gobierno y Fuerza, son valores aceptados en el mundo moderno: son  p/v legítimos.

 

Sistema (articulación).

Hoy por hoy, estos diferentes poderes se articulan entre sí, forman un sistema único que los integra, con las siguientes características:

-el poder-Estado como base y fin: se debe preservar su existencia e integridad y propender al logro de su objetivo fundamental, el orden social, ya que su suerte arrastra las del poder-Gobierno y poder-Fuerza;

-el poder-Fuerza como gendarme, garante de la existencia e integridad de los otros poderes, es esencial, sustancial, imprescindible al poder-Estado, distinguiéndose de los demás poderes, pero a su vez es accesorio, adjetivo, auxiliar al poder-Estado y al poder-Gobierno, su ejercicio pasa por el reclamo de éstos. Es dentro de esa extrema tensión de imprescindible/auxiliar, sustancial/adjetivo, esencial/accesorio, que el poder-Fuerza existe y se ejerce;

-el poder-Gobierno como poder llave, bisagra, clavija: a través de él se articularán y compatibilizarán todos los demás poderes y sus respectivos objetivos fundamentales, inclusive los de la sociedad civil. A diferencia del poder-Estado que es más amplio e indefinido, y del poder-Fuerza que es más especializado y específico, el poder-Gobierno desliza sus hilos, cual fina telaraña, hasta por los rincones más ocultos de la sociedad civil y el Estado, y a su través se cruzan todas las relaciones de p/v dentro del poder/Estado, entre éste y los poderes de la sociedad civil, y entre estos últimos;

-el poder-Estado se vincula con los poderes de la sociedad civil a través del poder-Gobierno, los poderes de la sociedad civil llegan al dominio del poder-Estado a través de la posesión y ejercicio del poder-Gobierno. El poder-Partido Político tiene su origen (naturaleza) en su capacitación para dichas posesión y ejercicio, y su objetivo fundamental en la conquista del poder-Gobierno a través de elecciones.

 

 

Libertad.

 

La libertad es la posibilidad de crear, modificar y/o violar directamente las leyes del propio et/lvm (individual o común) de que se trate.

Esa posibilidad no existe en el et/lvl porque sus reglas de juego son inviolables, inmodificables y las crea el propio U/N.

La libertad es un p/v que existe solo en el et/lvm.

Hay teorías filosóficas, políticas y económicas que ubican la libertad del et/lvm (individual) primera en el orden jerárquico de los p/v que el et/lvm (sociedad-Estado) debe establecer y proteger.

 

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8.8 APLICACION EN PSICOLOGIA.

 

 

Terapia.

 

La terapia psicológica es posible como manejo de leyes y poderes/valores del et/lvm, no como arreglo de desequilibrios físico-químicos neuronales del et/lvl.

La terapia psicológica existe porque existe el et/lvm, es un fenómeno exclusivo del et/lvm, no existe en el et/lvl, el U/N no se entera que se producen esos hechos terapéuticos.

 

El paciente recurre a la terapia cuando siente que se “le entreveraron los cables”, se encuentra inmerso en conflictos que no puede resolver, que pueden ser familiares, amorosos, amistosos, laborales, deportivos, etarios, etc., pero que, sean los que fueren, en todos sin excepción se trata de fenómenos del et/lvm, se refieren a objetos o instrumentos de p/v y a sus leyes. El problema nunca se refiere a un hecho ni a una regla de juego del et/lvl, porque en ese caso tendría que recurrir al científico que corresponda: químico, biólogo, psiquiatra, etc.

Con respecto al conflicto o problema que lo aqueja no puede discernir entre los p/v (se le han “empastado”, “pegoteado”, no puede separarlos para poder elegir), no logra ordenarlos jerárquicamente (es incapaz de establecer y mantener prioridades, camina a los “bandazos”) y no sabe que leyes cambiar o violar (que normas de conducta de su et/lvm (individual) cambiar o que normas del et/lvm (común) violar para demostrar que ya no las acepta). Por más vueltas que le da no logra resolverlo. Se siente inmerso en una selva enmarañada que le impide ver el sol (ha perdido los puntos de referencia de los p/v y sus leyes que le permiten tomar decisiones y hacer en el et/lvm: todos los gatos se le han hecho pardos).

 

La tarea del psicólogo consiste, precisamente, en ayudarlo a clarificar el contenido y alcance de los diferentes p/v en pugna y en orientarlo en la elección y jerarquización de los objetos e instrumentos de p/v que resulten más idóneos para resolver los conflictos o problemas que lo aquejan. Como por algún lado hay que “cortar” la historia que siempre se repite, toda terapia trae aparejado un cambio y/o violación de las reglas de juego que permita un cambio en la conducta del et/lvm (individual): será la tarea más importante y delicada del psicólogo ayudar al paciente a cambiar y/o violar las reglas de juego que sean necesarias para terminar con su conflicto o problema.

(En el mundo occidental, que es donde abunda, el psicólogo ocupa el lugar que ha ido perdiendo el confesor religioso y que en parte comienza a ceder frente al nuevo asesor de imagen).

 

 

En torno a la depresión.

 

La depresión tiene componentes físico-químicos y psicológicos de p/v, es decir, la depresión es un suceso del et/lvl y del et/lvm simultáneamente. Por lo tanto, y aplicando la navaja de Tanco, como fenómeno del et/lvl estará regido por sus leyes y como hecho del et/lvm lo estará por las suyas.

 

En el et/lvl, se produce un desequilibrio físico-químico a nivel neuronal, que el sujeto puede llegar a sentir como “rotura” de algo interior, sentir que dentro suyo hay algo que no funciona,

que su “motor” se detuvo. Siente también, que no domina su pensa­miento, que algo más fuerte que su voluntad lo “maneja” y hace que gire siempre en torno a los mismos temas, no

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puede dejar de pensar en “lo mismo”, ni siquiera puede quedar con la mente “en blanco”. Lo invade una sensación de sufrimiento total y permanente: no puede dejar de sufrir.

Afortunadamente, en más del 90% de los casos puede ser curada con medicamentos apropiados.

 

En el et/lvm, se produce la imposibilidad psicológica del sujeto de hacer, de actuar en los et/lvm que integra y de soportar los sucesos de su propio et/lvm (individual), llega a no soportarse a si mismo, a la inmovilidad, a no levantarse de la cama.

La imposibilidad de superar un hecho que considera importante, que ya sucedió o que cree que irremediablemente sucederá, le impide, a su vez, enfrentarse con los más inmediatos y cotidianos. 

El suceso que lo aflige puede ir: desde la pérdida de un objeto o instrumento de p/v de alguno de los et/lvm que integra que el sujeto ha incorporado como tal a su propio et/lvm (individual), hasta la más o menos cercana pérdida del p/v de su propia existencia.

Si a la pérdida del p/v la ubica  en el tiempo pasado, el sujeto esta permanentemente trasladándolo al presente, buscando encontrar fenómenos claves que la expliquen, desde el más impor­tante al más nimio, y tratando de repetirlos para modificarlos.

Pero, el pasado es el tiempo de lo imposible: no puede entrar a  modificar sus hechos.

Cree que pudo haber evitado la pérdida del p/v, y, en consecuencia duda, tiene el temor de haber perdido, también, su capacidad  de hacer, de actuar correctamente, (aunque, en realidad, no le preocuparía perderla, si recuperara el p/v perdido).

Si a la pérdida del p/v la ubica en el tiempo futuro, el sujeto está permanentemente trasladándolo al presente, buscando realizar fenómenos claves que impidan que se produzca.

Pero, como el futuro es el tiempo de lo posible: el sujeto tiene la libertad de elegir, y también la responsabilidad por su hacer, (aunque, en realidad, no quiere la libertad sino conservar el objeto o instrumento de p/v, no quiere ser responsable de su pérdida.)

Cree que puede evitar la pérdida del p/v, y en consecuen­cia duda, tiene el temor de equivocarse.

En el presente, que es cuando puede hacer, el sujeto duda: ya sea por el temor de haber perdido su capacidad de hacer correcta­mente, ya sea por el temor de equivocarse, el sujeto demora su decisión, espera, posterga el momento del hacer, “estirando” el presente.

Su tiem­po/límite vida-muerte se detiene, se congela, los días (tiempo/límite velocidad de la luz) no termi­nan nunca de pasar, dormir, es importante dormir aunque no sea fácil conciliar el sueño, porque, mientras se duerme, no es necesario actuar.

Pero, como el presente es el tiempo del hacer, el instante que separa el futuro del pasado, no tiene “tiempo” para “estiramien­tos”, ni para dudas ni temores, y los hechos se siguen produciendo, mal que le pese al sujeto.

Independientemente de que la pérdida del p/v la ubique en el pasado o en el futuro, como en el presente duda de todo lo que hace, teme que todo lo que hace le salga “al revés”.

Cuando por fin actúa, enseguida de hacerlo traslada el hecho recién realizado del pasado y, simultáneamente, lo traslada como un hecho diferente del futuro: el sujeto, inmediatamente después de haber actuado se arrepiente, quiere hacer lo contrario de lo que hizo.

Hasta que el traslado del pasado lo abarca todo, lo invade todo, la duda, el temor, se hacen tan insoportables, tan asfixiantes, que al sujeto ya no le queda, ningún “hueco de respiro” por donde trasladar el futuro, no tiene futuro, es solo pasado, el presente ya no es remolcado por el futuro desde el pasado, sino que es empujado por el pasado hacia el futuro, el tiempo ya no

se transforma, simplemente transcurre y el et/lvm (individual) se “echa”, se “entrega”, deja de hacer.

 

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El et/lvm (individual) se encuentra ensimismado, replegado, no actúa voluntariamente, sino que reacciona, casi como puro ser biológico, animal, como puro et/lvl, muy alejado, prácticamente sin contacto con los et/lvm que integra o con los cuales se relaciona.

 

La depresión es un círculo vicioso, en el que: la fugacidad, lo inaprensible del presente, la imposibilidad de modificar los hechos del pasado, y la libertad, la responsabilidad del futuro, hacen que se retroalimente permanentemente.

La depresión es un círculo de hierro, en el que el et/lvm (individual) se siente atrapado y sin salida: la transformación del tiempo de futuro en pasado lo asusta y lo paraliza pero no puede evitar que el tiempo transcurra del pasado al futuro.

Siente que no puede salir de ese anillo que lo atrapa, pero que si puede “romperlo”, porque le queda el último poder a ejercer, la última libertad que tiene el et/lvm (individual) para practicar, que a su vez termina con su responsabilidad y su sufri­miento: el suicidio, y el deprimido llega a pensar que esa es la solución y a veces a practicarla.

 

Por eso lo espectacular de la cura, cuando al décimo quinto día el medicamento hace efecto en el et/lvl del et/lvm (individual) deprimido, cuando se corrige el desequilibrio físico-químico neuronal, cuando el sufriente se despierta, siente que el “motor” interior arrancó, que domina sus pensamientos, que nuevamente se incorpora al et/lvm con sus p/v, que desaparecieron los círculos vicioso y se dice a si mismo el “mágico”: levántate y anda.

 

Con una importante salvedad: recordar siempre que la depresión es una enfermedad crónica, los medicamentos que hoy se usan no la curan definitivamente, necesita control y tratamiento permanente.

 

Con otra importante salvedad: los conflictos y problemas en el et/lvm siguen tal cual estaban, la cura en el et/lvl no solucionó ninguno de ellos, los p/v y las leyes de los et/lvm (individual y comunes) en que participa el enfermo curado no han sido afectados en lo más mínimo por los medicamentos.

 

Y con una gran diferencia: el et/lvm (individual) ahora puede enfrentar los conflictos y manejar los p/v y sus leyes con temores y dudas que no lo paralizan: ha dejado de esconderse en la cama, de “revolcarse” en el sufrimiento y ha salido a jugar en todas las “canchas”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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8.9 APLICACION EN SOCIOLOGIA

 

 

Socialización del ser humano.

 

Niño.

Como al niño en sus primeros juegos en el et/lvm no le gusta perder, rápidamente se las ingenia para ganar siempre: cambia las leyes que le hicieron perder por otras que le permitan ganar, de acuerdo a lo que haya hecho.

Es decir, el niño cree que puede cambiar a su antojo las reglas de juego en cualquier momento y de acuerdo a sus deseos o intereses.

La socialización del niño consiste, precisamente, en lo contrario, en el aprendizaje que hay dos tipos de leyes: las que no puede cambiar nunca porque rigen el et/lvl (no meter los dedos en el enchufe para no electrocutarse) y las que puede cambiar, porque ordenan el et/lvm, pero solo si tiene el p/v para hacerlo directamente sin que haya ningún otro et/lvm (léase padres, amigos, maestras, etc.) que se lo impida.

En la socialización del niño, en su incorporación al y del mundo exterior natural (et/lvl) y humano (et/lvm) se trata del aprendiza­je que no siempre es él quien establece las reglas de juego sino que existe un mundo exterior “objetivo” que lo hace, aún contra su voluntad.

 

Adolescente.

El adolescente “rompe” esa primera socialización: descubre que todas las normas del et/lvm (hogar) son violables (basta conseguir un amigo cómplice que lo ayude a ocultar su concurrencia a un lugar prohibido por las leyes del et/lvm (familia) que integra), y, por transitividad, que todas las reglas de juego del et/lvm (sociedad y Estado) también lo son: el adolescente descubre que todas las leyes del et/lvm pueden ser violadas y cree, en consecuencia, que pueden ser creadas y/o modificadas de acuerdo a sus deseos e intereses, el adolescente vuelve a ser niño (los “revolucionarios” en Paris en mayo del 68: “la imaginación al poder”, “seamos realistas pidamos lo imposible”).  

 

Adulto.

El adulto descubre que la posible violación de las normas no significa que se puedan modificar fácilmente: aprende a aceptarlas tal cual son, actúa cumpliendo con las leyes, “acomodando el cuerpo” sin mayores ilusiones de cambio, (¿qué se imaginan y hacen hoy los que participaron en Paris del mayo del 68?) .

Pero, también descubre que están llenas de agujeros (tipo queso gruyere), que permiten comportamientos no previstos, conductas que no se ajustan estrictamente a las reglas de juego pero que tampoco significan su violación: aprende también que puede actuar sin cumplir con la ley, pero sin modificarla ni violarla, practica el realismo.

 

 

Vínculo social.

 

El vínculo social es el et/lvm (común) que se crea en la rela­ción entre los et/lvm individuales y/o comunes que lo integran.

El vínculo social no es una relación abstracta, sino un espacio-tiempo lleno de objetos e instrumentos de p/v, de fenómenos y de leyes que lo regulan.

 

 

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Rol.

 

En el et/lvm también el hombre es un instrumento u objeto de p/v.

El rol es, precisamente, el objeto o instrumento de p/v que es el et/lvm (individual) en el et/lvm (común) de que se trate.

 

Cada et/lvm (individual) desempeña múltiples roles: es un  ins­trumento u objeto de p/v diferente en cada et/lvm que integra o con el cual se relaciona. Generalmente, los et/lvm solo conocen al et/lvm (individual) por el rol que representa: como el instrumento u objeto de p/v que es para cada uno de ellos.  

(De ahí la posibilidad de tener “vidas secretas”, que cuando “salen a luz”, sorprenden, porque el sujeto que cree conocerlo en todas sus “facetas” no es capaz de imaginarse que, con respecto a otros et/lvm, pueda ser un instrumento u objeto de p/v tan diferente.) 

 

 

Status.

 

Status es el lugar, superior o inferior, que ocupa el et/lvm (individual) en la escala u orden jerárquico de los p/v seres humanos del et/lvm (común) de que se trate. 

El status otorga, mayor o menor p/v, de acuerdo al lugar que ocupa en el orden jerárquico. Las mayores dificulta­des de acceso y la menor cantidad de integrantes, corresponden  a los escalones superiores, las menores dificultades de acceso y mayor número de integrantes a los inferiores. 

 

 

Sociedad.

 

El et/lvm (sociedad) es el conjunto de los et/lvm (individuales y comunes) que lo integran.

 

Hablar de límite/vida-muerte, en el caso de la sociedad, puede parecer improcedente. Las sociedades, evidentemente, no viven ni mueren, aunque pueda tratarse de una buena metáfora.

Pero analicemos un poco más.

De lo primero que tratan las sociedades, su razón de ser, su origen/naturaleza, es de la sobre-vivencia, la vida-muerte de sus integrantes, de sus et/lvm (individuales). (De ahí que la seguridad de sus ciudadanos en otras sociedades, muchas veces ha sido motivo o pretexto de intervenciones armadas)

De lo segundo, es del orden en las relaciones entre los et/lvm (individuales y comunes) que las integran. Si una sociedad no logra cumplir con la constante de transformación del et/lvm: ordenar, tiende a la desaparición o a ser absorbida por otra sociedad. Las sociedades modernas establecen el orden a través del Estado.

De lo tercero que tratan las sociedades es de establecer las reglas de juego que ordenan las relaciones de los et/lvm (individuales y comunes) que las integran. Las sociedades modernas lo hacen a través del Derecho.

De lo cuarto, es de los objetos e instrumentos de p/v que la constituyen (son los “átomos” del et/lvm) y su escala u orden jerárquico.

De lo quinto que tratan, que es inevitable, es que, en los et/lvm, aunque sean institucionales, las decisiones siempre las toman seres humanos, et/lvm (individuales) para quienes sí existe “físicamente” el tiempo/límite vida-muerte.

 

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Por último, así como no existe el hombre fuera de la sociedad,  tampoco existe la sociedad sin hombres: desaparecerá cuando el hombre deje de existir.

Por lo tanto, el et/lvm (sociedad o Estado) es mucho más que una simple metáfora: es prácticamente una realidad.

 

La sociedad no es un fenómeno natural, no es una creación del et/lvl. Es una creación del hombre en el et/lvm.

Es el mayor et/lvm (común) creado por el hombre, el que más cantidad de et/lvm (individuales y comunes) abarca.

Hoy está constituida por el et/lvm (sociedad civil) y el et/lvm (Estado) que, potencialmente, puede llegar a abarcar toda la sociedad sometiendo a la sociedad civil. (De ahí la aparición de los Estados Totalitarios).

 

 

Anomia.

 

El término anomia (etimológicamente: sin norma) se emplea en sociología para referirse a la falta o ausencia de normas en integrantes de un et/lvm (común).

Creemos que no es correcto el uso del término porque no puede existir un et/lvm sin leyes. La constante de transformación en la relación del hombre con el hombre establece la tendencia al orden: el et/lvm se transforma ordenándose. Por lo tanto, no existen individuos o grupos que carezcan de normativa.

En realidad se trata de et/lvm (comunes) que se rigen por reglas de juego diferentes a las del et/lvm (sociedad) al que pertenecen. No se encuentran faltos de normas ni desordenados, sino regidos por leyes directamente establecidas por ellos, de acuerdo a sus propios p/v diferentes, que no son los aceptados por la sociedad que integran. 

Para quién debe cumplirla, el p/v de la norma es el mismo, sin importar si fue establecida por una ley del Estado o el código mafioso.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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8.10 APLICACION EN HISTORIA.

 

 

La historia es el conocimiento/representación en el presente de los sucesos y sus leyes del pasado.

La historia es el traslado del tiempo pasado al tiempo presente.

 

Independientemente de que no se haya logrado su conocimiento, se ignoren, o de que su conocimiento no sea verdadero, sea falso, siempre, los fenómenos y reglas de juego del tiempo pasado son los que fueron, es imposible cambiarlos.

El historiador no puede entrar al pasado a crear, modificar o violar sus hechos y leyes, se limita a conocer su existencia pasada.

 

En el traslado del pasado se trata de pos-ver, pos-decir: el historiador no hace, ni hace hacer, sino que relata, interpreta, explica, justifica.

 

La historia conoce el tiempo pasado tanto del et/lvl, como del et/lvm.

 

En el caso de la historia del et/lvl, como se trata de reglas de juego y fenómenos naturales su conocimiento es ciencia, los hechos y leyes son científicos. 

(Así, los historiadores del U/N todavía especu­lan, no han logrado un conocimiento científico, con las leyes y fenómenos naturales que provocaron la desaparición de los dinosaurios, y conjeturan con las del origen del propio et/lvl, aunque los últimos registros realizados por el satélite Cobe parecen confir­mar la existencia del big-bang como origen del Universo).

 

Para el caso de la historia del et/lvm, como se trata de hechos y leyes inmodificables, parece que su conocimiento también puede ser científico.

Pero, aunque los hechos y sus reglas de juego son los que fueron, son inmodificables, al ser p/v, es modificable su interpretación: cada historiador elegirá, de acuerdo a sus propios p/v, los sucesos que le importe destacar y las reglas de juego que le permitan explicarlos.

Incluso, es muy probable, que los sujetos que vivieron los sucesos del pasado hayan creído, en su momento, que obedecían leyes y tenían p/v diferentes a los que, después, les adjudican los historiadores .

 

En el caso de la historia del et/lvm, como se trata de fenómenos y leyes humanas, tanto ellos como su conocimiento son p/v, tanto para los contemporáneos, como para los que después los conocen como pasado, son instrumen­tos y objetos de p/v y, por lo tanto, su conocimiento nunca es científico.

(De ahí el ocultamiento de sucesos pasados, que mantienen el p/v de “erosionar” un p/v actual, como en el caso del muy importante monto de la ayuda de la URSS a los partidos comunistas de América Latina y especialmente al régimen de Fidel Castro, y en el caso Irán-contras nicaragüenses en su vinculación con el Presidente de USA Ronald Reagan.) 

 

La historia del et/lvm admite siempre diferentes explicaciones de los mismos e inmodificables (por estar en el pasado) hechos y reglas de juego.

La interpretación está siempre “sesgada” por los p/v y leyes que tenga en cuenta, que destaque el historiador, y por sus propios p/v, a los cuales no puede “renunciar”. 

 

 

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Como los p/v y su escala se transforman permanentemente, cada tanto se produce toda una corriente de revisionismo histórico, que pretende interpretar o explicar el pasado de acuerdo a los nuevos p/v que los et/lvm (historiadores) que lo estudian consideran destacables.

 

Se puede intentar una “gruesa” historia del hombre y la sociedad “occidental”:

 

Desde el punto de vista de la historia personal del hombre, de la historia del et/lvm (individual):

-comenzó sobreviviendo, si mató al otro antes que lo matara a él;

-continuó sobreviviendo, cuando el otro lo venció no lo mató y lo hizo esclavo, pero perdió la propiedad de su et/lvm (individual);

-después, comenzó a recuperar parte de la propiedad de su et/lvm (individual), pero con limitaciones personales (vasallaje) y territoriales (siervo de la gleba);

-y finalmente se apropió de la totalidad de su et/lvm (individual) sin limitaciones, se transformó en un hombre libre, sin necesidad de violar ninguna ley para serlo.

 

Desde el punto de vista de la historia social del hombre, de la historia del et/lvm (sociedad):

-comienza con el eterno presente, siempre la recolección y la caza de los mismos frutos y presas, siempre el mismo orden social, se repite el presente, se trata de los pueblos sin historia;

-continúa con el traslado del pasado, de la cosecha y el rebaño, de la apropiación de un territorio, de diferentes órdenes sociales cerrados, se repite el pasado, se trata de los pueblos que repiten su historia;

-termina con el traslado del futuro, del comercio con otras sociedades, del crédito, de la máquina y del conocimiento científico, se establece un orden social abierto, no se repiten ni el presente ni el pasado, se trata de los pueblos que crean el futuro, que eligen si será igual o diferente, que hacen que su historia cambie.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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9.1 APLICACION EN EL PENSAMIENTO DE JOSE FERRATER MORA:

El ser y la muerte.

(Alianza Universidad, Madrid, 1988).

 

“Ante todos estos argumentos y teorías, afirmo dos cosas. Una es que el ser humano, en cuanto realidad biológica, esta constituido por elementos físicos (o `materiales') que despliegan propiedades emergentes con respecto a propiedades estrictamente físicas. Otra es que no hay diferencia esencial entre procesos o rasgos menta­les y procesos o rasgos neurales. ... Es muy probable que estas asociaciones no sean nunca estrictas y que haya más bien correlaciones (y, si se quiere, `identidades') entre clases de estados electroquímicos y clases de estados mentales. Hay siempre el peligro de que un `sistema intencional' termine por `independi­zarse' excesivamente de sus bases neurales o de que, por el con­trario, la noción de sistema intencional sea tan amplia que termine por `diluirse' ...”

(pág.94 y llamada)

 

En la ya eterna discusión sobre la relación de la mente con el cuerpo, sobre su independencia o reduccionismo de uno a otro, adopta la posición de una “correlación”  inestable entre el peligro de “independizarse” o “diluirse”.

Es la misma posición que adoptamos con respecto a la relación que produce en el hombre su existencia simultánea en el et/lvl y el et/lvm: la de un equilibrio inestable.

Tanto en su caso como en el nuestro, la posición se deriva del nivel de conocimiento, al que hoy por hoy hemos llegado, sobre dichos fenómenos y sus respectivas leyes. 

 

(...)

“Cualquiera que sea el contexto adoptado, resulta de ella que no se puede encontrar en el hombre nada que trascienda absolutamente su cuerpo, ya que lo que puede `trascender' de él son simplemente las `objetivaciones' (los `productos culturales').”

(pág.95)

 

No se puede encontrar en el hombre nada que trascienda absoluta­mente su cuerpo en el U/N. Su desaparición física implica su total y definitiva desaparición en el et/lvl.

Lo que puede trascender de él son, simplemente, “sus objetivacio­nes o productos culturales”, que lo hacen como objetos e instru­mentos de p/v en el et/lvm.

 

(...)

“Para justificar la diferencia entre `vivir' y `hacer su vida' es menester, pues, tener en cuenta otros aspectos que los citados. Uno es fundamental: el tipo de relación entre el ser viviente y su mundo (incluyendo en este los demás seres vivientes, sobre todo los pertenecientes a su especie). ...Para hacer su propia vida sería menester que el individuo no se limitara a girar en torno al círculo de hierro de su especie, que la especie se convirtiera en comunidad, y ésta en sociedad. Ello supondría una relación entre el individuo y la especie que, además de `natural' sería asimismo `cultural'.”

(págs.97 y 98)

 

Como fenómeno del et/lvl, el ser viviente se reduce al simple vivir.

Para “hacer su propia vida”, será menester que el individuo rompa el “círculo de hierro” de su especie, creando un “mundo” diferente al et/lvl: el et/lvm.

 

 

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Que podrá convertir en et/lvm (comuni­dad) y éste, a su vez, en et/lvm (sociedad), y que supondrá, una “relación entre el individuo y la especie”, del hombre consigo mismo y con los demás hombres que, además de ser et/lvl será asi­mismo et/lvm. 

 

(...)

“Según Buytendjik, la inteligencia animal consiste en un compor­tamiento enfocado hacia la `estructura espacio-temporal de una situación', en tanto que cualquier comportamiento humano, aunque se halle asimismo enfocado hacia una `situación', lo está como `expresión de una significación vivida y de una acción propuesta'. Buytendjik no niega que tanto el animal como el hombre con­sistan en `comportamientos', pero la interpretación dada a éstos es distinta en cada caso.”

(pág.98 llamada)

 

En el caso del animal, la “estructura espacio-temporal de una situación” es et/lvl y su comportamiento se realiza en dicho espacio-tiempo, mientras que en el caso del ser humano la es­tructura espacio-temporal de una situación es et/lvm y su comportamiento se realiza en dicho espacio-tiempo.

En el comportamiento humano en el et/lvm como “expresión de una significación vivida y de una acción propuesta”, intervienen los p/v, el traslado del pasado y del futuro al presente, y la creación, modificación o violación de las reglas de juego.

Y la “interpretación” dada a los comportamientos del animal y del hombre es distinta en cada caso, porque unos se realizan en el et/lvl y otros en el et/lvm, el conocimiento/representación de unos es ciencia y el de los otros es p/v.

 

(...)

“Correlacionado con la pertenencia del ser viviente a la especie, se halla la incorporación prácticamente completa de cada indivi­duo vivo al mundo de su especie. Este mundo no posee -o no posee todavía- `objetividad'. ... Para que tal sucediera sería menester que el individuo dejase de vivir en su propio mundo -o, más exactamente, que no se limitara a vivir en él-. Su propio mundo -el mundo de la especie- debería servir a lo sumo de punto de partida para el conocimiento de la realidad. Esto significaría convertir su mundo biológico en mundo cultural, ...”

(pág.99)

 

El “mundo de su especie”, al que pertenece indefectiblemente cada ser viviente, es el mundo creado por el U/N. Para dejar de vivir en ese mundo, para no limitarse a vivir en el et/lvl, sería menester que el individuo crease otro mundo, un nuevo mundo: el et/lvm, y que tal sucediera haría que ambos mundos poseyeran “objetividad”.

Pero, que el mundo de la especie sirva de punto de partida, que el et/lvm hunda sus raíces en el et/lvl, no significa que se puedan intercambiar, ambos continúan siendo objetivamente diferentes e irreductibles el uno al otro y para distinguirlos es necesario aplicar la navaja de Tanco.

 

(...)

“Por lo demás, el conocimiento es solamente uno de los modos -bien que uno eminente- con que el vivir humano manifiesta su intencionalidad hacia `afuera'. Las valoraciones son otro de estos modos. El hombre existe realizándose `hacia algo' que es independiente de él y de su especie como realidad orgánica.”

(pág.113)

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Los dos modos más importantes de vincularse el hombre con el “afuera” son:

1) el conocimiento/representación: que puede corresponder a reglas de juego y fenómenos del et/lvl en cuyo caso será ciencia o a leyes y sucesos del et/lvm en cuyo caso será p/v; 

2) las “valoraciones”: con las que el hombre transforma todos los instrumentos y objetos, todo lo que “toca”, en p/v.

Finalmente, ese “hacia algo en que el hombre existe independiente de él y de su especie como realidad orgánica” es el et/lvm.

 

(...)

“La supuesta infinita maleabilidad y plasticidad del hombre, de una parte, y su invariable naturaleza, de otra, son únicamente absolutos que, de acuerdo con los principios sentados hay que rechazar. Pero, en tanto que conceptos-límites, puede hacerse uso pragmático de ellos. La realidad humana concreta es la que oscila de continuo entre tales polos; el hombre no es nunca ni mera circunstancialidad ni elemento puramente invariable: rebota de continuo de uno al otro para constituirse. La `fuente' de la cual brotan sus actos `dramáticos' no es un río sin orillas, pero tampoco un simple cauce. No es ni pura historia ni pura `naturaleza' -lo cual significa que, en cierto modo, es ambas.”

(pág.116)

 

La maleabilidad y plasticidad del hombre en el et/lvm de una parte y su invariable naturaleza en el et/lvl de otra.

La realidad humana concreta, la existencia del hombre, oscila de conti­nuo entre tales espacio-tiempo, el hombre no es nunca ni mero et/lvm ni puro elemento del et/lvl, rebota de continuo de uno al otro para constituirse. La fuente de la cual brotan sus actos dramáticos, no es ni puro et/lvm, ni puro et/lvl, lo cual significa que, en cierto modo, es ambos.

 

(...)

“1. ... mucho de lo que el hombre hace y es tiene lugar en virtud de una frecuente intención de traspasar los límites impuestos por la muerte; el hombre es el único ser que ha soñado con ser inmor­tal. 2. ... el estudio de la muerte humana permite averiguar no poco de lo que constituye la peculiar condición y realidad del hombre. 3. Por un lado, el morir humano es un acontecimiento igual en todos los hombres y que posee el mismo sentido -o falta de sentido- para todos ellos. Por otro lado, tal morir es un acontecimiento estrictamente individual, o, más exactamente, personal. A. ... morir -mejor, `ir muriendo' o `morirse'- es lo que hace el hombre, según tantos pensadores cristianos y no cristianos han asegurado, desde el instante en que nace, ... B. ... la muerte pertenece esencialmente a la vida, el sentido de la vida humana incluye o implica la muerte. ... la conciencia de la finitud de la vida humana conforma en gran medida algunos de sus comportamientos. ... En la medida por lo menos en que los seres humanos `tienen en cuenta' la posibilidad, y hasta la certidum­bre, de su muerte, ésta llega a ser un factor decisivo en la constitución de su vida. Cabe, pues, afirmar que la muerte otorga a la vida humana no solo su realidad en cuanto ser, sino también su realidad en cuanto sentido. ... otorga a ésta valor, forma y sentido. ... en la vida humana la muerte aparece como algo a la vez inmanente e inminente, además, colorea todos nuestros contenidos. ... La presencia, como en un trasfondo, de la muerte da a la vida sentido y aun contenido. Por eso dice Simmel que no morimos en un instante último, sino que la muerte es un elemento continuamente formador de nuestra existencia. La muerte configura nuestro existir no porque sea lo único que importe, sino porque nada importa gran cosa sin ella. La inmanencia y, a la vez, inminencia, de la cesación hace posibles la separación y la

 

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vertebración de los contenidos de la vida. La interioridad de la muerte en la vida humana hace, pues, que el morir no sea solamente un límite. ... Por revertir la muerte sobre la vida, ésta -y la parte límite de ésta que es su fin- adquiere un sentido antes insospechado. ... la muerte misma carece de sentido y, sin embar­go, otorga sentido a la vida. La muerte es, en gran medida, un `puro hecho', enteramente contingente y totalmente fuera de mi alcance y de mi poder y, sin embargo, sin ella mi vida no podría manifestar `contenidos' (pensamientos, acciones, decisiones, etc.) distintos de los que constituyen el `proceso' del vivir puro y simple. ... Pero existir como hombre es vivir de continuo comprimido entre ambas tensiones: el hombre existe entre la realidad simplemente orgánica y las `objetivaciones' que produce dentro de una `cultura', sin sumirse nunca enteramente en ninguna de ellas y al mismo tiempo participando en ambas. Y esta doble participación, y `comprensión', del vivir humano entre ambas opuestas y complementarias tensiones se refleja asimismo en su morir. ... No pocas creencias en la supervivencia se hallan relacionadas con la conciencia de que “hay que morir” y sobre todo con la conciencia de que “moriré”. Hasta donde sepamos, esta conciencia es típica del ser humano. Se ha supuesto a veces que ciertos animales poseen cuando menos un presentimiento (`instin­tivo') de la muerte, como lo demuestra el que puedan distinguir entre los seres animados y los inanimados -y lo que es todavía más interesante, o sugestivo, el que ciertos animales parezcan `acostarse para morir'-. Bergson pensaba que algunos animales llegan inclusive a `hacer el papel de muertos'. ... El animal es incapaz de simbolización, lo cual solo tiene lugar cuando la inteligencia se libera de su servidumbre biológica. Por tanto, `los animales son ciegos para la muerte, porque esta es una forma simbólica'. Según Zubiri, los animales, incluyendo los vertebra­dos superiores, se hallan completamente incapaces de `formalizar' la muerte. Si la idea de la muerte en el hombre es, como ha propuesto Freud, el resultado de un instinto opuesto al del placer, y trascendiendo a la vez éste, lo es solo en tanto que ha sido ya objeto de cierta simbolización y conceptuación.”

(págs.117 a 122, 131, 137, 149 y 153)

 

Existe la vida-muerte y la conciencia de su existencia.

Es una relación esencial, en la que son inmanentes una a la otra, que las incluye e implica recíprocamente, en la que se otorgan sentido mutuamente.

 

Existe el tiempo/límite vida-muerte.

La vida-muerte se realiza como finitud, limita el tiempo de la existencia del ser humano, como un acontecimiento estrictamente individual que hace a cada ser humano único, el hombre nace y muere solo, nadie puede hacerlo por él.

 

Existe el espacio-tiempo/límite vida-muerte (et/lvm).

El hombre existe entre la realidad simplemente orgánica, su ser en el et/lvl, y las objetivaciones que produce dentro de una cultura, su ser en el et/lvm, entre las opuestas y complementarias tensiones de dos espacio-tiempo radicalmente diferentes, sin sumirse nunca entera­mente en ninguno de ellos y, al mismo tiempo, participando en ambos.

En el et/lvm, donde puede crear, modificar y/o violar las leyes, el hombre se libera de su servidumbre biológica, de las reglas de juego del et/lvl, que son inmodificables y determinantes para él.

 

Existe el poder/valor.

La vida-muerte tiene valor, forma, sentido, y se manifiesta en pensamientos, acciones, decisiones: la vida-muerte es poder/valor y crea poderes/valores.

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La conciencia del tiempo/límite vida-muerte y la creación del et/lvm y del poder/valor, son los que hacen del hombre un animal radicalmente diferente de los demás animales.

 

(...)

“A este tenor, la muerte no se limita a terminar la vida del individuo; la realiza; más todavía, la revela. Y si en la auto-realización y auto-revelación de la persona humana puede descubrirse su ser en cuanto ser libre, cabrá decir que la muerte de cada cual es lo que más lo acerca a la libertad.”

(pág.145)

 

La auto-realización y la auto-revelación de la persona humana no se producen en el et/lvl sino en el et/lvm, donde existe la libertad, el libre albedrío, donde es posible modificar y violar la ley.

La auto-muerte de cada cual, el suicidio, es el último poder a ejercer, la última libertad a practicar, el último valor a perder por el ser humano.

 

(...)

“Curioso resulta comprobar que esta concepción `mínima' de la supervivencia es similar a la más `primitiva' representación de ella proporcionada por el sentido común, por un lado, y por cier­tas actitudes escépticas y `racionalistas', por el otro. Puede concluirse que cuanto haya de supervivencia depende de la conser­vación del recuerdo del difunto. Ello equivale a mantener que los difuntos `dependen', en cuanto a su realidad, de quienes los han sobrevivido. Algunos piensan que en tal caso la mejor manera de `sobrevivir' es ejercer la más fuerte impronta posible en la memoria de las generaciones futuras. Unamuno se refirió a este aspecto de la cuestión al hablar del deseo de fama y renombre. Tal deseo es comprensible en virtud del `hambre de inmortalidad', pero en el fondo, proclamó Unamuno, es solo un `remedo' de ésta.”

(pág.156)

 

El hombre desea la supervivencia, tiene hambre de inmortalidad en el et/lvl, pero sólo logra el remedo del recuerdo en el et/lvm: a la desaparición en el et/lvl se enfrenta la “presencia” en el et/lvm, a la inexistencia en el et/lvl la simbólica existencia en el et/lvm.

 

    

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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9.2 APLICACION EN EL PENSAMIENTO DE SIGMUND FREUD:

El malestar en la cultura.

Obras Comple­tas. Editorial Biblioteca Nueva Madrid/1968, volumen III, págs. 1 a 65.

 

(...)

“el hombre ... mientras anhela para si y admira en los demás el poderío, el éxito y la riqueza, menosprecia, en cambio, los valo­res genuinos que la vida le ofrece.”

(pág. 1)

 

El poderío, el éxito y la riqueza son poderes y valores, son objetos e instrumentos de p/v creados por el hombre en su relación con los demás, y como tales, solo existen en el et/lvm, el et/lvl no se entera de su existencia.    

Los valores “genuinos” (si por tales se entiende, como parece indicarlo, los “intrínsecamente valiosos”) no existen, o, desde otro punto de vista, los valores son todos “genuinos”: basta que un et/lvm cualquiera lo reconozca como valor para que sea genuino, intrínsecamente valioso, o como quiera llamársele, por lo menos para ese et/lvm que lo reconoce como tal.

 

Es imposible que un et/lvm (individual o común) logre determi­nar, para todos los demás et/lvm, que valores son genuinos o no (ni siquiera lo lograron los et/lvm (Estado) totalitarios de la URSS, Cuba o China).   

Por lo tanto, aún en el et/lvm (común) más pequeño, el creado por dos et/lvm (individual), existen valores “genuinos” contradictorios, sin que pueda establecerse de forma inequívoca cual de ellos es el “verdaderamente genuino”, el “intrínsecamente valioso”.

 

Para cada et/lvm (individual, común, sociedad o Estado) sus p/v son los “genuinos” y los p/v de los demás et/lvm (individuales, comunes, sociedad o Estado) son inferiores, son “menospreciables”, son los p/v que deben cambiar.

 

(...) 

“Cultura designa la suma de las producciones e instituciones que distancian nuestra vida de la de nuestros antecesores animales y que sirven para dos fines: proteger al hombre contra la Naturale­za y regular la relación de los hombres entre si.”

(pág. 21).

 

La suma de las producciones e instituciones, es el conjunto de conocimientos y objetos e instrumentos de ciencia y p/v creado por los hombres en el et/lvm: la cultura es una creación humana en el et/lvm.

Entonces, lo que distancia nuestra vida de la de los animales no es la cultura, sino la creación del et/lvm.

 

A través de la ciencia y el p/v, la cultura tiene dos fines, proteger a los hombres en su relación con el Universo/Naturaleza y regular la relación entre ellos, es decir, es la que le sirve al hombre para actuar tanto en el et/lvl como en el et/lvm.

En esta definición, la cultura sería la suma de conocimientos, objetos e instrumentos correspondientes al et/lvl y al et/lvm por separado, o, en forma más ambiciosa, la cultura seria la que establece las reglas de juego que rigen el precario e inesta­ble equilibrio que produce en el hombre su existencia simultánea en dos espacio-tiempo diferentes.

 

 

69

(...)

“aceptamos como culturales todas las actividades y los bienes útiles para el hombre... fuego herramientas... máquinas avión... fonógrafo... realización de todos o casi todos sus deseos fabulosos, lograda por el hombre con su ciencia y su técnica ...”

(págs. 21 y 22).

 

Una parte de la cultura la forman los bienes obtenidos de la transformación del et/lvl realizada por el trabajo de la propia naturaleza, de la máquina y del hombre.

En el caso de los bienes naturales o materiales que satisfacen necesidades humanas, que son útiles para el hombre, se trata siempre del hacer del et/lvl y de su conocimiento/representación en el et/lvm: la ciencia.

La ciencia permite conocer la ley que rige el fenómeno que se pretende realizar, y la técnica que la aplica logra que la naturaleza haga el fuego, herramientas, máquinas, fonógrafo, avión, etc.

 

(...)

“también celebramos como manifestación de cultura ... cosas que parecen carecer de la menor utilidad, ... la belleza... la lim­pieza... el orden... Pero no creemos poder caracterizar a la cultura mejor que a través de su valoración... de las actividades psíquicas superio­res... las ideas... sistemas religiosos... especulaciones filosóficas... construcciones ideales... pero no menos importante rasgo característico de una cultura debemos considerar la forma en que son reguladas las relaciones de los hombres entre si, es decir, las relaciones sociales...”

(págs. .23 a 25).

 

Otra parte de la cultura la forman los bienes que aparentemente no tienen la menor utilidad, pero que evidentemente satisfacen necesidades o deseos humanos como el de belleza: el arte, que sin duda es una creación que solo tiene existencia en el et/lvm.

Al et/lvl lo tienen sin cuidado las obras de arte, la naturaleza las destruye “sin piedad”, sin distinguirlas de las obras comunes, sin reconocer su belleza, salvo que sean permanentemente protegidas y restauradas por el hombre.

 

Pero la parte que mejor caracteriza la cultura es la que tiene que ver con las actividades psíquicas superiores: las ideas, ya sean religiosas, filosóficas, simples o complejas construcciones ideales.

Son las ideas, la actividad simbólica producto cien por ciento del et/lvm, del hombre en su relación con el hombre, las que lo alejan y distinguen definitivamente del animal.

 

Por último, pero no menos importante, la cultura se encarga de regular las relaciones de los hombres entre si, las relaciones sociales, es decir, de establecer el orden, se encarga de cumplir con la constante de transformación del et/lvm: ordena las relaciones humanas en el et/lvm.

 

En conjunto, se trata de la parte de los objetos e instrumentos de poder/valor, del hombre en su relación consigo mismo y con los demás hombres, de los sucesos del et/lvm y de sus leyes.

Complementa la parte de la cita anterior relativa a la cultura como transformación del et/lvl.

En definitiva, la cultura prácticamente se mimetiza con el et/lvm, prácticamente comprende todos los objetos e instrumentos de p/v, todos los hechos del et/lvm y sus correspondientes reglas de juego.

 

70

Pero, con la diferencia de que todo lo que tiene el concepto de cultura de indefinido, vago e impreciso, lo tiene el et/lvm de real y preciso, incluso como existencia que permite la creación de la cultura: la cultura es un objeto o instrumento de poder/valor, es un fenómeno del et/lvm regido por sus leyes. 

 

(...) 

“De modo que además del Eros habría un instinto de muerte; los fenómenos vitales podrían ser explicados por la interacción y el antagonismo de ambos. ...adoptaré, pues, el punto de vista de que la tendencia agresiva es una disposición instintiva innata y autónoma del ser humano; además, retomo ahora mi afirmación de que aquélla constituye el mayor obstáculo con que tropieza la cultu­ra. ...el sentido de la evolución cultural... por fuerza debe presentarnos la lucha entre Eros y muerte, instinto de vida e instinto de destrucción... y por ello la evolución cultural puede ser definida brevemente como la lucha de la especie humana por la vida.”

(págs. .43 y 46).

 

Nunca tan radicalmente dicho que se trata de la vida-muerte.

Sin embargo, no es la evolución cultural la que puede ser definida brevemente como la lucha de la especie humana por la vida-muerte: es el propio et/lvm el que así se define y es la lucha de sus p/v la que produce la evolución de la cultura.

 

Instinto de vida e instinto de destrucción o muerte, innatos y autónomos, es decir, ambos corresponden al ser biológico del hombre, al et/lvl.

De ser ciertas su existencia y que su lucha es el motor de la evolución cultural, la cultura dejaría de ser una creación del hombre en el et/lvm y pasaría a ser un fenómeno del et/lvl, regido por sus leyes, determinantes e inmodificables para el hombre.

Propone una teoría reduccionista de la cultura, incluidas las ciencias sociales, a las ciencias físicas: bastaría con descubrir las leyes del et/lvl que rigen los instintos de vida y de muerte, para, actuando en los niveles físico/químicos correspondientes, lograr el mejor desarrollo cultural, la felicidad humana.          

 

(...)

“Por consiguiente conocemos dos orígenes del sentimiento de culpabilidad: uno es el miedo a la autoridad; el segundo, más re­ciente, es el temor al super-yo. El primero obliga a renunciar a la satisfacción de los instintos; el segundo impulsa, además, al castigo ...estaríamos tentados a sustentar la siguiente tesis paradójica: la conciencia moral es la consecuencia de la renuncia instintual; o bien: la renuncia instintual (que nos ha sido im­puesta desde afuera) crea la conciencia moral, que a su vez exige nuevas renuncias instintuales. ... En esa oportunidad la agresión no fue suprimida, sino ejecutada: la misma agresión que al ser coartada debe originar en el niño el sentimiento de culpabilidad. ... el precio pagado por el progreso de la cultura reside en la pérdida de felicidad por aumento del sentimiento de culpabilidad. ... Cabría formular, pues, la siguiente proposición: cuando un impul­so instintual sufre la represión, sus elementos libidinales se convierten en síntomas, y sus componentes agresivos, en senti­miento de culpabilidad.”

(págs. .50,51,53,55 y 59). 

 

Pero, no aplica la teoría propuesta, sino que, por el contrario, vincula hechos externos que no son producto de los instintos del et/lvl, sino que son objetos e instrumentos de p/v del et/lvm, como represo­res, coartadores, reguladores, de los instintos.

71

Descarta el reduccionismo y establece la posibilidad inversa: que los objetos e instrumentos de p/v son capaces de modifi­car, en el et/lvm, la conducta determinada por los instintos en el et/lvl.

La renuncia instintual es impuesta desde afuera, desde otros et/lvm (individuales o comunes), creando, en el et/lvm (individual) al ser internalizados los p/v que la producen, la conciencia moral y el super-yo, que reprime los instintos agresivos y origi­na el sentimiento de culpabilidad.

El sentimiento de culpabilidad tiene su origen en los p/v del super-yo, en el et/lvm. El sentimiento de culpabilidad está directamente vinculado a la relación del hombre con el hombre, es un fenómeno humano, un hecho del et/lvm.

Ahora se trata de la renuncia a la satisfacción de los instintos del ser biológico del hombre en el et/lvl, de su represión y de la creación de la conciencia moral en el et/lvm, de su internalización y creación del super-yo, del precio pagado por el progreso de la cultura. 

Ya no se trata de la cultura como la lucha en el et/lvl entre los instintos de vida y de muerte, sino de la cultura como la lucha de los p/v de la conciencia moral (et/lvm) con los instintos agresivos (et/lvl), de la lucha entre los fenómenos del et/lvm y los fenómenos del et/lvl.

La cultura ya no es un fenómeno del et/lvl sino del et/lvm, opera como “triunfo” de los objetos e instrumentos de p/v del et/lvm sobre los instintos del et/lvl.

 

(...)

“Podemos rechazar la existencia de una facultad original, en cierto modo natural, de discernir el bien del mal.  ... Aquí se manifiesta, pues, una influencia ajena y externa, destinada a establecer lo que debe considerarse como bueno y como malo.”

(pág. 47).

 

No existe una facultad natural de discernir el bien del mal.

El bien y el mal no pertenecen al ser biológico del hombre, no existen en el U/N, no están determinados por una ley natural del et/lvl.

El bien y el mal, una vez más, son creaciones del hombre en su relación consigo mismo y con los demás hombres en el et/lvm, y, por lo tanto, están regidos por sus leyes que son para él modificables y violables.  

 

La influencia ajena y externa destinada a establecer lo bueno y lo malo no es del et/lvl, sino humana, de un et/lvm (individual o común) que impone su propio p/v de bondad o maldad a otro et/lvm.

Tampoco existen el bien y el mal “genuinos”, aquello que sea “intrínsecamente bueno” o “intrínsecamente malo”.

Nuevamente, es imposible que para todos los et/lvm el bien y el mal sean iguales: para cada et/lvm el bien y el mal siempre pueden ser diferentes a los demás. 

En un et/lvm determinado se establecerá como bueno o como malo aquello que la lucha de los p/v correspondientes establezca como tal.

El bien y el mal que “triunfen”, serán los del et/lvm que logre imponerlos, a través de la lucha de sus objetos e instrumentos de p/v contra los de los demás et/lvm.

Dos et/lvm diferentes pueden considerar un mismo fenómeno como bueno y como malo simultáneamente, sin que ninguno de ellos pueda invocar una ley científica, una ley natural que establezca quien tiene razón, que establezca de forma determinante para el hombre, que el fenómeno es bueno o es malo.

 

 

72

Incluso es posible, que un mismo et/lvm cambie su apreciación respecto de un hecho que en un primer momento consideró bueno, reputándolo malo en un segundo momento, o a la inversa, considerarlo primero malo y después bueno.

 

Es muy curioso que para Freud existan, como ya vimos, “valores genuinos” que todos reconoceríamos como tales, pero entre ellos no se encuentren los del bien y el mal porque a éstos no los trata como tales. Menudo embrollo: si el bien y el mal, que son valores fundamentales reconocidos en todos los et/lvm, no son “valores genuinos”, ¿cuáles lo son?.

 

(...)

“¿Por que nuestros parientes, los animales, no presentan semejan­te lucha cultural? Pues no lo sabemos. ...

(1)Para mayor preci­sión, quizá convendría agregar que se trata de la forma que esta lucha hubo de adoptar a partir de cierto hecho cardinal, aún desconocido para nosotros. ... la suposición de que el sentimiento de culpabilidad de la especie humana procede del complejo de Edipo y fue adquirido al ser asesinado el padre por la coalición de los hermanos.”

(Pág.46).

 

El ser humano es el único animal, que reconoce la muerte propia y del otro, y que es capaz de provocar ambas y decírselo a si mismo y a los demás.

Son necesarios, además, dichos conocimiento y comunicación, para que sea posible que se produzca “el asesinato del padre por la coalición de los hermanos”.

El “asesinato” es un hecho del et/lvl que cumple con su ley reconocida científicamente que establece la muerte indefectible de todos los seres humanos, y simultáneamente es un fenómeno del et/lvm que viola la ley que establece la prohibición de matar al padre.

Y la “coalición de los hermanos” solo es posible si existe la comunicación entre los hermanos: de la voluntad de matar al padre y de que se trata de un hecho con sus particulares características de cumplir con una ley científico/natural y de violar una ley de poder/valor.

“El asesinato del padre por la coalición de los hermanos”, solo es posible si ya se conoce/representa científicamente la muerte como hecho del et/lvl que el hombre es capaz de producir y ya se ha establecido en el et/lvm la ley que prohíbe matar al padre.

 

Nuevamente aparece la vida-muerte como el primer descubrimiento científico y el primer poder/valor creado por el hombre, y ese descubrimiento bien que podría constituir ese “hecho cardinal aún desconocido”.

Pero, es posible que se trate de sucesos más radicales que solo la muerte del padre: puede que se agregue la muerte del hermano (como enseña la Biblia) y la muerte de cualquier otro que interfiera en la satisfacción de sus deseos (como enseña la historia).

Y entonces, que ya no se trate del origen de la “lucha cultural”, sino que, en el “hecho cardinal” se encuen­tre nada más y nada menos que el origen del et/lvm.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

73

9.3 APLICACION EN EL PENSAMIENTO DE CARLOS MARX:

El Capital. Tomo I.

(Siglo XXI, volúmenes 1, 2 y 3, México, 1985) (Las negritas aparecen en el texto)

 

 

Naturaleza, máquina y fuerza de trabajo.

 

(...)

“Por fuerza de trabajo o capacidad de trabajo entendemos el conjunto de las facultades físicas y mentales que existen en la corporeidad, en la personalidad viva de un ser humano y que él pone en movimiento cuando produce valores de uso de cualquier índole.”

(vol.1, pág.203)

“La fuerza de trabajo, sin embargo, solo se efectiviza por medio de su exteriorización: se manifiesta tan solo en el trabajo. Pero en virtud de su puesta en actividad, que es el trabajo, se gasta una cantidad determinada de músculo, nervio, cerebro, etc., humanos, que es necesario reponer.”

(vol.1, pág.208)

 

La fuerza de trabajo es una capacidad o facultad física y men­tal del ser humano que se realiza en el trabajo como gasto de cerebro, músculo, nervio, etc..

 

(...)

Todo trabajo, por otra parte, es gasto de fuerza humana de trabajo en una forma particular y orientada a un fin, ... activi­dad productiva especial, orientada a un fin.”

(Vol.1, pág.57)

“...el trabajo es, independientemente de todas las formaciones sociales, condición de la existencia humana, necesidad natural y eterna de mediar el metabolismo que se da entre el hombre y la naturaleza, y, por consiguiente, de mediar la vida humana. ... En su producción, el hombre solo puede proceder como la naturaleza misma, vale decir, cambiando, simplemente, la forma de los mate­riales.”

(Vol.1, pág.53)

“El trabajo es, en primer lugar, un proceso entre el hombre y la naturaleza, un proceso en que el hombre media, regula y controla su metabolismo con la naturaleza. El hombre se enfrenta a la materia natural misma como un poder natural. Pone en movimiento las fuerzas naturales que pertenecen a su corporeidad, brazos y piernas, cabeza y manos, a fin de apoderarse de los materiales de la naturaleza bajo una forma útil para su propia vida. Al operar por medio de ese movimiento sobre la naturaleza exterior a él y transformarla, transforma a su vez su propia naturaleza. ... El medio de trabajo es una cosa o conjunto de cosas que el trabaja­dor interpone entre él y el objeto de trabajo y que le sirve como vehículo de su acción sobre dicho objeto. El trabajador se vale de las propiedades mecánicas, físicas y químicas de las cosas para hacerlas operar, conforme al objetivo que se ha fijado, como medios de acción sobre otras cosas. ...De esta suerte lo natural mismo se convierte en órgano de su actividad, en órgano que el obrero añade a sus propios órganos corporales, prolongando así, a despecho de la Biblia, su estatura natural.”

(vol.1, págs.215 a 217)

 

El trabajo es el hacer del hombre en su relación con el Universo/Naturaleza, es el hacer del hombre como transformación del et/lvl.

 

74

Pero, cuando trabaja, el hombre no hace directamente como el ser humano que es, sino que, usa sus “fuerzas naturales”, actúa como “poder natural”, es decir, actúa como objeto o medio natural, “el hombre solo puede proceder como la naturaleza misma, vale decir, cambiando, simplemente, la forma de los materiales.”   

Los “medios de trabajo” y “objetos de trabajo” son “cosas mate­riales, naturales”, son fenómenos del et/lvl, sometidos a sus leyes. Sus “propiedades mecánicas, físicas y químicas” son las que hacen que las cosas actúen, “trabajen”, en su propia trans­formación.

En la transformación del et/lvl: el hombre, cuando trabaja, no hace directamente, sino que hace hacer al U/N, que no se transforma por el trabajo del hombre sino por su propio trabajo, se auto-transforma.

 

(...)

“Este producto de la división manufacturera del trabajo, a su vez, producía ... máquinas. Y estas eliminan la actividad artesa­nal en cuanto principio regulador de la producción social.” (vol.2, págs. .448 y 449)

“...la máquina-herramienta ... se apodera del objeto de trabajo y lo modifica con arreglo a un fin. ... Si observamos ahora más en detalle la máquina-herramienta o máquina de trabajo propiamente dicha ... ejecuta con sus herramientas las mismas operaciones que antes efectuaba el obrero con herramientas análogas.”

(vol.2, págs. .453 y 454)

Con la transferencia, a un mecanismo, de la herramienta propia­mente dicha, antes manipulada por el hombre, la máquina reemplaza a la mera herramienta.

(vol.2, pág.455)

La máquina, de la que arranca la revolución industrial, reempla­za al obrero que manipula una herramienta única por un mecanismo que opera simultáneamente con una masa de herramientas...”

(vol.2, pág.457)

“Tan pronto como la máquina de trabajo ejecuta sin el concurso humano todos los movimientos necesarios para la elaboración de la materia prima y tan solo requiere cierta asistencia ulterior tenemos un sistema automático de maquinaria ... La máquina indi­vidual es desplazada aquí por un monstruo mecánico cuyo cuerpo llena fábricas enteras y cuya fuerza demoníaca, oculta al princi­pio, por el movimiento casi solemnemente acompasado de sus miem­bros gigantescos, estalla ahora en la danza locamente febril y vertiginosa de sus innumerables órganos de trabajo.”

(Vol.2, págs.463 y 464)

“Este aparato mecánico no sustituye una herramienta particular cualquiera, sino la propia mano humana...”

(vol.2, pág.468)

“La productividad de la máquina, pues, se mide  por el grado en que sustituye trabajo humano.”

(vol.2, pág. 476)

“Por consiguiente, la productividad de las máquinas se mide por el grado en que suplen la fuerza humana de trabajo.”

(Carlos Marx. El Capital. Tomo I, pág. 320. Fondo de Cultura Económica. México 1971)

“Además de la rivalidad que esa lucha provoca en cuanto al uso de maquinaria perfeccionada, sustitutiva de fuerza de trabajo,”

(vol.2, pág.551)

 

 

75

“Lo que la economía política denomina valor del trabajo (value of labour), pues, en realidad es el valor de la fuerza de trabajo que existe en la personalidad del obrero y que es tan diferente de su función, del trabajo, como una máquina lo es de sus opera­ciones.”

(vol.2, pág.655)

 

Marx no logra decidir que es lo que realmente “reemplaza, suple, elimina, sustituye, desplaza, la máquina”: “artesano, obrero, mano humana, fuerza de trabajo, trabajo, medio de trabajo, herramien­ta, etc.”.

Nos inclinamos a sostener que lo hace con la fuerza humana de trabajo: “la máquina de trabajo ejecuta con sus herramientas las mismas operaciones que antes efectuaba el obrero, se apodera del objeto de trabajo y lo modifica con arreglo a un fin”, es decir, la máquina trabaja.

La “máquina de trabajo” trabaja, y Marx distingue el trabajo de la fuerza de trabajo, aquél como hacer de ésta. Si la máquina hace lo mismo que la fuerza de trabajo humana, si la máquina traba­ja exactamente igual que el hombre: la “máquina de trabajo” es fuerza de trabajo.

 

En la relación del hombre con la naturaleza, en la transformación del et/lvl, el hombre trabaja, y también trabajan la propia naturaleza y la máquina.

 

En una escala de envergadura, de tamaño, de eficacia de trabajos, en primer lugar se ubicaría la naturaleza, con su propio trabajo, que abarca la totalidad del et/lvl, en segundo lugar la máquina, cuyo trabajo transforma un pedazo de et/lvl mucho mayor que el del ser humano, y por ultimo éste, cuyo trabajo es prácticamente insignificante, no existe como transformador del et/lvl.

 

(...)

“En cuanto maquinaria, el medio de trabajo cobra un modo material de existencia que implica el reemplazo de la fuerza humana por las fuerzas naturales, y de la rutina de origen empírico por la aplicación conciente de las ciencias naturales.”

(vol.2, pág. 469)

“Una máquina que no presta servicios en el proceso de trabajo es inútil. Cae, además, bajo la fuerza destructora del metabolismo natural.”

(vol.1, pág. 222)

 

La máquina es un medio “material”, “natural”, es un fenómeno del et/lvl regulado por sus leyes, y como tal, su conocimiento/representación es científico. 

La máquina “reemplaza, la fuerza de trabajo humana por fuerzas naturales”, hace que la naturaleza transforme la naturaleza, y, ella misma es tan natural, que “cae, además, bajo la fuerza des­tructora del metabolismo natural”.  

En realidad, la fuerza de trabajo, no esta siendo sustituida por la máquina, sino por un trozo de et/lvl: la máquina es un “pedazo” de naturaleza transformando la natura­leza.

 

Si el hombre cuando trabaja lo hace como fuerza natural haciendo hacer al U/N y la máquina es naturaleza haciendo hacer al U/N, todas y cada una de las transformaciones del et/lvl son producto de su propio hacer.

 

La ecología, lo sepa o no, lo reconoce: en la medida que se agoten los recursos naturales o que se los inutilice, no podrá la naturaleza transformar a la naturaleza en la forma que el hombre desea, y ya no habrá ciencia, ni trabajo del hombre, capaz de hacer que el et/lvl lo haga.

76

Cabría hablar de las manipulaciones físico-químicas y sobretodo genéticas, tan desarrolladas en nuestros días y que Marx no llegó a conocer: siguen siendo transformación de la naturaleza realizada por la propia naturaleza, hacer del et/lvl. 

 

Si en la transformación del et/lvl, siempre se trata de su propio hacer, se tratará siempre, también, de la ciencia, como el instrumento adecuado para su conocimiento/representación.

 

Sin embargo, nunca hay que olvidar que, en la aplicación de la ciencia en el hacer del et/lvl se trata siempre, previamente, de decisiones de poder/valor, del hacer y actuar del hombre en el et/lvm, que, también siempre, es libre: de elegir desarrollar el conocimiento científico y la transformación de la naturaleza que, con mayor utilidad y menor costo, satisfaga sus deseos y necesidades o por descuido o intencionalmente elegir su destrucción.

 

 

Hacer o trabajo gratuito.

 

(...)

“La fuerza productiva del trabajo está determinada por múltiples circunstancias, entre otras por ... el estadio de desarrollo en que se hallan la ciencia y sus aplicaciones tecnológicas ... la escala y la eficacia de los medios de producción, las condiciones naturales.”

(vol.1, pág. 49)

 

Se trata del hacer en el et/lvl, que dependerá de la escala de los trabajos de la propia naturaleza, de la máquina y del hombre, y de los conocimientos científicos y sus aplicaciones tecnológi­cas.

 

(...)

“En su producción, el hombre solo puede proceder como la natura­leza misma, vale decir, cambiando, simplemente, la forma de los materiales. Y es más: incluso en ese trabajo de transformación se ve constantemente apoyado por fuerzas naturales. El trabajo, por tanto, no es la fuente única de los valores de uso que produce, de la riqueza material. El trabajo es el padre de ésta, como dice William Petty, y la tierra, su madre.”

(vol.1, pág. 53)

“En la medida que sus medios y su objeto mismos son ya productos, el trabajo consume productos para crear productos, o usa unos productos en cuanto medios de producción de otros. Pero así como el proceso de trabajo, en un origen, transcurría únicamente entre el hombre y la tierra, la cual existía al margen de la intervención de aquel, en la actualidad siguen prestando servicios en ese proceso medios de producción brindados enteramente por la naturaleza y que no representan ninguna combinación de materiales de la naturaleza y trabajo humano.”

(vol.1, pág. 223)

“Nada cuestan, tampoco, las fuerzas naturales como el vapor, el agua, etc., incorporadas a procesos productivos.”

(Vol.2, pág..470) 

“... operan gratis, exactamente al igual que lo hacen las fuerzas naturales, existentes sin intervención del trabajo humano. ...  opere en gran escala y gratuitamente, al igual que una fuerza natural.”

(vol. 2, pág.. 472)  

 

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“... prestan el mismo servicio gratuito, como ya hemos indicado, que las fuerzas natu­rales, el agua, el vapor, el aire, la electricidad, etc.”

(vol. 2, pág. 753)

 

La naturaleza es especialmente pródiga en crear, permanentemente, bienes, productos, valores de uso, comparte como “madre” su producción con el trabajo del hombre que haría las veces de “padre”.

 

Y lo hace gratis.

Las fuerzas naturales del et/lvl, operan, trabajan gratuitamente: nada le cuestan al capitalista y menos aún al obrero. 

 

(...)

“Si deducimos de ambos, de la maquinaria y la herramienta, sus costos diarios medios, o sea el componente de valor que agregan al producto ... tenemos que aquellas operan gratis, exactamente al igual que lo hacen las fuerzas naturales, existentes sin intervención del trabajo humano. Y así, cuanto mayor sea el ámbito de acción productivo de la maquinaria en comparación con el de la herramienta, tanto mayor será la entidad de su servicio gratuito si se lo compara con el que presta la herramienta. No es sino con el advenimiento de la gran industria que el hombre aprende a hacer que opere en gran escala y gratuitamente, al igual que una fuerza natural, el producto de su trabajo pretérito, ya objetiva­do.”

(vol. 2, pág.. 472)

“En la misma proporción en que estos medios de trabajo sirven como creadores de producto sin agregarle valor a éste -o sea, en la misma proporción en que se los emplea de manera total, pero se los consume solo parcialmente- prestan el mismo servicio gratui­to, como ya hemos indicado, que las fuerzas naturales, ... . Este servicio gratuito del trabajo pretérito, cuando el trabajo vivo se apodera de el y le infunde un alma, se acumula a medida que se amplía la escala de la acumulación.” 

(vol. 2, pág.. 753)

 

La máquina, creada para que opere igual que las fuerzas natura­les, permanentemente amplía su ámbito de acción productivo, aumentando su capacidad como fuerza de trabajo y aumentando la escala de su trabajo en el et/lvl.

 

Y lo hace gratis.

La máquina “rompe” la escala humana de capaci­dad de transformación de la naturaleza, gratuitamente, sin costos para el capitalista ni el obrero.

 

(...)

“En el marco de la producción capitalista, el desarrollo de la fuerza productiva del trabajo tiene por objeto abreviar la parte de  la jornada laboral en la cual el obrero tiene que trabajar para si mismo, y precisamente por eso prolongar la otra parte de la jornada laboral, en la que aquel tiene que trabajar de balde para el capitalista.”

(vol.2, pág..390)

Si el trabajador necesita todo su tiempo para producir los medios de subsistencia imprescindibles para el sustento de si mismo y de su prole, no le quedara ningún tiempo para trabajar gratuitamente en beneficio de terceros. Sin que se haya alcanzado cierto grado de productividad en el trabajo no habrá tal tiempo disponible para el trabajador, sin ese tiempo sobrante no habrá plustrabajo ni, por tanto, clase capitalista alguna.

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(vol. 2, pág.. 620)

“Cuanto mayor sea la escala en que produzca el capitalista indi­vidual, tanto mayor será el número de obreros que explote simul­táneamente, o la masa de trabajo impago de la que se apropia.”

(vol.2, pág..753)

“...el esclavo... Todo su trabajo toma la apariencia de trabajo impago. En el caso del trabajo asalariado, por el contrario, incluso el plus-trabajo o trabajo impago aparece como pago. Allí la relación de propiedad vela el trabajar para si mismo del esclavo; aquí la relación dineraria encubre el trabajar gratuito del asalariado

(vol.2, pág.657)

“En el período del plustrabajo, por el contrario, el aprovecha­miento de la fuerza de trabajo forma valor para el capitalista, sin que ese valor le cueste un sustituto de valor. Obtiene de balde esa movilización de fuerza de trabajo. Es en este sentido como el plustrabajo puede denominarse trabajo impago.

El capital, por lo tanto, no es solo la posibilidad de disponer de trabajo, como dice Adam Smith. Es, en esencia, la posibilidad de disponer de trabajo impago. El misterio de la autovalorización del capital se resuelve en el hecho de que este puede disponer de una cantidad determinada de trabajo ajeno impago.”

(Vol.2, pág.649)   

“...el hecho principal, a saber: la differentia specifica de la producción capitalista. La fuerza de trabajo no se compra aquí para satisfacer, mediante sus servicios o su producto, las necesidades personales del comprador. El objetivo perseguido por éste es la valorización de su capital, la producción de mercancías que contengan más trabajo que el pagado por él, o sea, que contengan una parte de valor que nada le cuesta al comprador, y que sin embargo se realiza mediante la venta de las mercancías..”

(vol. 3, pág.. 767)

 

El hombre, como fuerza de trabajo, es una mercancía que el capi­talista compra, no para satisfacer sus necesidades personales, sino para disponer de trabajo ajeno: el obrero trabaja para el capitalista.

 

Y lo hace gratis.

El hombre en su relación con el et/lvl, trabaja gratuitamente (plusvalía = plustrabajo = trabajo gratuito), salvo en la parte que lo hace para si mismo, para reponer su fuerza de trabajo, que el capitalista debe pagar.

 

(...)

“La habilidad detallista del obrero mecánico individual, privado de contenido, desaparece como cosa accesoria e insignificante ante la ciencia, ...”

(vol. 2, pág..516)

“...la ciencia constituye una potencia de expansión del capital en funciones, independientemente de la magnitud dada que haya alcanzado el mismo. Dicha potencia reacciona a su vez sobre la parte del capital original que ha ingresado a su fase de renovación. En su nueva forma el capital se incorpora gratuitamente el progreso social efectuado a espaldas de su forma precedente.”

(vol.2, pág..749)

“Con la ciencia ocurre como con las fuerzas de la naturaleza. Una vez descubiertas, la ley que rige la ... o la ley acerca de ..., no cuestan un centavo. ... La ciencia no le cuesta

 

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absolutamente `nada' al capitalista, lo que en modo alguno le impide explotar­la. La ciencia `ajena' es incorporada al capital, al igual que el trabajo ajeno.”

(vol.2, pág..470 y llamada al pie)

 

La ciencia, al conocer/representar los fenómenos del et/lvl y sus leyes, potencia permanentemente la eficacia de la máquina y de las reacciones físico-químicas en la transformación de la natura­leza, haciendo que la fuerza de trabajo humana, el trabajo del hombre, por más hábil que sea, desaparezca como algo accesorio e insignificante.

 

Y lo hace gratis.

El capitalista, incluso, explota la ciencia y la usa como potencia de expansión del capital.

 

Marx basa toda su teoría de la plusvalía y la explotación del hombre por el hombre, en la apropiación por el capitalista del plustrabajo o trabajo gratuito del hombre.

Pero, no puede dejar de reconocer, que también la naturaleza y la máquina producen bienes gratuitamente, y que la ciencia, también gratuitamente, los potencia.

Es decir, según Marx, las mercancías son producto de la transfor­mación de la naturaleza realizada por el hombre, por la máquina y por la propia naturaleza potenciada por la ciencia.

En toda mercancía existe transformación gratuita del et/lvl realizada por los trabajos gratuitos de la naturaleza, la máquina y el hombre. De todos estos trabajos gratuitos se apropia el capitalista.   

Recordemos, además, que para Marx, del total del trabajo del hombre: trabajo necesario y trabajo gratuito, éste es una pequeña parte de aquél (de 12 horas de trabajo diario 10 son de trabajo necesario y solo 2 horas son trabajo gratuito).

 

Veamos en un par de ejemplos de su época, el trigo y la lana, los aportes realizados por el trabajo de la naturaleza y por el trabajo del hombre.

En el caso del trigo, el hombre lo siembra y lo cosecha, pero todo el proceso que transforma la semilla en espiga madura lo realiza la naturaleza por si sola. En el trigo segado podemos asegurar, siendo benevolentes, que el 99% es producto del trabajo de la naturaleza y 1% es producto del trabajo humano (incluidos el trabajo necesario y el plustrabajo o trabajo gratuito).

En el caso de la lana podemos asegurar lo mismo: desde la fecun­dación hasta que la oveja produce lana, la obra de la naturaleza representa por lo menos un 99% y la mano del hombre, exagerando, un 1%.

 

Y otro tanto sucede, con los aportes realizados por el trabajo de la máquina y el trabajo del hombre, en la producción de, prácti­camente, cualquier producto industrial.

En palabras del propio Marx:

“La productividad de la máquina, pues, se mide por el grado en que sustituye trabajo humano. (fuerza de trabajo en la versión del F.C.E.) Según el señor Baynes se requieren 2 y 1/2 obreros para los 450 husos de mule -con su maquinaria aneja- movidos por un caballo de vapor, y con cada self-acting mule spindle [huso de hiladora alternativa automática] 2 y 1/2 obreros producirán, en una jornada laboral de 10 horas, 13 onzas de hilado (hebra de numero intermedio), o sea 365 5/8 libras por semana.

Para transformarse en hilado, pues, aproximadamente 366 libras de algodón (a efectos de simplificar prescindimos del desperdicio) absorben apenas 150 horas de trabajo o 15 jornadas laborales de diez horas, mientras que con la rueca, si el hilandero manual

 

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produjera 13 onzas de hilado en 60 horas, la misma cantidad de algodón absorbería 2700 jornadas laborales de 10 horas o sea 27.000 horas de trabajo.”

(vol.2, pág..476)   

 

Si en el hilado, el trabajo de la máquina representa miles de horas de trabajo humano, no es exagerado sostener, que la máquina produce el 99% del hilado y el hombre el 1%.

 

“Según Adam Smith, en su época 10 hombres, mediante la división del trabajo, terminaban diariamente, más de 48.000 agujas de coser. Actualmente, en cambio, una sola máquina suministra 145.000 agujas en una jornada laboral de 11 horas. Una mujer o una muchacha vigila término medio 4 de tales máquinas y por tanto produce diariamente, gracias a la maquinaria, 600.000 agujas de coser, y por semana más de 3.000.000.”

(vol.2, pág.559)

 

Decir que una muchacha vigilando produce 120 veces más que un hombre trabajando, es decir, por lo menos, que las agujas son hechas por la máquina en un 99% y por la “mujer” en un 1%.

 

¿En que se basa Marx para sostener que, en dos mercancías tan importantes para su época como el trigo y la lana, el 99% que trabaja la naturaleza produce el 0 % del valor y el 1% que trabaja el hombre produce el 100% del valor?.

En nada.

De un plumazo y en un par de renglones decreta que todo lo que hace la naturaleza, y vaya que hace, es gratuito y no crea valor.

¿En que se basa Marx para sostener que, en el hilado o en las agujas, el 99% que trabaja la máquina produce el 0% del valor y el 1% que trabaja el hombre produce el 100% del valor?

En nada.

Simplemente decreta, nuevamente, que el trabajo de la máquina no solo es gratuito sino, que además, no crea valor. 

 

Trabajos gratuitos de la naturaleza y la máquina: no crean valor; trabajo gratuito del hombre: si crea valor.

 

¿Que tiene el trabajo gratuito del hombre que no tienen los trabajos gratuitos de la naturaleza y la máquina?.

 

El capitalista, según Marx, no es ningún tonto: se apodera de la mercancía, producto del trabajo necesario (reproductivo de si mismo) y del plus-trabajo (gratuito) del obrero, y la cobra como si  hubiera pago ambos.

¿Por que no hace otro tanto con los trabajos gratuitos de la naturaleza y la máquina, de los cuales, según Marx, también se apropió?. ¿Por que no los cobra?. ¿Quién se lo impide?. ¿Por que pierde de cobrar el 99% del valor del bien pro­ducto del trabajo gratuito de la naturaleza y la máquina?.  

¿O es que de repente se volvió tonto?.

 

(...)

“La competencia que se genera de esta suerte entre los obreros, pone al capitalista en condiciones de reducir el precio del trabajo, y la baja de este precio le permite, a su vez,

 

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prolongar aún más el horario de trabajo. Pronto, sin embargo, esta disposi­ción de cantidades anormales de trabajo impago, esto es, de cantidades que rebasan el nivel social medio, se convierte en medio de competencia entre los capitalistas mismos. Una parte del precio de la mercancía se compone del precio del trabajo. No es necesario incluir en el precio de la mercancía la parte impaga del precio del trabajo. Se le puede regalar esa parte al compra­dor de mercancías. Es este el primer paso al que empuja la compe­tencia. El segundo paso que ella obliga a tomar consiste en excluir asimismo del precio de venta de la mercancía una parte del plusvalor anormal generado por la prolongación de la jornada laboral.”

(vol. 2, págs. . 668 y 669)

 

La competencia entre los capitalistas, hace que pierdan, a favor de los compradores, la parte impaga del precio del trabajo, e, incluso, una parte del trabajo gratuito “anormal”; ¿que impide que la misma competencia haga que pierdan el trabajo gratuito “normal”?.

¿O es que la competencia, para satisfacer los intereses de Marx, opera justo hasta el límite en que “regala al comprador (no incluye en el precio de venta de la mercancía) la parte impaga, gratuita, de la naturaleza, de la máquina, de la ciencia, del precio del trabajo, del plusvalor anormal”, y no toca, deja incólume, la parte impaga, gratuita, del trabajo del hombre, del plusvalor “normal”, que no regala al comprador, sino que incluye en el precio de la mercancía?.

 

¿Por que el primer trabajo gratuito que pierde valor no es el trabajo del hombre, que es insignificante, que prácticamente no tiene valor? 

¿Por que el capitalista no regala al comprador primero el trabajo gratuito del hombre que es una cantidad pequeñísima frente al trabajo gratuito de la naturaleza y la máquina?.

 

Resulta revelador constatar que, a pesar de que el gran descubrimiento de Marx, base de su teoría económica, sostiene que no es el mercado el que establece el valor de las mercancías, sino el tiempo de trabajo humano socialmente necesario para producirlas, se ve obligado a recurrir a la competencia para que la mercadería pierda el valor de los trabajos gratuitos de la naturaleza y la máquina y haga bajar el valor de cambio de la mercancía que se produjo en más creando una sobre oferta. 

 

Si tenemos en cuenta, además, que en su trabajo, el hombre no hace directamente, sino que hace hacer, hace trabajar al et/lvl, más absurdo resulta todavía, sostener que el valor lo crea el trabajo humano.

 

Copérnico y Galileo  “sacaron” a la Tierra del “centro” del Uni­verso, Darwin “saco” al hombre del “centro” de la Naturaleza, y corresponde ahora, “sacar” al trabajo del  hombre del “centro” de la transformación del Universo/Naturaleza.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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9.4 APLICACIÓN EN EL PENSAMIENTO DE KARL POPPER.

Mundos 1, 2 y 3.

Conocimiento objetivo (Co). Tecnos, Madrid, 1992.

Búsqueda sin término (Bst). Tecnos, Madrid, 1985.

El cuerpo y la mente (cym). Ediciones Paidós, Barcelona, 1997.

 

 

“Podemos llamar al mundo físico “mundo 1”, al mundo de nuestras experiencias conscientes, “mundo 2” y al  mundo de los contenidos lógicos de los libros, bibliotecas, computadoras y “similares”, “mundo 3”.

(Co pág. 77)

“Para esta filosofía pluralista el mundo consta al menos de tres sub-mundos ontologicamente distintos: el primero, es el mundo físico o de los estados físicos; el segundo, es el mundo mental o de los estados mentales; el tercero, es el de los inteligibles o de las ideas en sentido objetivo, el mundo de los objetos de pensamiento posible: el mundo de las teorías en si mismas y sus relaciones lógicas,... “.

(Co pág. 148)

 

No establece que significa, que incluye, de que consta el “mundo”, pero si de los “sub-mundos ontologicamente distintos” que lo integran y lo hace en una forma tan ambigua e imprecisa que nos quedamos con las ganas de saber:

¿dónde está el Estado? que es simultáneamente una teoría política (mundo 3), un estado mental de los que ejercen el poder y quienes lo obedecen (mundo 2) y un estado físico de armas, parlamento, juzgados, cárceles, etc. que lo integran (mundo 1),

¿dónde se ubican los deportes? que están, también simultáneamente en los tres mundos, a saber: mundo físico en que se practican, mundo de experiencias conscientes de quienes lo practican y mundo de los contenidos lógicos de los  libros que tratan de ellos,

¿dónde están la familia, el Derecho, el cine, etc., etc.?.

Porque si todos están simultáneamente en los tres mundos, ¿para qué sirve la distinción “ontológica” (¿?) entre ellos?,

 

“Una de las dificultades fundamentales de esta filosofía pluralista se refiere a las relaciones entre estos tres mundos.

Las relaciones causales entre los tres mundos.

Considero de la mayor trascendencia descubrir y explicar de este modo las relaciones entre los tres mundos; es decir, considerando el segundo como mediador entre el primero y el tercero. ... la mente humana puede ver un cuerpo físico en el sentido literal de la palabra que entraña la participación de los ojos en el proceso ... también puede “ver” o “captar” un objeto geométrico o aritmético, ... por lo tanto, la mente puede enlazar con objetos tanto del primero como del tercer mundo.

Mediante estos lazos, la mente establece un nexo indirecto entre los mundos primero y tercero.” 

(Co pág. 148/9)

 

En realidad, no existe un problema de causalidad porque, como vimos., las instituciones existen y los hechos se producen simultáneamente en los tres mundos, por lo que se encuentran intrínsicamente relacionados sin necesidad de vinculaciones causales “externas” entre ellos. El nexo indirecto entre el tercer y primer mundo, mediante los “lazos” que crea la mente de acuerdo a su “visión” de ambos, no da ni para “avisar quien viene”.

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En realidad, y en definitiva, no existen tres mundos “ontologicamente” distintos.

 

“El tercer mundo como producto del hombre.

... sugiero la posibilidad de aceptar la realidad o (como también puede decirse) la autonomía del tercer mundo y, a la vez, admitir que éste se constituye como producto de la actividad humana. ... es un producto humano a la vez que sobrehumano en un sentido muy claro. Trasciende a su productor.

 ...es sobrehumano por cuanto que sus contenidos son objetos de pensamientos virtuales más bien que actuales y en el sentido de que tan solo pueden convertirse en objetos actuales de pensamiento un número finito de los infinitos objetos virtuales. No obstante, hemos de guardarnos mucho de interpretar estos objetos como pensamientos de una consciencia sobrehumana...”.

(Co pág. 151/2 y nota 8)

 

El tercer mundo como producto del hombre es humano y sobrehumano y sus contenidos son objetos de pensamiento: ¿de dónde surge su calidad de sobrehumano si no existe una consciencia sobrehumana de la cual sea objeto de pensamiento? ¿Que significa que es sobrehumano además de ese galimatías de “trascendente y virtual” que nada explican?

En realidad el tercer mundo es exactamente lo contrario de sobrehumano, es el más humano de los mundos, solo existe para el hombre, el U/N no se entera de su existencia.

Sugiero la posibilidad de no aceptar la realidad del tercer mundo por la muy sencilla razón que al ser producto de la mente humana solo existe en la medida que ella exista: cuando el hombre desaparezca no quedará ningún tercer mundo a pesar de “los contenidos lógicos de los libros, bibliotecas, computadoras y similares” que sigan existiendo.

La única diferencia específica, “ontológica”, seguiría estando entre lo que llama primer mundo por un lado y lo que llama segundo y tercer mundo por otro, es decir, entre et/lvl por una parte y et/lvm por otra.

 

“Si llamamos al mundo de “cosas” -de objetos físicos- el primer mundo, y al mundo de experiencias subjetivas (tales como procesos de pensamiento) el segundo mundo, podemos llamar al mundo de enunciados en sí mismos el tercer mundo (ahora yo prefiero llamar a estos tres mundos “mundo 1”, “mundo 2” y “mundo 3”).

... cuando me dispongo a consignar por escrito algunas ideas. Y con frecuencia encuentro que me había equivocado al creer que “lo tenía”, que había captado claramente un pensamiento: ... este “lo” es el pensamiento en el sentido objetivo, el objeto del mundo tres que estoy intentando captar.

... tenía que poblar mi mundo 3 con habitantes distintos de los enunciados; e introduje ... problemas y argumentos, ...

 Libros y revistas ... la forma física del libro es irrelevante ... Lo que importa son los contenidos ... la ciencia ...”.

(Bst pág. 243/4/5)

 

... objetos físicos tales como las esculturas, cuadros, dibujos y construcciones de Miguel Angel. Son objetos físicos pero son una clase muy peculiar de objetos físicos: según mi terminología pertenecen tanto al mundo 1 como al mundo 3. ... una obra de teatro de Shakespeare ... Hamlet ... Aunque se puede decir que sus representaciones pertenecen tanto al mundo 1 de las cosas físicas como al mundo 3 de los productos de la mente, la obra, Hamlet en sí, pertenece únicamente al mundo 3. Ocurre algo similar con una sinfonía.

 

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... mundo 3 que comprende la arquitectura, el arte, la literatura, la música y -tal vez lo más importante- la ciencia y la erudición.”

(cym pág. 36/7)

“... si lo deseáramos podríamos distinguir más de tres mundos. Podríamos, por ejemplo, distinguir el mundo del conocimiento objetivo como un mundo separado de las artes y también serían posibles otras distinciones. Pero no deseo armar más jaleo ...”

(cym pág. 61)

 

El cambio de denominación: primer, segundo y tercer mundo por mundo 1, 2 y 3 no cambia nada más que el nombre.

Parece que para ser objetivo e ingresar al mundo 3 el pensamiento tiene que captarse y escribirse: se trata de poner por escrito “lo” que pienso y listo.

Se trata de una constatación absolutamente trivial: obviamente todo lo que escriba al exteriorisarse con respecto a mi cuerpo se pone fuera, se transforma en objeto con respecto a mí, se objetivisa.

Pero esto no tiene nada que ver con el problema filosófico del conocimiento objetivo.

Parece que todo lo hecho y pensado por el hombre que se manifieste fuera de su cuerpo forma parte del mundo 3, que se transforma en un barril sin fondo donde cabe cualquier cosa o pensamiento. Evidentemente el Estado, familia, derecho, cine, deporte, etc., de que hablábamos antes también están incluidos en él.

El mundo 3 se encuentra cada vez más poblado y con menos fundamento científico o filosófico de su existencia:

-si, por un lado, lo seguimos llenando sin parar con objetos tan diferentes, será imposible establecer alguna relación significativa entre ellos, y perderá su utilidad como mundo especial;

-o si, por otro lado, “distinguimos el mundo del conocimiento objetivo (la ciencia) del mundo de las artes” y así seguimos separando distintos tipos de objetos: mundos 4, 5… 10, dejará de ser razonable haber creado en algún momento sólo el mundo 3.

En fin, que se arme “jaleo” es inevitable, debido a la total falta de precisión de la teoría de los tres mundos.  

 

Aunque es la causa fundamental del “jaleo”, hay que reconocer que el estilo Popper da menos trabajo, facilita filosofar:

“Me temo que… soy el único filósofo que detesta las definiciones. ...  La gente piensa que un término carece de significado a menos que haya sido definido. Pero se puede demostrar fácilmente, con ayuda de unas pocas consideraciones lógicas, que esto es obviamente absurdo. … Lo que es necesario es que nos podamos hacer entender. Y no hay dudas de que la definición no es una forma de poderse hacer entender.”

(cym pág. 51)

Obviamente, integramos el grupo de “todos los filósofos menos uno”: no detestamos las definiciones, sino que, por el contrario, nos esforzamos en proponerlas y mejorarlas.

Se trata de llegar a la mayor claridad posible en lo que se expresa, para que sea más fácil ponerse de acuerdo con el prójimo.  

Es curioso que, siendo Popper un “filósofo de la ciencia”, no advierta que las ecuaciones científicas son el ejemplo paradigmático, por su precisión matemática, de las “definiciones que detesta”.